“La Constitución es más que palabras”, de Amando de Miguel, y “El Cachorro es sevillista”, de Antonio Burgos

( Viñeta de Miki y Duarte en Diario de Sevilla el pasado día 29 de Julio) (*)
LA CONSTITUCIÓN ES MÁS QUE PALABRAS
Artículo de Amando de Miguel publicado en Libertad Digital el pasado día 6
Eduardo Fungairiño propone una enmienda a la futura Constitución sobre los dichosos referendos: «No debe aprobarse ninguna cuestión sometida a referéndum si no es votada, al menos, por el 50% del censo electoral. Rechazada una cuestión sometida a referéndum, no podrá volver a plantearse sino transcurridos 25 años desde el rechazo». La propuesta me parece muy juiciosa. Como es sabido, la han adoptado en otros países civilizados. Aunque, ¿no sería mejor suprimir todo tipo de referendos? En España suenan a demagogia y dictadura. Ya que estamos. Propongo que don Eduardo presida la próxima comisión para redactar una nueva Constitución. Es el candidato ideal. Aúna una gran cultura, conocimientos jurídicos e independencia política. No se puede pedir más.
Luis Lebredo (desde California) arguye que la nueva Constitución debe ser un texto breve que no entre en el detalle que desarrollan otras leyes. De acuerdo. Añado que el texto constitucional debería contener algún procedimiento sencillo para enmendarlo, como en el caso de los Estados Unidos. Pero sucede que a los españoles nos privan los detalles. Para nosotros un texto constitucional es como el Credo para los de Nicea. Nos matamos por un filioque. Por eso mismo es fundamental la decisión de formar una comisión constituyente representativa, independiente y sensata. Que no sea un chalaneo de los partidos. Quizá sea mucho pedir.
Me sobresalta una noticia, verdaderamente increíble. El consejero de Educación de Andalucía ha prohibido que los profesores de la enseñanza obligatoria recomienden lecturas complementarias a los alumnos, fuera de los textos oficiales. El argumento es así de falaz: de esa forma no habrá discriminación social, pues los ricos podrían comprar los libros recomendados y los pobres no. Por lo visto, el consejero –que Gárgoris confunda─ no se ha enterado de que ya hay muchos libros gratis en la red. También abundan las bibliotecas públicas, incluidas las escolares. Además, tampoco es tan grave comprar algún libro de vez en cuando. Me gustaría saber cuántos libros ha escrito el susomentado consejero. ¿No habrá un punto de envidia en su arbitraria prohibición?
Sebastián Contin Pellicer comenta la noticia de que los asesores de Artur Mas reclaman el 16% del arsenal militar español. Con la misma lógica, don Sebastián apunta que también podrían reclamar el 16% del Museo del Prado. Añado que la reclamación del 16% debería extenderse a la deuda del Estado español. Me pregunto cómo habrán llegado los dichosos asesores a esa cifra del 16%. Creo recordar que la proporción de la economía catalana respecto a la española es el 19%. Ya me salen las cuentas de la vieja. La diferencia es lo que decía Maragall nieto: el famoso 3%.
Manuel Morillo discute la oportunidad de comparar a Escocia con Cataluña en el asunto del referéndum secesionista. Tiene razón don Manuel. Escocia siempre fue una nación; decidió hace siglos unirse a la Corona inglesa. Por tanto, bien puede ahora dar marcha atrás. Hubo reyes de Escocia, pero en Cataluña no pasaron de condes. Cataluña siempre formó parte de la Corona de Aragón, como demuestran los colores rojo y amarillo de sus enseñas. Por cierto, son los mismos que luce la bandera de España, no por casualidad. Puestos a separarse de España, la unidad verdadera sería la suma de Aragón, Cataluña, Valencia y las Baleares. En ese caso, el resto se podría unir a Portugal.
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http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/la-constitucion-es-mas-que-palabras-73132/
EL CACHORRO ES SEVILLISTA
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 5
Podrán cambiar Sevilla y destruir sus monumentos. La ciudad podrá extenderse hasta la Cuesta de las Doblas, o más allá. Podremos llegar a los dos millones de habitantes. Podrán levantar rascacielos siete veces más altos que la Giralda. A Sevilla podrán arrancarle a jirones la piel sensible de su esencia. Pero con lo que nunca acabarán será con la gracia de su gente. Ningún moderno podrá destruir la imaginación popular del sevillano para clavar una situación en un chiste.
Vuelvo de la barbería y me vengo riendo solo por la calle, que me habrán tomado por loco. Mi barbero, sevillano hondo, antiguo costalero del Silencio, me ha contado el último del Sevilla F.C. y el Cristo del Cachorro, y no he visto mayor capacidad de ingenio. Usted seguramente lo sabe, por lo que me permitirá y justificará que lo cuente aquí a la parroquia, como si yo estuviera con las tijeras dale que te pego al pelado de verano que te deja fresquito hasta la Virgen de los Reyes. Es una historia impresionantemente buena, quintaesenciada de sevillana, de trianera… y de sevillista.
Resulta que una tarde, tras la misa, se había quedado solo en la iglesia del Patrocinio el hermano mayor de la cofradía del Cachorro, mientras el capiller recogía algunas cosas antes de cerrar. Iba don José María Ruiz Romero a dirigirse ya a la puerta para marcharse, cuando escuchó que lo llamaban desde la oscuridad, de la parte cuyas luces había apagado ya el capiller. Era un bisbiseo poderoso, sonoro. Creyó que era algún cofrade que se había quedado rezagado, y que avisaba para que no lo dejaran encerrado. Pero no halló a nadie, tras ir hacia los últimos bancos. Volvió el hermano mayor a escuchar que lo llamaban desde lo oscuro, y le estaba entrando ya entre miedo y mosqueo, entre curiosidad y canguelo, cuando oyó que desde el altar mayor una Voz le decía:
-No, no busques por ahí, José María, que soy yo, tu Cristo, que quiere decirte una cosa.
Corrió hacia el altar y cayó arrodillado a los pies del Santísimo Cristo que en su Expiración de la tarde del Viernes Santo detiene las aguas del río al cruzar el puente. Y como en una vieja leyenda de juramentos y venganzas, como en un romance de quien en vano puso a Dios por testigo de sus maldades, fue entonces que El Cachorro le dijo a Ruiz Romero:
-Mira, José María, yo voy a decirte a ti una cosa: a mí en el paso no me vuelves tú a subir el Viernes Santo por nada del mundo, ¿eh?
-¿No le gustan a Vuestra Divina Majestad las potencias?
-Ni las potencias ni nada, José María…
-¿Es el paso entonces, mi Señor, que le gusta más el antiguo?
-No, ni el paso, ni las potencias, ni nada. Tampoco es la cuadrilla de costaleros, que me lleva divinamente, ¿cómo me va a llevar? ¿Tendrá que ser divinamente? Es que quiero de una vez llegar a la Catedral, hijo, y así es que no hay forma, ¡siempre me llueve!
Proclamándolo Creador del Cielo que llueve a cántaros de Lebrija el Viernes Santo por la tarde, el hermano mayor le dijo al Cristo:
-Señor mío Jesucristo, pero la lluvia te la mandas Tú.
-Por eso -replicó El Cachorro-, por eso. Mira, este Viernes Santo no me vas a poner en el paso, sino en el autobús del Sevilla…
-¿En el autobús del Sevilla, Dios mío de mi alma?
-Sí, y te voy a decir por qué. Mira: a mí no me pones tú más en el paso, porque desde que eres hermano mayor, al sitio más lejos que he llegado ha sido a La Magdalena. Y en cambio, mira el autobús del Sevilla, que en un año ya ha ido tres veces a la Catedral. Cuando yo hace cuatro años que no la piso. Así que a mí, de paso, nada: a mí, José María, me montas en el autobús de dos pisos del Sevilla, hijo, que ahí sí que se llega a la Catedral. ¡Pero una jartá de veces!
¿Será posible más Sevilla y más Triana, y más tierno respeto por el Cristo humanizado, en una narración popular? ¿Chiste? No, casi una leyenda más del ciclo bellísimo del Cristo de Triana. Igual que se dice que San Fernando era bético, habrá que empezar a pensar que El Cachorro es sevillista.
Para ver el artículo:
http://www.antonioburgos.com/abc/welcome.html
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