La doctrina de la cancelación o «woke» 

Por José María Arévalo

(«Mantente despierto», es la consigna que se graba en las camisetas)

Cada vez se oye más hablar de «woke», que debe ser una especie de ideología imperante sobre todo en U.S.A. pero que por la fuerza de la preponderancia norteamericana parece se va trasplantando a la cultura europea. Veo un artículo en Religión en Libertad del 17 de junio pasado en el que se habla incluso de que puede considerarse como una religión. Lo he leído pero no lo entiendo muy bien, así que me he ido primero a Wikipedia, para ver lo fundamental:

“La frase «stay woke» («mantente despierto») surgió en los Estados Unidos en la década de 1930. Al desarrollarse dentro del inglés afroestadounidense vernáculo, woke se refirió a una conciencia de los problemas sociales y políticos que afectan a los afroamericanos, especialmente los prejuicios raciales y la discriminación. De esta forma, ha aparecido en varios contextos, por ejemplo, en canciones de Leadbelly y Erykah Badu. Tras el asesinato de Michael Brown en Ferguson, Misuri, en 2014, la frase fue popularizada por activistas de Black Lives Matter (BLM) que alegaban buscar crear conciencia sobre los tiroteos policiales contra afroamericanos.​ La expresión se popularizó en Black Twitter y ganó tracción como un meme de Internet, utilizándose con frecuencia por personas que no eran afroamericanas, a menudo para señalar su apoyo a Black Lives Matter. Asociado con la generación Y, el término se extendió internacionalmente y se agregó al Oxford English Dictionary en 2017.

A medida que el uso del término se ha extendido más allá de sus orígenes afroamericanos, woke se ha utilizado cada vez más como un término general para describir los movimientos e ideologías de justicia social de izquierda radical identitaria. Para 2020, críticos de estas posiciones en varios países occidentales han usado el término woke, a menudo de manera irónica, como una denominación dirigida a movimientos e ideologías de izquierda identitaria percibidos como demasiado fanáticos o insinceros, y tendentes a censurar de forma dogmática cualquier desviación de su perspectiva ideológica. Algunos movimientos de izquierda llegaron a considerarlo un término ofensivo utilizado para denigrar a quienes hacen campaña contra la discriminación.

En cuanto a “cultura de la cancelación” (de su original en inglés: cancel culture) con que parece se identifica el movimiento «woke», explica Wikipedia que es un neologismo que designa a un cierto fenómeno extendido de retirar el apoyo, ya sea moral, como financiero, digital e incluso social, a aquellas personas u organizaciones que se consideran inadmisibles, ello como consecuencia de determinados comentarios o acciones, independientemente de la veracidad o falsedad de estos, ​ o porque esas personas o instituciones transgreden ciertas expectativas que sobre ellas había.​ Se ha definido como «un llamado a boicotear a alguien –usualmente una celebridad– que ha compartido una opinión cuestionable o impopular en las redes sociales». El término cancel culture o cancelling comenzó a utilizarse en 2015, ganando mayor popularidad a partir de 2018.

Contra el racismo

El término woke comenzó a utilizarse en la década de los 60. Su objetivo era definir a personas concienciadas sobre problemas sociales, en particular, acerca del racismo.

En 1972, el escritor Barry Beckham publicó la obra Garvey Lives! En la que un personaje hace referencia al panafricanista Marcus Garvey: “He estado durmiendo toda mi vida. Y ahora que el Sr. Garvey me despertó, me quedaré woke. Y voy a ayudar a despertar a más gente negra.”

Posteriormente, se acuñó la expresión ‘Great Awokening’ (Gran Despertar) para aludir a la toma de conciencia de las personas de buen nivel económico y educativo sobre las injusticias sufridas por las minorías raciales.

Asimismo, se acuñó la expresión ‘racismo sistémico o institucional’ para denunciar la permanencia de esta problemática a consecuencia de una estructura injusta.

Tuvo un repunte en 2013, como respuesta a la brutalidad política y el racismo prevaleciente en Estados Unidos. Ese año, en las manifestaciones se veían carteles con la frase ‘Stay angry, stay woke’ (permanece enojado, permanece despierto (políticamente despierto).

¿Una herejía cristiana sin Dios?

Vamos ya al artículo de Religión en Libertad, de José María Carrera, “Filósofos cristianos Woke”.  “Wokismo, ¿una herejía cristiana sin Dios? Responde Quintana Paz: «Donde no hay perdón, hay venganza» . Black Lives Matter es la plasmación woke del arrepentimiento sin perdón y de la eliminación de Dios para sustituirle por hombres idolatrados.

En una de sus últimas entrevistas, el pensador español Miguel Ángel Quintana Paz analizaba en profundidad las implicaciones y los orígenes de la doctrina de la cancelación, más conocida como «woke». Se trata de un movimiento que cobró especial fuerza a raíz de los altercados desarrollados principalmente en Estados Unidos e Hispanoamérica como parte de las guerras culturales y las revueltas de Black Lives Matter.

En su desarrollo, los vestigios del pasado provincial -en el caso de Hispanoamérica-, colonialista o vinculados a la religión fueron vandalizados o cancelados, lo que se extendió rápidamente a todo el ámbito cultural, académico o mediático: desde entonces se promocionan tendencias supuestamente victimizadas en la historia al mismo tiempo que se bloquean o silencian a todas aquellas voces discordantes con la nueva visión de la historia y la integración forzada de esos «colectivos».

Aunque a veces es presentado como una fase más de la llamada Batalla Cultural, la corriente woke es mucho más que eso. Dentro de la creciente convicción de que se trata de una pugna también espiritual, Quintana Paz,  la contempla como un gran «desafío» que amenaza con acabar con los restos de la «Civilización Cristiana» mediante su «torsión». Y explica que no son pocos los que encuentran en ella un origen protestante claramente definido.

«Lo que ahora vivimos, más que una sustitución global que anule todo lo anterior es realmente una torsión, manipulación y tergiversación de lo que ya teníamos, la Civilización Cristiana», explica.

La cancelación, ¿una derivada del catolicismo?

Esto último es especialmente relevante de cara a comprender la «dificultad» de combatir esta nueva embestida contraria a la fe, pues incluso desde el catolicismo hay quien lo contempla como «la conclusión lógica» de su credo. Después de todo, ¿no es el perdón y la compasión hacia el sufriente una de las bases de la doctrina de Jesucristo y su Iglesia?

Frente a las otras civilizaciones mundiales a lo largo de la historia, el filósofo español menciona que la Cristiandad se distinguía de ellas por su forma de «mirar a las víctimas», cuyo sufrimiento no se explica por «un castigo o merecimiento», que convierte al que sufre «en una especie de paria».

El mismo Jesús «se enfrentó a esta visión», explica Quintana Paz, y su vida es la plasmación del sufrimiento en «el más inocente de los hombres» que rompe la lógica de las otras civilizaciones. La víctima, dice, «no es alguien despreciable, todos deben ser atendidos y esa es la manera de entender del cristianismo».

«Quitar a Dios de la ecuación»: una secta, una manipulación y una ideología

Y aquí es donde entra la ideología woke como torsión de la fe. El wokismo o progresismo actual «intenta efectuar un cambio de civilización recogiendo del cristianismo la idea de centrarse en las víctimas» pero generando una víctima que victimiza. «No es necesaria una víctima individual, sino [tan solo una persona] que pertenezca a un colectivo victimizado», explica.

Así, frente a la posibilidad católica del perdón y acogida a la víctima, el wokismo «quita a Dios de la ecuación» y las «víctimas» quieren «convertirse en nuevos ídolos»,  que ya no son «los fuertes, sabios o poderosos, sino los que hasta ahora han estado en el otro lado  y quieren pasar a ser los capaces de vengarse. Porque donde no hay perdón, hay venganza», menciona.

Los partidarios del wokismo exigen arrepentimiento sin ofrecer redención, y mientras «quitan a Dios de la ecuación», pretenden erigirse en «nuevos ídolos» que en lugar de dar perdón, piden venganza.

Esta realidad se ha mostrado en las calles durante los últimos años: se difunde la máxima negrolegendaria de que San Junípero Serra esclavizó y exterminó indígenas hace 3 siglos y hoy, los hijos de los indígenas que realmente no exterminó se arrogan la categoría de víctimas que se «vengan» de Junípero vandalizando sus monumentos e imponiendo un discurso ajeno a la fuente y realidad histórica.

Algo curioso es que aunque lo woke desata cada vez más sus purgas de forma indiscriminada, hay un elemento que nunca deja de ser el blanco de todos los ataques y es todo lo que se desprende de la acción evangelizadora de la Iglesia y la Civilización Cristiana.

Quintana Paz se refiere a esa «torsión de la Cristiandad» centrada en «un perdón sin Dios» que es el wokismo como una nueva «herejía».

El Unitarismo y la cancelación

De hecho, se hace eco de otros expertos en la materia como Curtis Yarvin que han llegado a situar en la «Iglesia» Unitaria Universalista los orígenes ideológicos de la cancelación. Fundados en 1961, los unitarios universalistas son el resultado de la fusión de la organización Universalista de América, surgida en 1793, y la Asociación Unitaria, de 1825.

Yarvin solo sería uno de los cada vez más críticos con la doctrina woke que encuentran en ella «la enésima herejía o mensaje protestante» que «quita a Dios de la ecuación» como también lo hace el culto Unitario Universalista.

Sin tener nada en contra de esta agrupación «religiosa con poco de lo divino», Quintana Paz  explica que quienes forman parte de la misma «pueden pertenecer creyendo en Dios o no, con una fe u otra. Tiene un dios a medias y puedes creer o no creer».

Un evento de culto unitario universalista, que admite a integrantes de todas las creencias

Lo cierto es que nada de lo que dice el filósofo es de «cosecha propia» u opinión, ni «el inmenso relativismo» que reina y propugna esta facción de orígenes protestantes ni los buenos ojos con los que contempla el movimiento woke y de cancelación, como se aprecia en su portal.

«Somos personas de todas las edades, orígenes y creencias, curiosos y compasivos», afirma la página web del Universalismo Unitario, compuesto por siete principios. Entre ellos, la «compasión en las relaciones humanas» o la «búsqueda libre de la verdad» que, a su juicio, se encuentra en seis fuentes. «La maravilla trascendente afirmada en todas las culturas, la sabiduría de las religiones del mundo o las enseñanzas espirituales de tradiciones centradas en la tierra que celebran el círculo sagrado de la vida» son algunas de ellas.

Una «terrible amenaza» para la Iglesia que empieza a calar en ella

Antes de concluir, Quintana Paz hace un llamamiento para prevenir a «un grupo de la cristiandad» que lejos de ser conscientes de la amenaza de la cancelación y lo woke, «no lo capta como una torsión del cristianismo, sino como una derivada»: «Les parece que Constantino o los Reyes Católicos son figuras todavía muy opresivas que llevan el nombre de cristianos pero que en realidad no lo son. Los verdaderos cristianos son ellos, que han entendido a Black Lives Matter y al movimiento LGTB».

La amenaza woke, concluye, no solo es «considerable», sino también «terrible»: «Hay unas ideas que justifican un sistema de poder falsamente antiopresivo que es opresivo y va con la excusa de ser el más tolerante y abierto de la historia, pero que no lo es. Ese poder ya es mayoritario en las instituciones educativas, medios de comunicación e industria del entretenimiento».

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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