El Greco, en Toledo. I

Por José María Arévalo

(El Expolio de Cristo. 1577-1579. Óleo sobre lienzo de Domenikos Theotokopoulos, El Greco, en la sacristía de la Catedral de Toledo. 285 x 173) (*)

El IV Centenario del fallecimiento de El Greco, en Toledo, el 7 de abril de 1614, se celebra en todo el mundo este año con gran entusiasmo, pero sobre todo en Toledo, donde puede verse hasta el próximo día 14 la mayor exposición sobre el gran pintor jamás realizada, desde la primera que tuvo lugar en 1902 en el Prado. Entre el 14 de marzo y el 14 de junio –muy poco tiempo, dicen que por el enorme coste de los seguros- 125 obras de las alrededor de 300 pinturas del pintor que hay en todo el mundo, se han reunido en la ciudad imperial en la exposición ‘El Griego de Toledo’, que tiene su sede principal en el Museo de Santa Cruz, donde se exponen 77 obras procedentes de 29 ciudades, más los llamados Espacios Greco existentes en Toledo: la Sacristía de la Catedral de Toledo, la Capilla de San José, el convento de Santo Domingo el Antiguo, la Iglesia de Santo Tomé y el Hospital Tavera. A lo que hay que añadir las que ofrece el Museo del Greco en Toledo –un apostolado completo, por ejemplo-, reconstrucción de lo que pudo haber sido su casa, que se considera aparte, no sé por qué.

Es tal la cantidad y calidad de muestras y celebraciones que fácilmente se pierde uno. Y así por ejemplo, que en el Museo de Santa Cruz habrá dos exposiciones, esta primera que lo califica de “sede”, con esas 77 obras venidas de todo el mundo, y que se titula “El Griego de Toledo”, y otra del 8 de septiembre al 9 de diciembre llamada “El Greco: Arte y Oficio”, más reducida, en la que, por ejemplo se verán tres anunciaciones: la del Museo Thyssen-Bornemisza, que está también ahora en esta sede, la del Museo del Prado, y la del Museo de Bellas Artes de Bilbao. En éste se mantendrá su Anunciación de momento, hasta el 25 de agosto, en una exposición que también conmemora este IV centenario en Bilbao, y que muestra al público aspectos ocultos de aquella obra y de otra también perteneciente a su colección permanente, “San Francisco en oración ante el Crucificado” (c. 1585).

Pero es que todavía hay otra Anunciación (1603-1605) importante de El Greco en el también toledano Hospital de la Caridad, en la villa de Illescas, que no hay que confundir con el Hospital Tavera, Fundación Casa Ducal de Medinaceli, también llamado de la Caridad, que es uno de los titulados Espacios Greco existentes en la ciudad de Toledo. En fin, que les recomiendo vean despacio la web oficial http://www.elgreco2014.com donde está todo lo referente a esta celebración.

Por nuestra parte intentaremos dar una visión de conjunto de la misma, dedicando tres artículos: éste, con lo que apreciamos en la visita que hice a Toledo hace unas semanas, con mis compañeros jubilados de Renault, en la que no nos dio tiempo más que a ver la sede en el Museo de Santa Cruz, y la sacristía de la Catedral toledana; un segundo artículo sobre los demás Espacios Greco, que he recorrido en otras ocasiones, pues buena parte de la bellísima Toledo es lo que ofrece del gran pintor manierista, de modo que uno procura no perdérselo cada vez que vuelve a descubrir Toledo –que nunca acaba de conocerse-; y el tercero sobre la celebración en Valladolid, en la que florece el manierismo, como otras veces les he comentado y volveremos a hacerlo en esta ocasión.

( “El Soplón”, también conocido como «Muchacho encendiendo una candela». 1570-1572. Óleo sobre lienzo de Domenikos Theotokopoulos, El Greco. Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte, de Nápoles. Actualmente en la exposición del Museo de Santa Cruz de Toledo. 61 x 51) (*)

Confieso que esta proliferación de celebraciones en torno al Greco (Doménikos Theotokópoulos, El Greco; Candía, Creta, 1541–Toledo, 1614) me da en el gusto de mi apasionado fervor por el manierismo, del que Valladolid es capital. Y que ver reunida un tercio de su producción en estas fechas, pues un placer enorme. Sin embargo, y en una valoración de conjunto, mi conclusión es que lo mejor de El Greco, lo importante, está en esos llamados Espacios Greco permanentes de Toledo y en el Museo del Prado. O sea que sí mucha historia pero pocas novedades desde el punto de vista de El Greco profundo, o de profundizar en El Greco, hemos encontrado en esa magnífica exposición del Museo de Santa Cruz, en la que es un placer descubrir que los grandes museos del mundo atesoran su obra. Bueno, su obra y la de su taller, que quizá ha sido la gran novedad, la muchas obras que se conservan de sus discípulos con toque final del maestro y las de formato menor preparatorias de los encargos de los de gran tamaño más famosos. Pero indudablemente unas y otras de menor calidad.

Para que se hagan una idea de los muchos museos que ha aportado a esta exposición de Santa Cruz, reproduzco las obras que destaca la web oficial de la celebración, del total del casi centenar que se encuentra en esta llamada sede: “El arquitecto Andrea Paladio” (Copenhague, National Gallery of Denmark); “Vista de Toledo” (Nueva York, USA – The Metropolitan Museum of Art); “San Martín y el mendigo” (Washington, USA – The National Gallery); “Cristo en la Cruz con dos donantes” (París, Museo de Louvre); “San Lucas pintando a la Virgen” (Atenas, Benaki Museum); “La Dormición de la Virgen” (Syros, Grecia, Iglesia de la Kolmesis); “Tríptico de Módena” (Modena, Italia, Galleria Estense); “El soplón” (Nápoles, Museo di Capodimonte); La Adoración de los pastores (Roma, Galleria Nazionale d´Arte antica, Palazzo Barberini); La Adoración del Nombre de Jesús (Londres, The National Gallery), San Pedro y San Pablo (San Petersburgo, Rusia, The State Hermitage Museum); Retrato de un escultor (Ginebra, Suiza, Colección particular); San Pedro y San Pablo (Barcelona, Museo Nacional de Arte de Cataluña); La Coronación de la Virgen (Guadalupe, Cáceres – Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe); El caballero de la mano en el pecho (Madrid, Museo Nacional del Prado); La Adoración de los pastores de Sto. Domingo el Antiguo (Madrid, Museo Nacional del Prado); La Anunciación (Madrid – Fundación Thyssen- Bornemisza); San Sebastián (Palencia, Obispado de Palencia); y Jorge Manuel Theotocópuli (Sevilla – Museo de Bellas Artes de Sevilla).

( Los apóstoles Pedro y Pablo. 1587-1592. Óleo sobre lienzo de Domenikos Theotokopoulos, El Greco. Museo del Hermitage, de San Petersburgo, Rusia. Actualmente en la exposición del Museo de Santa Cruz de Toledo. 121,5 x 105) (*)

Hay algunos cuadros que no han podido viajar a Toledo, como el retrato que le hizo a su hermano, que está en Pasadena (California), o ‘La asunción de Santo Domingo’ en Chicago. Y otros que han llegado a Toledo después de grandes negociaciones y esfuerzos, en particular el pequeño Tríptico de Módena que figuraba en la lista de «no exportables» que tiene Italia y ‘La Dormición de la Virgen’, que ha llegado de la isla griega de Syros y que está en Toledo, en gran parte, por tener a «la Basilisa Sofía como Reina de España». El presupuesto de este «gran proyecto» de Estado, de comunidad autónoma y de ciudad, según afirmó en la presentación Gregorio Marañón, se sitúa en los dos millones de euros.

Para mi gusto, la mayor sorpresa y disfrute ha sido el maravilloso cuadro del Expolio, de enorme tamaño, en la sacristía de la Catedral, que aparece recién restaurado, con un rojo encendido en la túnica del Señor, que domina la composición y que da al cuadro un efecto de modernidad y originalidad verdaderamente extraordinarias. Es una pena en cambio, en la misma sacristía, que se haya mantenido el Apostolado de la Catedral (un cuadro de El Grego de cada uno de los once apóstoles, más San Lucas) en la parte más próxima al techo de la misma sala donde está El Expolio, a gran altura; no se ve nada. Ya podía haberse aprovechado la ocasión para acercar a los ojos del visitante, siquiera excepcionalmente, estos cuadros tan representativos de su obra. Para ver un Apostolado de El Greco hay que irse a su Casa Museo o venirse estos días al Museo Nacional de Escultura de de Valladolid (que lo ha traído, como veremos, para la ocasión, de Asturias, donde lo tiene cedido).

Además de El Expolio de Cristo y el Apostolado, en diversas estancias del museo de la Catedral, en torno a la sacristía, más cuadros de El Greco: San Pedro en lágrimas, San Francisco y Fray Luis meditando sobre la muerte, San José y el niño, Cristo en la Cruz, Santo Domingo en oración y El Redentor. Y algunos cuadros más de gran valor, un Goya y otro de Anton van Dyck, así como varios de Luis de Morales, Pantoja de la Cruz, o Claudio Coello. Y ya que tienes audioguía, aprovechas poara hacer un recorrido por las diversas capillas de la Catedral, de la que se ha dicho es la “opera magna” del estilo gótico en España. Impresionante.

En Santa Cruz pudimos contar –tras superar alguna dificultad- con un cultivado guía, y en la Catedral con audioguía, pero en ambos casos, como suele ocurrir, predominaban las explicaciones de detalle, anécdotas y relaciones de santos y personajes incluidos, en vez de la situación y valoración del autor en la Historia del Arte, el porqué de su estilo, y su importancia en la pintura posterior. Recuerdo una época en que lo más que se decía de El Greco era que el alargamiento de las figuras en su obra se debía probablemente a un defecto de su vista; y la sorpresa que me produjo el razonamiento del marqués de Lozoya –creo que en aquel extraordinario libro “24 horas en El Prado”- de que si hubiera tenido un defecto visual que deformara las imágenes que percibía, no aparecería en sus dibujos la deformación, porque lo mismo vería el modelo y lo que pintaba.

Cuando aterricé –hace ya tantos años- en Valladolid y ví el retablo de San Benito, de Alonso Berruguete, en el Museo Nacional de Escultura Policromada, con esas figuras tan alargadas como el San Esteban, pensé inmediatamente en El Greco, en aquellas salas de El Prado a las que me iba a preparar mis exámenes de Derecho, buscando la soledad que no encontraba en mi residencia.

( Tríptico de Módena, abierto. 1567-1569. Óleo sobre tabla de Domenikos Theotokopoulos, El Greco. Galleria Esténse de Módena, Italia. Actualmente en la exposición del Museo de Santa Cruz de Toledo. 37 x 60) (*)

Años después mi esposa, ya fallecida, a la que tanto echo en falta, me facilitó la “Historia Social del Arte y la Literatura” de Arnold Hauser, y descubrí con él la importancia del Manierismo, sobre lo que escribí en estas páginas, en agosto de 2007, un primer artículo “Valladolid es manierista”, que todavía se encuentra con el estupendo buscador del blog. Decía que en nuestra ciudad tenemos lo mejor de los manieristas españoles: Alonso Berruguete, que esculpió sus últimas obras alargando siluetas, como El Greco, gran pintor manierista, y Juan de Juni retorciendo las figuras; y que Arnold Hauser afirma que el Manierismo es un movimiento tan importante para la evolución del arte como el Impresionismo, cada uno en su época. El imperio de lo subjetivo que defendieron los impresionistas frente a la objetividad de las formas clásicas, y que sigue siendo la clave de los mil y un movimientos artísticos contemporáneos, tuvo un precedente muy significativo en el movimiento manierista del que es El Greco figura destacada, por más que en mi visita a Toledo solo lo haya oído mencionar una vez, y de pasada.

Arnold Hauser, para quien son manieristas no solo Tintoretto, El Greco y Bruegel, sino el Miguel Angel tardío, y elementos predominantes de Cervantes y Shakespeare, lo presenta como movimiento comparable al Impresionismo, tanto por su extensión internacional, que no alcanzó el Renacimiento, como por su significado de oposición a la corriente naturalista que cíclicamente ha dominado el mundo de la creación artística. Así, para explicar el tardo reconocimiento del Manierismo, señala que solo nuestro tiempo, cuya problemática situación frente a sus antepasados es similar a la del Manierismo respecto del Renacimiento, podía comprenderlo, y valorar el afán estilístico manierista dirigido a romper la sencilla regularidad y armonía del arte clásico.

Motivos de espiritualidad – el alargamiento de las figuras en Berruguete y el Greco, la contorsión en Juni -, o un intelectualismo extremado que lleva a lo bizarro y abstruso – Bruegel-, impulsa a nuestros autores a buscar rasgos más sugestivos y subjetivos. Coincide ello con la transición desde la tradición artesana, el dominio del mercado del arte por los talleres-escuela, a la que podríamos llamar “pintura de autor”, por complejas razones socioeconómicas de entrada de la burguesía en la adquisición de obras de arte, antes exclusiva de la nobleza y la Iglesia.

En cuanto supone, además, una nueva teoría del arte, es el Manierismo la primera orientación estilística moderna. Por primera vez se habla de libertad de la creación artística y de inexistencia de reglas. De donde se obtiene una mezcla de elementos realistas y fantásticos, que llevan, por ejemplo, a El Greco en sus últimas creaciones, a desmaterializar la realidad, disolviendo las figuras en la luz, sombras pálidas en un espacio irreal y abstracto.

La crisis entre equilibrio, deformación y tensión, en definitiva la relación entre la tradición y la innovación –continúa Hauser-, es resuelta por los manieristas por medio de la inteligencia: la tradición no es más que una defensa contra la novedad demasiado impetuosa, sentida como un principio de vida pero a la vez de destrucción.

Seguiremos, en próximos artículos, con el Manierismo en torno a este gran festival de El Greco, de moda este año junto con los impresionistas que tanto aprecia nuestro tiempo, con enorme fundamento todo ello.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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