Por Carlos de Bustamante

( Escultura de Baltasar Lobo, en su museo de Zamora) (*)
Hasta el presente, he disentido de naves comunes para hombres y mujeres soldados sin discriminar en que se alojen ahora unos y otras en acogedoras camaretas para grupos de 6 ó 8. Intimidad perfecta. ¡Bien”, c…”bien! Mas héteme aquí que nos surge una nueva dificultad motivada por el que nos pretenden meter con calzador el “génder”, vulgo ideología de género. Mas también, como en las Fas no se andan con bobadas, si se diera el caso de que alguno de los componentes de ellas se dejara llevar por la natural mutua atracción de los convivientes del mismo sexo, caería implacable, el correctivo correspondiente a la falta grave. Contra el honor o dignidad cuando menos.
Una vez conseguida la inclusión del, desde mi punto de vista, malhadado artículo 73 de las RR. OO. habrán, digo, de tomarse las medidas pertinentes: habrán, insisto, de tomar ciertas precauciones en cuanto a las camaretas. No podrán, supongo, ser comunes para mujeres “normales” que para las admitidas, sin discriminación, lesbianas. Habrán, machaco, de duplicarse para éstas y los/las… que siguen. Como por aquello de la crisis no está el horno para bollos, ¿no es esto, entre otras cosas, un gasto disparatado?
Ahorro tiempo y espacio si se argumentara de forma similar para hombres-soldados homosexuales. ¿Pondrán letreros en semejantes camaretas? ¿O no será preciso por el común conocimiento de “todos y todas “? Si esto no es discriminación ¡voto a bríos! Que venga Dios (¿debo decir con perdón?) y lo vea. ¿Será preciso, pues, duplicar, triplicar, cuadruplicar…la vigilancia para que lo de las camaretas cuasi individualizadas no sea el “cuartel de la tía genara” o más brusco un revolcadero de monos? Ver para creer.
Item digo, que si la vocación militar es común que se transmita de padres a hijos, mucho me temo que con este “batiburrillo”, la milicia tiene los días contados. Y no porque pudiera caer “fuego y azufre” sobre ella, sino porque sería tal “cisco el de los angiospermas y óvulos humanos” que, forzosamente la vocación por antecedentes de los progenitores-que no pueden existir- sanseacabó. O sea, fin. No sin expresar lo acostumbrado: que conste que no pretendo aconsejar; yo…digo nada más.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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