La tarde del 12 de junio de 2025 se recordará en los pasillos de Prado del Rey como el punto final a uno de los experimentos más fallidos de la televisión pública española en los últimos años. RTVE ha decidido cancelar definitivamente ‘La familia de la tele’, el espacio vespertino que pretendía reinventar la crónica social con un aire nostálgico y descarado al estilo Sálvame, pero que ha terminado siendo, según algunos trabajadores de la casa, “la agonía de la tele”.
El programa, presentado por María Patiño, Aitor Albizua e Inés Hernand, debutó el pasado 5 de mayo con grandes expectativas y una apuesta clara por recuperar el público perdido tras la retirada del mítico formato de Mediaset. Sin embargo, los datos no han acompañado en ningún momento: este miércoles, el formato marcó un mínimo histórico del 5,4% de share, quedando incluso por detrás de La 2 y consolidándose como última opción en su franja para los espectadores de cadenas generalistas. Un dato doloroso si se compara con la media mensual de La 1, que ronda el 11,9%.
De la ilusión a la resignación: cambios, recortes y autocrítica
La dirección de RTVE intentó todo tipo de maniobras para salvar a su “niña bonita”, como algunos llamaban internamente al proyecto. Primero recortaron la duración del programa, eliminando el segundo tramo vespertino e intentando concentrar sus bazas entre las 15:50 y las 17:00 horas. Después llegó una sucesión casi frenética de cambios: desde darle más protagonismo a los presentadores y colaboradores estrella (como Belén Esteban) hasta probar tertulias temáticas o recreaciones nostálgicas como “Verano azul”.
Nada funcionó. El propio equipo llegó a hacer autocrítica en directo, reconociendo ante las cámaras que ni ellos mismos creían en el formato ni en algunos contenidos. “No me gusta el formato ni los temas”, admitía Belén Esteban; “Yo no sé hacer prensa rosa”, confesaba Albizua con resignación delante del público.
Una decisión inevitable… aunque discutida
La decisión final llegó tras semanas de debate interno y presiones políticas derivadas del coste reputacional para RTVE. En palabras textuales recogidas por medios digitales solventes, “la situación es sencillamente insostenible” porque “el programa está arrastrando a todo el canal” y tapa buenos desempeños como La Hora de La 1 o Mañaneros 360. Incluso se hablaba ya en clave interna del formato como “la agonía”, reflejando el sentir mayoritario entre trabajadores y directivos.
En estos momentos solo quedaba por decidir cómo y cuándo comunicarlo públicamente: si retirar inmediatamente el espacio (quizá este mismo viernes) o esperar unas semanas para diluir el impacto negativo coincidiendo con el inicio del Tour de Francia, que ocupará parte de esa franja horaria desde julio. El contrato firmado con La Osa Producciones contemplaba hasta 65 emisiones, aunque finalmente se han quedado en apenas 57 tras diversos aplazamientos por acontecimientos externos.
Consecuencias para RTVE y para la política audiovisual
El fiasco deja varias lecciones sobre la mesa:
- La televisión pública no puede permitirse experimentos sin respaldo claro del público, especialmente cuando compite con cadenas privadas mucho más ágiles.
- El intento por trasladar formatos privados a lo público sin adaptar fondo y forma termina generando rechazo: ni los espectadores tradicionales aceptan el tono Sálvame, ni los fans del original se sienten atraídos por una copia descafeinada.
- La cancelación abre ahora un importante hueco en la parrilla vespertina. RTVE busca a contrarreloj formatos alternativos que eviten otro batacazo y no arrastren a ficciones exitosas como Valle Salvaje o La promesa.
- En clave política, esta crisis añade presión sobre la gestión del presidente José Pablo López, que defendió personalmente este proyecto ante el Congreso hace apenas dos semanas, asegurando que aún tenía margen para remontar. El tiempo —y los datos— le han quitado la razón.
Curiosidades y datos llamativos
- El mínimo histórico registrado esta semana supone uno de los peores datos para un estreno vespertino en La 1 desde hace décadas.
- El programa fue incluso superado por La 2 —habitualmente residual en audiencias— durante varios días consecutivos.
- Entre las opciones barajadas está camuflar la cancelación definitiva bajo la cobertura deportiva del Tour, aprovechando que muchos espectadores se despistan con las vacaciones escolares.
- Algunos colaboradores ya apodaban al espacio internamente como “La familia del share bajo”, en tono irónico.
En definitiva, la tele pública cierra un capítulo incómodo y abre otro repleto de incertidumbre para sus tardes. Ahora queda esperar cuál será el próximo movimiento en una parrilla cada vez más exigente… Y quién se atreverá a tomarle el relevo a una familia que nunca llegó a serlo para los espectadores.
