Los lunes, revista de prensa y red

“España necesita otro gobierno”, de Ignacio Camuñas Solís, “Sánchez no renuncia a Iglesias y bloquea el pacto con el PP, de Ainhoa Martínez, y “La libertad religiosa, en estado de alarma”, de Nicolás de Cárdenas

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 15)

ESPAÑA NECESITA OTRO GOBIERNO

Artículo de Ignacio Camuñas Solís, exministro adjunto para las relaciones con las Cortes, publicado en la tercera de ABC el pasado día 15

«Pablo Casado debería hacer una oferta pública y formal desde el Parlamento a Pedro Sánchez para formar un gobierno de coalición al que debería ser invitado Ciudadanos con el objeto de llegar a tener el ejecutivo más sólido de la democracia superando con creces los 200 diputados. Este gobierno representaría un verdadero compromiso histórico»

Si ya desde un principio la composición del actual Gobierno constituyó un disparate político que no respondía más que a las ansias de Pedro Sánchez de asegurarse su estancia en La Moncloa, transcurridos solo unos meses, lo que entonces muchos habíamos previsto, hoy se ha visto confirmado definitivamente. España no tiene el gobierno que se merece y que las actuales circunstancias exigen. La participación y colaboración de Podemos en el Gobierno de coalición no ha servido hasta ahora más que para atribuir unos golosos puestos a algunos miembros de ese partido cuya aportación profesional no ha supuesto ninguna ventaja apreciable para la buena gobernación del país. Constituyen una rémora en el plano internacional por su descarada connivencia con la narcodictadura bolivariana de Venezuela. Son absolutamente incompetentes en el plano económico. En cuestiones sociales se apuntan siempre a las soluciones más populistas pensando únicamente en su posible rédito electoral en un inmediato futuro. A estos señores Pedro Sánchez les ha regalado unas buenas poltronas ministeriales y hasta una mismísima Vicepresidencia del Gobierno a cambio de sus votos y sus enredos y compromisos con el independentismo radical que se lucra, a su vez, con absoluto desprecio y permanente abuso de los apoyos tácticos que presta.

La epidemia del coronavirus que padecemos ha puesto en almoneda al actual gabinete que como cabía suponer está demostrando una profunda impericia -González dixit- y una nula preparación para hacer frente a una situación ciertamente endiablada como la que tenemos que afrontar. Por eso creemos imprescindible que el país cambie de rumbo y lleve a cabo una profunda rectificación. Veníamos ya, desde hace un tiempo, dando tumbos pero hasta ahora los continuos y reiterados errores de Sánchez y sus aliados políticos no habían costado vidas humanas. Los españoles que en estos momentos tan difíciles están dando muestras de un valeroso e impecable comportamiento cívico, demandan, con toda razón, una respuesta del Gobierno, a la altura de las circunstancias.

En su momento constituyó un error de bulto por parte de Albert Rivera no acceder a formar un gobierno de coalición con el PSOE, circunstancia que abriría la puerta a la confección del gobierno social-comunista que padecemos pero eso es ya parte de la historia que no podemos más que lamentar.

Hoy tenemos que operar de manera urgente con los datos reales de la hora actual. Tiene toda la razón Santiago Abascal en su alegato de censura al actual Gobierno pero no puede concluir su vigorosa intervención pidiendo lisa y llanamente que el Gobierno dimita en bloque sabiendo que Sánchez nunca lo va a aceptar.

Está, sin embargo, más medido en su papel Pablo Casado, que aprueba y respalda lo irremediable, pero no se aviene a secundar al Gobierno en sus continuos desvaríos y vacilaciones, aunque al final creo honradamente que tampoco da una salida política a la preocupante situación en que nos encontramos. Es por eso que el propio presidente del Gobierno, alentado por su gurú de cámara y otros varios analistas y comentaristas políticos, ha lanzado recientemente la propuesta de unos nuevos Pactos de La Moncloa en recuerdo a los suscritos en la Transición, aunque lo que se requiere en estos momentos, a mi juicio, es algo más profundo y estable que dure y dé consistencia al país para un futuro que se prevé muy incierto y problemático. Unos Pactos de La Moncloa manteniendo a Podemos en el Gobierno y con la amenaza siempre latente de los separatistas pudiera suponer una camuflada trampa a la oposición y una manera de encubrir los errores de un gobierno a todas luces fallido.

Creo por ello que la fórmula de un gobierno de coalición que agrupe a las fuerzas que representan a un amplio centro de nuestro país sería en el momento presente la solución más deseable. Por poco apetecible que le pueda parecer a Pablo Casado compartir gobierno con Pedro Sánchez, las circunstancias me parece a mí que le deberían forzar a hacerlo. Es cierto que Sánchez en sí no merece que se le apoye, pero España sí merece que el Partido Popular arrime el hombro en momentos tan críticos como los actuales. El apoyo de Casado no sería pues al propio Sánchez sino en realidad al Partido Socialista y al fin y a la postre al propio país, que se vería aliviado por ello.

A mi parecer, Pablo Casado debería hacer una oferta pública y formal desde el Parlamento a Pedro Sánchez para formar un gobierno de coalición al que debería ser invitado Ciudadanos con el objeto de llegar a tener el ejecutivo más sólido de la democracia superando con creces los 200 diputados. Este gobierno representaría un verdadero compromiso histórico poniendo fin, al permanente enfrentamiento, cada vez más bronco y peligroso entre la derecha y la izquierda que tan malos presagios augura para el porvenir de nuestro país. Además estoy seguro de que este gobierno que propugno sería recibido en Europa con alivio y satisfacción.

Vox y Podemos deberían quedar al margen porque no tendría sentido que estas dos fuerzas formaran parte de la coalición ya que mantienen posiciones diametralmente opuestas en temas de gran calado, lo cual dificultaría la operatividad política que el momento exige.

En caso de que Pedro Sánchez rechazara la mencionada oferta, Casado y el PP no tendrían nada que perder y habrían dado muestras de indudable altura política dejando a un lado por el momento legítimos intereses y apetencias personales para atender al interés superior de la nación. Sánchez quedaría así prisionero de sus propios errores y fatuas ambiciones, no teniendo ya autoridad alguna para pedir socorro y ayuda ante lo que se le va a venir encima en poco tiempo con toda seguridad.

Creo representar el sentimiento y deseo de una gran parte de la sociedad civil, que vería con enorme esperanza la recomposición política que acabo de describir. Sería conveniente por ello que entre todos ejerzamos la debida persuasión y presión democráticas para hacerlo posible.

Es ante circunstancias cruciales cuando se comprueba el coraje y patriotismo de los verdaderos líderes políticos.

Artículo en: https://www.abc.es/opinion/abci-ignacio-camunas-solis-espana-necesita-otro-gobierno-202004142306_noticia.html

SÁNCHEZ NO RENUNCIA A IGLESIAS Y BLOQUEA EL PACTO CON EL PP

Artículo de Ainhoa Martínez publicado en La Razón el pasado día 15

Pedro Sánchez se ha aferrado a la entelequia de unos nuevos Pactos de la Moncloa como si de un salvavidas se trataran en la tormenta del coronavirus. El Gobierno ha desplegado la estrategia de llamar a todos los partidos de la oposición, empresarios, sindicatos y representantes territoriales para ofrecerles un «gran acuerdo de reconstrucción nacional» y recuperar así la iniciativa política perdida. Una forma de ganar tiempo y desviar la presión hacia el resto de formaciones en las horas más bajas del Ejecutivo y cuando el frente de unidad en torno al mismo se ha roto y las críticas arrecian. De cara a la opinión pública se escenifica una búsqueda de apoyos para testar si existen mimbres para un gran consenso de país, similar al alcanzado en 1977, pero en la forma de actuar trasciende la nula voluntad de alcanzar acuerdo alguno. Moncloa traslada el mensaje de perseguir una adhesión incondicional del resto de partidos a su causa de relanzamiento «social y económico», mientras utiliza la ronda de contactos con estas formaciones como un espejo en el que ponerles frente a sus propias contradicciones.

De este modo se entiende la actitud desplegada hacia el PP. En el Gobierno son conscientes de que la viabilidad del pacto de reconstrucción nacional depende, en gran medida, de la legitimidad que le otorgue el principal partido de la oposición con su adhesión. Al contrario de tejer complicidades, parece que desde el Ejecutivo se estuviera buscando allanar la negativa de los populares. Mientras se mantiene en público que «no se entendería que no participaran», se anuncia la fecha de la reunión sin consultarles y se reafirman en el aspecto al que se aferra Casado para declinar su participación, la presencia de Iglesias.

En Moncloa se muestran tajantes sobre este asunto, después de que este diario publicara que el PP vinculaba su eventual adhesión al pacto a la salida de Iglesias. Desde el Gobierno se advierte de que son un Gabinete «fuerte y cohesionado» y se descarta que los «deseos o expectativas del PP se vayan a producir». En este punto, son bastante claros al despreciar «cualquier ventaja partidista» o de debilitamiento de la coalición que se quiera sacar por parte de los partidos de la oposición, con el coronavirus como telón de fondo.

Este posicionamiento bloquea de entrada el pacto y tampoco ayuda a desencallar la situación que Moncloa anunciara ayer la cita de Sánchez con Casado mañana sin haber contactado de manera previa con los populares. Una actuación contra la que el PP cargó con dureza, calificándola de «insulto». La propia portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, reconoció que la comunicación no se había llevado a cabo, asegurando que serían «los gabinetes los encargados de ponerse en contacto» próximamente.

El vacío en la gestión de los interlocutores se suma al de las propuestas que se van a trasladar. En Moncloa evitan concretar la oferta y se limitan a enumerar lugares comunes relativos a «medidas fundamentales» o «las cuestiones que de verdad preocupan a los ciudadanos» como la Sanidad, la Educación, la actividad productiva o la garantía de una renta básica. Hasta el momento, desde el Ejecutivo han rechazado trasladar una concreción más allá de que se buscará a todos los partidos para la aprobación de unos futuros Presupuestos de «reconstrucción» nacional. Aunque se espera una propuesta de mínimos a los partidos, desde el Gobierno quieren evitar enunciar ofertas concretas que puedan chocar con las que ya están en tramitación en el Congreso en el contexto del estado de alarma o que puedan generar rechazo en algunos de los partidos. De ahí que se emplace a las fuerzas políticas a realizar sus propias propuestas y que se vaya a llamar a todos, para que cada cual decida si se «autoexcluye o no» en base a sus argumentos.

Artículo en: https://www.larazon.es/espana/20200415/pogn7bdhx5c55bpm2tfnr4cl54.html

LA LIBERTAD RELIGIOSA, EN ESTADO DE ALARMA

Artículo de Nicolás de Cárdenas publicado en Actuall el pasado día 13

La pregunta es si durante el estado de alarma está limitado el derecho fundamental a la libertad religiosa o si están o no prohibidas las celebraciones religiosas. Algunos están intentando aprovechar el estado de alarma para avanzar por la sinuosa senda del autoritarismo liberticida.

El pasado viernes Santo, agentes de la Policía Nacional irrumpieron en la catedral de Granada donde se estaban celebrando los oficios litúrgicos propios del día, presididos por el arzobispo Francisco Javier Martínez.

Al parecer, además de una patrulla policial, varios vecinos denunciaron la presencia de varios feligreses en el interior del templo. Según Europa Press, los agentes aseguraron al Arzobispado que tal celebración no podía tener lugar debido al estado de alarma decretado por la pandemia provocada por el coronavirus. Los feligreses, tras ser suspendida la celebración, abandonaron el lugar de manera pacífica. Las mismas fuentes aseguran que no se ha propuesto sanción alguna.

La pregunta es si durante el estado de alarma está limitado el derecho fundamental a la libertad religiosa o si están o no prohibidas las celebraciones religiosas. Y si no lo están, en qué condiciones.

El artículo 11 del Real Decreto 463/2020 por el que se establece el estado de alarma en España el pasado 14 de marzo, referido a las «medidas de contención» relacionadas con lugares de culto y las ceremonias religiosas, en ningún momento prohíbe las celebraciones religiosas.

Literalmente, especifica:

La asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro.

Sólo dos premisas son necesarias para que no se vea cercenado el derecho fundamental a la libertad religiosa: evitar aglomeraciones y guardar un metro de distancia.

Así, la cuestión sería fácil de dilucidar respondiendo a dos preguntas: ¿Qué capacidad tiene la catedral de Granada? ¿Cuántas personas acudieron a la ceremonia?

Según el diario local Ideal de Granada, el aforo de la catedral es superior a las 1.000 personas. La asistencia de público a esta ceremonia no era más de 20, y estaban repartidos por los bancos.

Si no se han celebrado ceremonias religiosas en muchas diócesis de España no ha sido por lo establecido en el decreto de alarma, que no las prohíbe, sino que, como ya hemos visto, sólo las condiciona.

Algunas diócesis, de manera complementaria a las leyes civiles, han acordado de acuerdo al derecho canónico, la supresión temporal del precepto dominical (la obligación de oír misa los domingos y fiestas de guardar) e, incluso, la suspensión total de las ceremonias debido a la pandemia.

Pero en ningún caso esto significa que no se puedan celebrar ceremonias religiosas, como aseguró este sábado la comisaria principal de la Policía Nacional María Pilar Allué. La comisaria o miente o no puede seguir ni un minuto más en su puesto por no alcanzar a comprender el artículo 11 del real decreto que establece el estado de alarma.

Parece evidente que algunos están intentando aprovechar el estado de alarma para avanzar por la sinuosa senda del autoritarismo liberticida. Y no podemos permitirlo. Respetar lo del césar no significa sumisión ante los desmanes del césar.

Artículo en: https://www.actuall.com/laicismo/la-libertad-religiosa-en-estado-de-alarma-por-nicolas-de-cardenas/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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