Bajo el mandato de Pedro Sánchez, la televisión pública no sólo se transformado en una puerta giratoria para colocar a fieles aliados del PSOE y sus socios, consolidando un control que muchos tachan de descarado.
Se ha metamorfoseado en un circo. Sonrojante.
Lejos de ser un faro de pluralidad, la cadena pública se tambalea bajo el peso de nombramientos cuestionables, gastos millonarios y una programación que de basurero.
Como reza el dicho, si metes un payaso en el palacio, el tipo no se convierte en rey, sino el palacio en un circo.
Y eso, aseguran los críticos, es exactamente lo que le ha pasado a RTVE.
Aunque no es sólo en el ente que pagamos todos donde se replica en versión pseudopolítica el famoso Sálvame rosa.
Mientras los juzgados esperan, los platós van dictando sentencia.
La teletertulia basura es un género en auge y el Gobierno Sánchez se agarra a ella como guacamayo a la percha.
Al menos, hasta el próximo giro de guion en este interminable ‘Sálvame’ político.
A día de hoy, 13 de septiembre de 2025, la televisión en España no solo informa o entretiene: se ha convertido en el nuevo tribunal público donde se decide la suerte de los políticos antes de que la justicia intervenga.
El fenómeno se ha acentuado con el escándalo del caso Koldo, que ha catapultado a figuras como José Luis Ábalos, Beatriz Perles, la fontanera Leire, el desquiciado Ekaizer o la exuberante Santaolalla al centro del foco mediático, compartiendo plató con tertulianos de todo pelaje y, a menudo, escenificando una versión política del mítico Sálvame.
Lo que comenzó como filtraciones de mensajes entre Pedro Sánchez y Ábalos —con frases tan jugosas como “Llamad al petardo de Lambán” o “Que Page deje de tocar los cojones”— ha terminado por transformar los platós en auténticos circos, donde la política se mezcla con el cotilleo más descarnado.
El juicio más letal se libra en televisión
Antes de que los juzgados determinen responsabilidades, la audiencia ya ha emitido su veredicto. Las filtraciones y las declaraciones en directo han convertido a la opinión pública en juez y parte. Programas como Todo es mentira, donde Risto Mejide ha blanqueado la imagen de Ábalos tras su caída, o la reciente oleada de tertulias en las que desfilan ex cargos socialistas y consultores afines, muestran que la televisión ha tomado el relevo a los tribunales en la condena o redención de los protagonistas.
En esta nueva era, la teletertulia basura se ha consolidado como un género propio. Los debates han virado de la política seria al espectáculo de la “mesa camilla”, donde lo importante no es tanto el análisis como la puesta en escena y la fidelidad a la “Voz del Amo Político”, en palabras de varios analistas.
De la política al plató: la nueva puerta giratoria
El fenómeno no es casual. Muchos ex dirigentes y asesores, apartados o caídos en desgracia, han encontrado en la televisión una segunda vida profesional. Los platós se han convertido en auténticas puertas giratorias donde políticos reciclados, como Ábalos, acuden a defenderse, justificarse o, directamente, a convertirse en personajes mediáticos.
Los sueldos que perciben algunos de estos tertulianos no son menores. Según datos recientes, hay colaboradores cercanos al Gobierno que llegan a embolsarse varios miles de euros mensuales solo por participar en debates televisivos. Esta profesionalización del “opinador” ha generado críticas dentro y fuera del sector, especialmente cuando los vínculos políticos y económicos son tan evidentes.
Curiosidades y datos locos del ‘Sálvame’ político
- En los chats filtrados entre Sánchez y Ábalos se han encontrado frases dignas de guionistas de Sálvame: desde insultos a compañeros hasta confidencias políticas con tono de reality show.
- El fichaje de ex políticos en los programas vespertinos de RTVE ha provocado un profundo malestar entre trabajadores y sindicatos, que denuncian que la pública ha importado el modelo de Telecinco y roto el “mandato-marco” de servicio público.
- El nuevo programa al estilo Sálvame que llegará a las tardes de La 1 está producido por Óscar Cornejo y Adrián Madrid, creadores del formato original, y cuenta con rostros reciclados de la crónica social y política.
- El fenómeno de “tertuliano obediente” se repite: muchos de los nuevos colaboradores comparten la característica de defender a ultranza la posición del Gobierno, en ocasiones limitando el debate y evitando la autocrítica.
Ranking: Los rostros más omnipresentes del ‘Sálvame’ socialista
| Puesto | Nombre | Programa habitual | Perfil |
|---|---|---|---|
| 1 | José Luis Ábalos | Todo es mentira | Exministro, tertuliano fijo |
| 2 | Beatriz Perles | La Hora de La 1, La Sexta | Exasesora, consultora |
| 3 | César Sataolalla | Cuatro al día, RTVE | Exdirigente, analista |
| 4 | Risto Mejide | Todo es mentira | Presentador y blanqueador |
| 5 | Javier Ruiz | RTVE, La Sexta | Periodista afín, moderador |
El debate sobre la calidad: ¿televisión pública o telecirco?
La llegada de estos formatos y personajes a la televisión pública ha abierto un debate interno y externo. Trabajadores de RTVE, sindicatos y el propio Consejo de Informativos han denunciado que estos programas no cumplen con los parámetros de servicio público, y alertan de que la televisión estatal está perdiendo su “toque de distinción” en favor del espectáculo y el beneficio económico de productoras privadas.
La batalla por la audiencia y la rentabilidad ha terminado por desdibujar la frontera entre información, entretenimiento y cotilleo. El resultado es un ecosistema donde lo relevante no es lo que se dice, sino quién lo dice y cuánto ruido es capaz de generar en redes y platós.
El auge de la teletertulia basura responde a una demanda social de entretenimiento rápido y polémico, pero también a una estrategia política: controlar el relato, blanquear figuras en apuros y marcar la agenda desde el plató. Los nuevos tertulianos, muchos de ellos con pasado político reciente, se han adaptado al código del show: frases cortas, ataques personales, defensa cerrada del líder y, sobre todo, fidelidad al guion que marca la actualidad del partido.
En palabras de un trabajador de RTVE, “para eso están las privadas, no la pública”. Pero la frontera, a día de hoy, es cada vez más difusa.
