Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

¿Qué queremos de Europa?

La respuesta es sencilla: dinero. Queremos que Europa nos mantenga a todos. Pero como ni en Europa ni en España el dinero cae de los árboles, eso es simplemente imposible. Por mucho que la izquierda se empeñe en ello. Y así no vamos a ninguna parte. El Estado no existe para darnos de comer. El Estado existe para gestionar el Bien Común por encargo de los ciudadanos. Que en democracia pueden escoger a sus gestores y pedirles cuentas por su gestión. El Bien Común que gestionan los Estados es el dinero de nuestros impuestos. De nuestros impuestos. No cae de los árboles, cae de nuestas carteras. Creo que esto tan sencillo escapa al entendimiento de gran parte de los europeos, especialmente del sur. Así como el hecho de que no suele ser viable robar el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. En general, los ricos son más de izquierdas de lo que parece. Por eso se dedican a la filantropía con lo que les sobra, y acumulan gracias a las distorsiones del mercado producidas por la corrupción y el estatalismo. Aunque parezca mentira, no suelen acumular gracias al libre mercado.
A estas alturas de la vida, resulta que en Europa tenemos que enfrentarnos de nuevo a situaciones más propias de principios del siglo XX: crisis provocadas por falta de valores, masas de población que se dejan embaucar por los mensajes populistas de la izquierda comunista o de la derecha fascista, democracias debilitadas, corrompidas y vulnerables, y amenazas de conflictos armados que se ven lejanos, pero que nos pueden reventar en las manos cualquier día sin darnos cuenta. Populismo fascista o izquierdista, nacionalismos exacerbados, deterioro moral e intelectual, democracias cobardes y acomplejadas. El gran cóctel que provocó la peor guerra de la historia y el mayor fracaso de la civilización occidental.
La izquierda comunista y la derecha fascista lanzan mensajes perfectamente intercambiables y se dirigen a un público perfectamente intercambiable. Si ponemos a Willy Meyer y a Marine Lepen en una mesa de debate, salvo en el tema de la inmigración, sería difícil captar alguna diferencia en los asuntos que realmente interesan a los electores. Euroescepticismo, populismo, proteccionismo… Pero la izquierda comunista está bien vista y apoyada por lo políticamente correcto. Eso hace que Lepen y el resto de sus compinches europeos puedan conseguir más votos en el parlamento europeo, que se utiliza hoy en día como espacio de castigo por parte del electorado. Y a ellos se unen los nacionalistas, fauna variopinta e irracional, que es como la peste bubónica.
En cuanto a la mal llamada izquierda moderada o socialdemócrata –agotado su proyecto e incapaz de renovarse- como no tiene casi ninguna propuesta seria, se dedica al jacobinismo y a la ingeniería social que no ayuda a nadie, al despilfarro y a la burocratización de Europa. Y así nos va cada vez que gobiernan.Como para votarles…
¿Y qué decir de la derecha? El partido popular europeo y los liberales. Acomplejados ante la izquierda en lo social y en lo cultural, aceptan los postulados jacobinos y de ingeniería social del NOM. Y en el resto… nunca son capaces de hacer realmente lo que tienen que hacer. Ni son liberales, ni son conservadores, ni son competentes. Son unos necios acobardados que no creen en nada.
Difícil decisión. Votar o no votar el día 25.
La Unión Europea es lo único bueno que salió de la espantosa Segunda Guerra Mundial. Abandonar el proyecto ahora sería un salto atrás y una catástrofe en todos los órdenes. Las cosas se han hecho no mal: fatal. Y al paso que vamos, las cosas se van a seguir haciendo mal una temporada, porque tenemos una generación de líderes patética. Imagen de la sociedad europea, por otra parte. Pero dentro de lo malo, es lo mejor que tenemos.
Así que, a pesar de todo, voy a votar el día 25. UPN no se presenta. Y no voy a votar al PP a pesar de lo mucho que me gusta Arias Cañete. El partido en el gobierno necesita un toque de atención, porque si no creerá que todo lo hace bien, como Montoro que parece que se chuta.
Y de entre las opciones, creo que Vox es una buena respuesta. Tampoco me disgusta Javier Nart, pero seguro que en cuestiones como el aborto o la libertad religiosa son peores que los del PP y los de Vox. Y a mí eso me importa y me parece esencial para el bien común. Si Vox saca eurodiputados, no habremos perdido el tiempo ni el voto. No son perfectos, pero nadie lo es. Y en lo esencial, votarán con menos complejos que el PP. Al menos eso espero. Y como ya sé que Cañete va a salir –que es el que me interesa una vez que han echado a Mayor Oreja- pues ya está. Y también sé que es menos de fiar en Europa -para lo que a mí me importa-, González Pons que Alejo Vidal, aunque ninguno sea santo de mi devoción…
Y que me demuestren lo que valen… si es que valen. Que demuestren en el Europarlamento si son gente con altura de miras y capacidad. Pero habrá que darles una oportunidad, si queremos saber si valen para algo…

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Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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