Por José María Arévalo

( Cuadrado Lomas. Homenaje a los manieristas. 1992) (*)
Creo recordar que la última exposición de Cuadrado Lomas fue la de octubre de 2014 en la Sala de Las Francesas, “Félix Cuadrado Lomas. Viaje creativo desde 1957”, muy completa, que comentamos en este blog en artículo en que reprodujimos la biografía que del pintor vallisoletano hizo María Aurora Viloria, comisaria de aquella exposición, en el programa de la muestra. Ahora de nuevo podemos ver una retrospectiva de su obra en el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa), en su sala de exposiciones del edificio Rector Tejerina en la Plaza de Santa Cruz frente al palacio del mismo nombre, hasta el próximo día 20 de este mes de enero, en horario de lunes a viernes, de 10 a 14 y de 18 a 21.

( Cartel de presentación de esta exposición) (*)
El MUVa ha querido celebrar con ella el 55 aniversario desde que en 1960 se colgaron sus cuadros por primera vez en el Palacio de Santa Cruz, ocasión que también ha aprovechado el Ateneo de Valladolid para dedicarle un homenaje. Es una selección de 24 cuadros que más que a las distintas fechas de realización atiende a los temas típicos de nuestro pintor, su paisaje tan característico, los toreros, desnudos, bodegones, huesos y carnes, y también algunos retratos, género este último en el que yo le conocía menos. Concretamente aparecen los retratos de Aquilino Lomas – con aire de castellano viejo, realizado en 1959, y que me recuerda los clásicos campesinos de Castilviejo-, el de Ruth Cuadrado de 1995 y el de Pilar Benavente realizado en 1993.
Entre los cuatro o cinco bodegones suyos me parece el más representativo un “Bodegón de guindas, osamentas y espigas en trampantojo” fechado en 2013, que pueden ver entre las fotos con que ilustramos este artículo. De entre los de toreros, un dibujo a lápiz de 1956 en que se aprecian sus excepcionales dotes como dibujante, y uno típico de su larga serie de estampas taurinas, “Capote de gala”, de 1992. En esta línea de estampas taurinas realiza en 1992 un “Homenaje a los manieristas”, con evocación en los bordados de las capas de temas renacentistas, que llama mucho la atención.

( Cuadrado Lomas. Bodegón de guindas, osamentas y espigas en trampantojo. 2013) (*)
De los paisajes, el género más frecuentado por el pintor, se presentan seis óleos, tres de ellos con árboles sueltos que rompen la geometría de las laderas o llanos, otro con un palomar y, en formato un poco más pequeño, un paisaje de viñas con las cepas secas, también muy típico suyo. En fin, solo falta algún ejemplo de sus temas de mulas, que para mi gusto es donde más se manifiestan sus grandes dotes para manejar el color, por la dificultad que este tema tan específico plantea para habilitar variaciones. Un amigo mío tiene uno de sus cuadros de mulas, éstas pintadas en rojo vivo, con las sombras en granate, pero con una variedad de tonos vivos y cálidos que no resulta nada chillón, ni extraño el conjunto, dada la simplificación de formas –siempre geométricas- con que construye lomos, patas, o arreos, que hace a los animales perfectamente identificables. Mucho más fácil me parece el uso del color en los temas de barcas, como el de las de las del pueblo portugués de Nazaré, uno de los cuales puede verse en las salas contiguas del Museo de la Universidad, en su colección permanente, que en otra ocasión ya comentamos en estas páginas.

( Retratos de Aquilino Lomas 1959, Ruth Cuadrado 1995. Pilar Benavente 1993) (*)
Félix Cuadrado Lomas es el paisajista de las tierras vallisoletanas por excelencia, que ha pasado ya a los libros de texto y a los diccionarios, por sus construcciones geométricas, como suele decirse en broma, sus “lomas cuadradas”, más bien habría que decir trapezoidales, hallazgo de inspiración cubista con que nuestro gran pintor ha especializado su pintura desde sus años mozos. Cuadrado Lomas explica Castilla (no solo Valladolid, aunque esas formas geométricas pertenecen más bien a los cerros testigos casi exclusivos de este entorno), con esos trazos angulados, en un alarde de grandísimo dibujante: cerros, pero también animales, sus parejas de mulas, las clásicas “yuntas”, carros, cabras, vides, palomares.

( Cuadrado Lomas. Capote de gala) (*)
Como decíamos en el artículo de su anterior exposición, aunque Cuadrado Lomas se identifica (e identifica el paisaje castellano) por esas formas geométricas, es sobre todo un maestro del color. Tanto que deja de ser, el color con que pinta sus paisajes, elemento definidor de lo castellano. Porque Félix ha pintado cerros, esos cerros tan suyos, en todos los posibles colores: en ocres, en verdes, en amarillos y naranjas, en azules y en rojos y en violetas; ello tanto en colores puros como en colores quebrados, y en todas las posibles tonalidades, cálidas y frías. Decía un compañero, que lo conoce personalmente hace muchos años, que es sobre todo un hombre con mucho gusto para el color, con ese don natural que le permite expresarse en cualquier gama, acertadamente.

( Paisaje con palomar) (*)
En fin, interesante retrospectiva del más típico Cuadrado Lomas, al que no nos cansamos nunca de ver porque es un disfrute, y porque con tan larga trayectoria siempre encontramos novedades que nos llenan de asombro.

( Paisajes castellanos) (*)
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(*) Para ver las fotos que ilustran este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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