La Dama de Baza, una urna funeraria llena de vida

Por José María Arévalo

(La Dama de Baza)

La Dama de Baza, es uno de los descubrimientos del mundo íbero más importante de las últimas décadas. La tecnología y la inteligencia artificial han servido ahora –recogía como noticia de agencia La Gaceta Regional de Salamanca  del pasado 27 de julio- para darle color y saber más de esta desconocida que, sin embargo, da identidad a toda una comarca granadina. “Este año no es el final del camino; este evento nos va a marcar la dirección a seguir y en esa dirección se encuentra una de nuestras metas, que Baza sea la referencia de la cultura íbera a todos los niveles”, dice Gavilán, el alcalde bastetano. Aquel verano del 71 en el que Cerro Santuario cambió el porvenir de Baza fue también el del exilio de su Dama, que salió de manera precipitada hacia Madrid para nunca volver. De momento.

Baza celebra el medio siglo desde que se halló a su Dama

Tiene 25 siglos pero celebra su cincuenta cumpleaños ahora –desde que se descubrió-; es una Dama pero podría ser diosa o guerrera; es de Baza pero reside en Madrid; y es urna funeraria pero encierra vida y parte del futuro económico, turístico y cultural de la comarca. Baza (Granada) ha estrenado el programa de actos culturales y divulgativos con los que, durante un año, celebrará el medio siglo transcurrido desde que dos obreros hallaron a su Dama, una escultura del siglo IV a.C. considerada una de las piezas más relevantes del arte íbero pero exiliada en Madrid.

El Ayuntamiento bastetano sumó aliados para rememorar las cinco décadas que han pasado desde que los obreros Manuel Martínez Valdivieso y Baldomero Álvarez Morenate hallaron a la Dama, una pieza caliza que sirvió para que el municipio tenga un hueco en el mapa arqueológico europeo para siempre. Una comisión de expertos a la que se han sumado administraciones, agentes culturales y turísticos, investigadores y representantes de museos y universidades, mantiene el pulso de un programa que, hasta julio de 2022, pretende resaltar la importancia de aquel hallazgo pasado pero lleno de futuro.

“Necesitamos eventos como éste que nos sitúen en el mapa, que conviertan a Baza en lo que debe de ser: un referente histórico y patrimonial, un destino turístico de interior atractivo”, explicó el alcalde bastetano, Manuel Gavilán. La sepultura 155 de la necrópolis de Baza mantuvo durante siglos escondida esta imagen que La DAMA DE BAZA, medio siglo de una urna funeraria llena de vida, décadas después se sigue estudiando por ser uno de los descubrimientos del mundo íbero más importante de las últimas décadas.

Expuesta en el Museo Arqueológico de Madrid,

La Dama de Baza, tallada en piedra caliza en la primera mitad del siglo IV a.C., permanece expuesta en el Museo Arqueológico de Madrid, a casi 500 kilómetros de sus vecinos pese a las reiteradas peticiones de una cesión temporal que parece tan compleja como descifrar su identidad real. Para eliminar distancias, Baza ha diseñado un año de actividades con las que dar a conocer el valor de su Dama, una gran urna cineraria antropomorfa sentada sobre un trono alado que destaca por su gran nivel de conservación.

Con el lema “Tres milenios, dos culturas, una Dama”, el municipio busca convertir el pasado en un motor de futuro e impulsar el conocimiento de una pieza única que protagonizará durante los próximos doce meses conferencias, concursos, investigaciones, recreaciones y charlas para viajar a través del tiempo hasta la ciudad iberromana de Basti, donde se localizó la Dama. Uno de los escenarios protagonistas del año serán los yacimientos de Cerro Cepero y la Necrópolis de Cerro Santuario que, además, se pueden visitar a través de la tecnología con códigos QR, imágenes en 360 grados o realidad aumentada para traer al presente la antigua ciudad íbera.

Para empezar a celebrar este aniversario, Baza recibirá el apoyo del Ministerio de Cultura para la cubrición y musealización de la tumba 155 en la que apareció la Dama, una iniciativa que busca ser un revulsivo turístico más. Y así, Baza mira a su Dama para convertir el pasado en un motor turístico y cultural lleno de futuro.

El hallazgo

Esta obra –explica Wikipedia- fue encontrada el 21 de julio de 1971 por el arqueólogo Francisco Presedo en el Cerro del Santuario, necrópolis de la antigua Basti (Baza), en la provincia de Granada (España). El propietario de la finca donde se descubrió, reclamó judicialmente, reconociéndosele que era suya y debía ser indemnizado con la mitad de su valor económico, al ser declarado bien protegible.

Estaba dentro de una cámara funeraria de 2,60 m² y 1,80 m de profundidad, donde había además un ánfora púnica que se comunicaba con la superficie por medio de un embudo, a través del cual seguramente se hacían desde el exterior libaciones como ofrendas líquidas. Esto indica que se profesaba culto a la persona allí enterrada.

Delante de la dama había un pequeño amontonamiento de armas quemadas y otros objetos que formaban la panoplia de un guerrero. Los arqueólogos, basándose en esto, llegaron a la conclusión de que podría tratarse del enterramiento de un importante guerrero. Sin embargo, recientes estudios realizados por Trancho y Robledo en los restos encontrados en el interior de la Dama revelan que éstos pertenecieron a una mujer, que superó los veinte años, pero probablemente no pasó de los treinta. No es el único caso de enterramientos de mujeres con armas en su ajuar funerario.

Las teorías que se barajan actualmente son que podría haberse tratado de una guerrera divinizada (en relación a las falcatas y otras armas encontradas en el yacimiento) o de una reina-sacerdotisa. Si bien el carácter sacro de la persona allí enterrada es más que evidente, no lo es tanto su carácter guerrero. Es posible que dichas falcatas sean simples ofrendas o demarcadores del prestigio social del que gozaba la persona allí enterrada (debido a lo costosa que era la elaboración de una de estas «espadas»), por lo que se tiende a pensar que se tratara con más probabilidad de una figura femenina de gran importancia social, como una reina o hechicera.

(La Dama restaurada)

De facciones mediterráneas

La dama está sentada en un trono que tiene unas alas bastante largas en el respaldo. Las patas delanteras del trono son garras de león. La superficie está rematada con la técnica del estucado y pintada después en azul, rojo, castaño y negro, todo ello aglutinado con yeso. Su rostro muestra unas facciones mediterráneas. Tiene el pelo negro, con dos grandes ondas laterales que asoman por debajo de un tocado compuesto por una cofia o tiara que cubre parcialmente las orejas y que además está decorada con tres bandas. Lleva unos pendientes de gran tamaño que están huecos y que cuelgan directamente del lóbulo de la oreja. El cuello está cubierto por cuatro gargantillas y a continuación luce un collar formado por cuentas en forma de tonel al que se enganchan cinco colgantes. Otro gran collar se muestra con tres piezas en forma de corazón. En los dedos tiene numerosos anillos y en cada muñeca se pueden ver varios aros.

Significado

Escribe Ana Valtierra en revistaadios.es: “La Dama de Baza es una representación femenina labrada en un único bloque de caliza microcristalina. Está sentada en un trono cuyo respaldo tiene forma alada, y las patas son garras. Con la mirada fi ja al frente, apoya sus manos sobre las rodillas, sujetando con su mano izquierda un pichón. Lleva dos sayas y una túnica decorada con cuadrados de colores, igual que en el manto que le cubre la cabeza. Sus zapatos color rojo hacen juego con el resto de vestimenta y reposan sobre un cojín. Su cuello está adornado por cuatro gargantillas de cuentas, un collar de lengüetas y otro de anforillas.

De sus orejas caen unos pendientes gigantes, casi imposibles de llevar. Tienen forma troncopiramidal de la que cuelgan unos fl ecos. Sobre la cabeza lleva una tiara rodeada con cuentas, sobre la que se coloca el manto. En su lateral izquierdo, a la altura del trono, hay un agujero donde iban depositadas las cenizas del difunto. En total unos 800 kilos tallados y pintados de genialidad.

El ajuar

El descubrimiento de la tumba 155 permitió poder estudiar cómo eran los ajuares funerarios de época ibérica. Fundamentalmente, tenemos que distinguir entre cerámica y armas. En cuanto a la cerámica, aparecieron cuatro vasos con cuerpo en forma de globo. Estaban pintados con motivos geométricos y vegetales. También tres piezas que fueron identificadas como tapaderas,  porque estaban al lado de las piezas cerámicas anteriores. Por último, se enterraron otras cuatro piezas con forma de pseudoanfora con asas. Estaba cada una en una esquina de la tumba. En su conjunto, se trataba de un ajuar funerario tipo usado por la aristocracia ibérica de manera más o menos habitual.

En cuanto al estudio de las armas, es bastante más complicado. Fernando Quesada defiende que en la tumba 155 se depositaron cuatro falcatas, y que al menos una de ellas tenía vaina. La falcata es una de las armas más emblemáticas de la Península, asociada a las poblaciones íberas. Se caracteriza por tener un sólo filo curvado. También había cuatro espadas, un posible puñal, tres puntas de lanza, uno o dos soliferrea o lanzas arrojadizas pesadas, quizá un puñal y un bocado de caballo (muy dudosos) y tres o cuatro escudos. En resumen, es uno de los conjuntos más completos de armamento en una sepultura íbera de esta época.

La cremación

En uno de los laterales del trono existe un hueco donde se depositaron los restos del cadáver. Fue cremado; o sea, quemado hasta hacer desaparecer las partes blandas, pero conservando parcialmente los huesos fragmentados.

Por el análisis de los despojos encontrados sabemos que el rito funerario se produjo poco después de la muerte, y antes de llegar al estado de putrefacción. También que, seguramente, el acto se realizó al aire libre, porque los trozos de hueso tienen diferentes colores, señal de que el calor no se aplicó de manera uniforme y controlada. Lo curioso es que no hay cenizas. Es decir, después de la cremación y con sumo cuidado, se cogieron los huesos que no se habían convertido en pavesas y se depositaron en el interior de la Dama de Baza.

 

(Dama de Baza, figura sedente antropomorfa)

Las cenizas, correspondientes en su mayoría a músculos, piel y órganos, se dejaron fuera o se desecharon para esta parte del ritual. De esta manera, sólo han llegado hasta nosotros los restos que resistieron la acción del fuego.

Armas para una mujer

De manera inicial, al ver que entre el ajuar se encontraba un número elevado de armas, se pensó que el difunto tenía que ser un varón. Algún miembro de la aristocracia íbera que hacía gala de su estatus enterrándose con toda la panoplia guerrera. Sin embargo, al conservar restos óseos del mismo, se pudo hacer un estudio detallado que desmontó esta idea preconcebida. Según el análisis de Trancho y Robledo, los restos pertenecen a una mujer mayor de veinte años, y que seguramente no superó los treinta. No sabemos de qué murió, pues, aunque se han buscado enfermedades en los huesos, por el momento no se ha encontrado ninguna patología. Este descubrimiento en sus inicios hizo que se rompiera el cliché y se abandonara la idea de que armas en una tumba quería decir enterramiento de varón. Las mujeres íberas también se enterraban con armas, y no es un caso aislado.

Significado del conjunto

Más complejo resulta intentar explicar qué significa todo el conjunto. No sabemos si la escultura de la Dama representa a una diosa o mortal, si es una sacerdotisa o una aristócrata. Tampoco parece que las mujeres íberas fueran grandes guerreras, lo que explicaría en sí misma la imagen y las armas en una tumba femenina. Por eso se busca un significado más anclado en lo simbólico que en lo físico.

De esta manera se ha dicho que quizá la escultura represente a una divinidad guerrera, tipo Atenea, y que las armas sean una ofrenda a la diosa. También se ha hablado de que las armas fueran símbolo de una estirpe, del cual la difunta sea representante. De esta manera, las cuatro panoplias de armamento aparecidas en la tumba se relacionarían con los vasos de las cuatro esquinas. Cada vaso y su panoplia pertenecerían a un linaje diferente, que honraron mediante estas ofrendas a la difunta.

Una mujer que, por su estatus, estaba a la cabeza de estas castas y que a su muerte le rindieron el mejor homenaje: una tumba para su reposo y el respeto en forma de ofrenda de sus conocidos. Sea como fuere, y si bien es cierto que todavía nos quedan algunas incógnitas por desentrañar, es fundamental reivindicar el papel de la Dama de Baza y la tumba 155 como claves para entender el mundo ibérico. Por su conservación, por su relativo buen estado de conservación, y por la belleza que entrañan, ocupan un lugar clave en la historia del arte.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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