Los lunes, revista de prensa y red

“Moncloa reactiva este sábado el diálogo con Junts”, de Ainhoa Martínez; “Feijóo gana a Abascal y no solo en Cataluña: ‘roba’ votos al PSOE y olvida a Vox”, de Hugo Pereira; “Puigdemont reta a Sánchez: «Hay margen para un gobierno sólido de obediencia netamente catalana»”, de Yolanda Canales; y “El manual de Sánchez para arrebatar la Generalitat a Puigdemont y no caer en el intento”, de Ana Martín

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 15)

MONCLOA REACTIVA ESTE SÁBADO EL DIÁLOGO CON JUNTS

Artículo de Ainhoa Martínez publicado en La Razón el pasado día 15

El Gobierno restablece una vía de comunicación con Puigdemont para intentar salvar la legislatura después del escenario abierto en Cataluña

El resultado de las elecciones catalanas ha supuesto un balón de oxígeno para el Gobierno y para el presidente Pedro Sánchez que, con el aval a su política de distensión con el independentismo, afronta vigorizado la contienda de las europeas. Los comicios del 9 de junio se presentan como una segunda vuelta de las generales del 23J –en las que el PSOE ya fue segunda fuerza– y una reválida a la gestión desplegada durante estos meses, en los que se ha aprobado la ley de amnistía para garantizarse el apoyo de Junts, que ahora parece prioritario para Moncloa. Queda por certificar si el aval de Cataluña a Sánchez es extensible también a toda España.

Se anticipan semanas de retórica encendida que deberán compatibilizarse necesariamente con la medida discreción de las negociaciones para alumbrar un gobierno en la Generalitat. En el Ejecutivo son conscientes del difícil equilibrio. Desde Moncloa avanzaban la semana pasada que no presentarían a corto plazo ninguna iniciativa en materia de «regeneración democrática», después de que Sánchez urgiera a abordar este debate «pendiente». Tras los comicios del domingo y hasta que se despejara el escenario de las europeas y el de gobernabilidad en Cataluña no estaba previsto retomar los foros bilaterales con los independentistas. Pero la premura por establecer unas premisas claras en el corto plazo va a hacer que esa estrategia cambie este mismo sábado, cuando se celebrará una reunión entre miembros de Junts y una delegación del PSOE que tendrá lugar fuera de España, según ha sabido LA RAZÓN.

La cita obedece a la preocupación de Moncloa por el futuro de la legislatura, que puede verse abocada a su fin en caso de que Carles Puigdemont quiera hacer valer el peso de sus siete diputados decisivos en el Congreso, si no recibe las contrapartidas que desea para ser restituido en la Generalitat. En las filas socialistas son conscientes del abismo programático que les separa, pero buscan mantener vivos los canales de comunicación que puedan llevar a una entente cordial, superadas ya pruebas como la amnistía a la carta que los neoconvergentes solicitaban a cambio de permitir la investidura de Sánchez.

El restablecimiento de las conversaciones es sintomático, dado que con motivo del ciclo electoral se paralizaron las «mesas de diálogo» con los partidos soberanistas. La de ERC era una mesa entre gobiernos, sin ningún recorrido ahora que van a ser desalojados de la Generalitat y Pere Aragonés ha abandonado la política. La que se estableció en Ginebra con Junts tenía su causa fundacional en la necesidad de granjearse su apoyo para la legislatura. Y esta será de nuevo la senda por la que transiten la interlocución que se retome el día 18 de mayo.

En clave de diálogo también se encuadran las conversaciones para hacer presidente a Salvador Illa y será el líder del PSC quien pilote el proceso de negociación. Desde el Gobierno se muestran convencidos de que será presidente y de que podrán persuadir en su caso a unos republicanos que se enfrentan al abismo de una repetición electoral en la que podrían ver todavía más jibarizado su apoyo. «Va a haber gobierno en Cataluña», zanjan con vehemencia. Fuentes gubernamentales son prudentes, no obstante, sobre la libertad que tiene cada actor político para «hacer las manifestaciones que considere oportunas», en relación a los últimos mensajes lanzados por Puigdemont reivindicando su legitimidad para ser presidente pese a ver sigo la segunda fuerza, pero apuntan inmediatamente, que hay «cuestiones que no cuelan». «No las compra nadie. Los catalanes han hablado con una claridad rotunda», señaló ayer la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, sobre el mensaje lanzado en las urnas para «abrir un tiempo nuevo».

No obstante, en el Ejecutivo recuerdan que solo han pasado 24 horas para gestionar los resultados, invitando al resto de fuerzas políticas a que hagan una «lectura serena», atendiendo, de nuevo, a ese mensaje «claro» que han lanzado los catalanes con sus votos. Desde Moncloa no quieren entrar en futuras fórmulas de gobernabilidad y se limitan a recordar que «el Gobierno de Cataluña se va a elegir en Cataluña», por lo que corresponde al ganador de las elecciones, Salvador Illa, pilotar el proceso. Asumen, sin embargo, «la realidad de los tiempos» y cómo las elecciones europeas van a tener un impacto en la toma de decisiones. «Hay que ser respetuosos con los plazos», señalan, recordando que la constitución del Parlament se puede celebrar hasta el 10 de junio, el día después de los citados comicios.

Pese a la preocupación, en Moncloa intentan proyectar seguridad y transmiten con rotundidad que la legislatura no está en riesgo pase lo que pase en Cataluña. «Quedan tres años como poco», repitió insistentemente la portavoz, recordando que, aunque son conscientes de «la composición numérica del Congreso», hay experiencia de «diálogo» y «acuerdo» por parte de este gobierno en minoría parlamentaria. «La legislatura va a seguir avanzando en esta dirección», aseguran, con «medidas que mejoran la calidad de su vida» y «datos económicos positivos».

Artículo en: https://www.larazon.es/espana/moncloa-reactiva-este-sabado-dialogo-junts_202405156644096669f85800013c3764.html

FEIJÓO GANA A ABASCAL Y NO SOLO EN CATALUÑA: ‘ROBA’ VOTOS AL PSOE Y OLVIDA A VOX

Artículo de Hugo Pereira publicado en ESdiario el pasado día 14

Indiscutiblemente el PP ha superado todas las -mejores- expectativas en Cataluña. Nadie, tampoco Feijóo y sus más cercanos, pensaban que iban a alcanzar esos 15 escaños y, de forma holgada, la cuarta posición en un trascendental 12M catalán.

Feijóo, con Alejandro Fernández como candidato, ha ganado a Abascal en lo que era la otra sustantiva pugna en los recientes comicios. Pero el PP no solo ha ganado a Vox en Cataluña, esa región que constituía, por otra parte, la joya de la corona de Abascal, sino que ha ganado en toda España.

Ha ganado -así se ha certificado una vez más- la idea que llevan explotando los de Feijóo desde que el gallego llegó a la sala de máquinas del partido: su nicho electoral está en el centro. No en la más escorada derecha que representa Vox. Ahí no está el nicho de sus votos. Al menos el grueso de ellos.

Pueden desde Génova, por tanto, olvidar a Vox; no necesitan competir con ellos ni, mucho menos, entrar en sus provocaciones como el reciente furor epistolar de Abascal a Feijóo.

A contrario sensu, con quién sí compite el PP, recordando antaño, es con un PSOE que ha perdido toda centralidad: ese millón, millón y pico, de votantes moderados del PSOE -más de centro que socialistas- son la clave para el éxito del PP en el próximo plebiscito Sánchez-Feijóo europeo, como ya están enfocando los populares los próximos comicios del 9 de junio al Parlamento Europeo.

“Hacer política desde el centro”, claman por doquier desde los de Feijóo, recordando que frente “al voto emocional de Vox”, por el que el PP no compite, existe otro electorado mucho más amplio y transversal que sí es capaz de valorar el principal activo del actual líder del PP: su demostrada “capacidad para la gestión” tras cuatro mayorías absolutas en Galicia, aseveran a este periódico desde Génova.

El PP no quiere, en suma, un voto emocional -como el de Vox- sino racional, que sea capaz de valorar y apostar por la ejecución en la Administración Pública. Feijóo ha ganado a Abascal, por tanto, no solo en el plano aritmético en Cataluña sino que, también, a nivel general, en el conceptual.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/elecciones/feij%C3%B3o-gana-a-abascal-y-no-solo-en-catalu%C3%B1a-roba-votos-al-psoe-y-olvida-a-vox/ar-BB1mjxXf?ocid=msedgntp&pc=HCTS&cvid=da09468363c341068e29f3abf2a500e8&ei=31

PUIGDEMONT RETA A SÁNCHEZ: «HAY MARGEN PARA UN GOBIERNO SÓLIDO DE OBEDIENCIA NETAMENTE CATALANA»

Artículo de Yolanda Canales publicado en El Debate el pasado día 13

El candidato de Junts considera que un tripartito no sería bueno para Cataluña. Noche agridulce para Junts per Catalunya. Ha subido en escaños, pero no ha sido suficiente para que los partidos independentistas mantengan la mayoría, sobre todo por el batacazo de ERC y de la CUP. Y no solo eso, sino que es posible una alternativa al independentismo, un tripartito formado entre PSC, ERC y Comunes. Pero el candidato de Junts, Carles Puigdemont, no tira la toalla y considera que «hay margen para un gobierno sólido de obediencia netamente catalana».

Para el dirigente secesionista, la distancia que les separa con el PSC «no es muy diferente» a la que tienen PSOE y PP en el Congreso. Por este motivo, asegura, si ERC «está dispuesta a rehacer puentes» ya a entrar a reflexionar sobre los «efectos de la desunión y de la falta de estrategia del independentismo», ahí estará Junts per Catalunya para intentar formar ese gobierno. Por este motivo, ha dejado claro que quedan días para ver cuál es la composición del futuro gobierno y qué estrategia hay que seguir para evitar la repetición electoral.

Y es que para Carles Puigdemont, un gobierno tripartito y «con una mayoría tan justa» es «una mala opción para el país y para el gobierno de Cataluña». Y, sobre todo, si está encabezado por un partido que «hoy, con este caos inexplicable en Rodalies, ha mostrado su incapacidad» para gobernar bien.

En cualquier caso, para el líder de Junts, la «estrategia de españolización» promovida pro el Partido Socialista ha dado sus frutos, mientras que una parte del independentismo «continúa en la abstención». Una situación que, asegura, «invita a una reflexión» sobre los efectos de la desunión de los separatistas. Lo ha repetido en varias ocasiones Carles Puigdemont, que al anunciar que se presentaba a estas elecciones, ya dejó claro que su apuesta era una lista única del independentismo, aunque ERC rechazó de plano esa posibilidad.

El candidato de Junts, arropado por toda la cúpula del partido, salía este domingo por la noche, sonriente, a dar explicaciones tras el escrutinio. Pero el lenguaje corporal decía otra cosa. No estaba cómodo, porque no era lo que se esperaba. En Junts habían vendido, especialmente los últimos días, que el «sorpasso» al PSC era posible, como así lo reflejaban algunas de las últimas encuestas publicadas por medios de comunicación en el extranjero.

Pero no solo no ha sido así, sino que, además, el independentismo no suma, no consiguen alcanzar los 68 diputados. No llega la suma de los 35 diputados conseguidos por Junts, los 20 de ERC y los 4 de la CUP. Estas formaciones firmaron un compromiso por el que dejaron claro que no pensaban contar para nada con los votos de Aliança Catalana.

A partir de ahí, ¿qué posibilidades le quedan a Puigdemont? No parecen muchas. Teniendo en cuenta que tiende la mano a ERC, la opción pasaría porque los republicanos le dieran su apoyo, evitando que Illa pudiera formar gobierno. Y, a su vez, el candidato socialista pudiera abstenerse, lo que permitiría la investidura del candidato de Junts. Tampoco hay que perder de vista que, al fin y al cabo, Pedro Sánchez depende de los siete votos de ERC y de Junts, y Puigdemont podría amenazar con dinamitar la legislatura.

Artículo en: https://www.eldebate.com/espana/cataluna/20240512/puigdemont-no-tira-toalla-hay-margen-gobierno-solido-obediencia-netamente-catalana_196426.html

EL MANUAL DE SÁNCHEZ PARA ARREBATAR LA GENERALITAT A PUIGDEMONT Y NO CAER EN EL INTENTO

Artículo de Ana Martín publicado en El Debate el pasado día 12

Sánchez se juega tres veces más que Illa este 12 de mayo: el Gobierno de Cataluña, el Gobierno de España y el éxito o el fracaso de aquello que bautizó como «el reencuentro total».

El jueves, en el penúltimo mitin de la campaña, Pedro Sánchez miró al tendido y proclamó: «Con un presidente socialista en Moncloa y otro presidente socialista en el Palau de la Generalitat de Cataluña, Cataluña y España van a ser imparables durante los próximos cuatro años. Por eso hay que votar a Salvador». Como era de esperar, los cargos del PSC que llenaban el auditorio rompieron en aplausos. Qué más les gustaría a ellos que ver a Salvador Illa convertido en el próximo presidente catalán. Pero, ¿también es ése el deseo de Sánchez, el político que más hace «de la necesidad virtud»?

La pregunta que ronda los mentideros políticos y periodísticos desde que Pere Aragonès adelantó las elecciones para placar a Carles Puigdemont (menudo olfato el suyo) es si son compatibles Sánchez en la Moncloa e Illa en la Generalitat. Dicho de otra manera, si una hipotética investidura del candidato del PSC no supondría ipso facto la voladura de la legislatura en Madrid por parte de Puigdemont, en cuyas manos está Sánchez.

A Junts le pasa como al PNV: los dos están acostumbrados a ser el partido alfa –uno en Cataluña, otro en el País Vasco–, los dos tienen una visión un tanto patrimonialista del poder y los dos pueden jugar con dos barajas en la política nacional, o al menos amenazar con ello: la del PSOE y la del PP, una capacidad que no tienen ni ERC ni Bildu (ya se vio en las elecciones vascas la mansedumbre con la que Arnaldo Otegi renunció a plantear siquiera una alternativa de izquierdas para la que los números sí daban sobre el papel).

Cataluña es siempre el kilómetro cero de los inescrutables caminos del sanchismo. El gran resultado del PSC en las elecciones generales –19 escaños– fue determinante para que Sánchez saliera vivo del 23-J, contra todo pronóstico. Posteriormente, los pactos con el independentismo catalán, ley de amnistía mediante, le permitieron ser reelegido presidente del Gobierno. Más tarde, el solo anuncio del adelanto de las elecciones hizo a Sánchez renunciar a presentar los Presupuestos Generales de 2024. Y ahora estos comicios, convertidos en un duelo al sol entre Salvador Illa y Carles Puigdemont.

Sánchez se juega tres veces más que Illa en las elecciones de este domingo. Illa solo se juega el Gobierno de Cataluña, pero Sánchez se juega el Gobierno de Cataluña, el Gobierno de España y el éxito o el fracaso de aquello que en su discurso de investidura de noviembre bautizó como «el reencuentro total». Que incluye, según él, que los independentistas renuncien a perseguir un referéndum de autodeterminación. Un asunto que no ha centrado la campaña catalana pero que puede centrar las negociaciones posteriores, donde se decidirá todo. Porque Junts lleva años utilizándolo contra ERC y ERC entrando al trapo.

El manual de Sánchez para arrebatar a Puigdemont la Generalitat y no morir en el intento pasa por un doble objetivo en las elecciones de este domingo. Por un lado, una victoria amplia de Illa, tanto en escaños (no menos de 40-42) como en distancia respecto a Junts, lo que dificultaría una minoría de bloqueo. Por el otro, que Junts, ERC y la CUP no sumen mayoría absoluta. O, al menos, que si el independentismo alcanza los 68 escaños sea con Aliança Catalana en la ecuación, lo que daría a Esquerra la coartada perfecta para decantarse por Illa en lugar de por Puigdemont. «No llegaremos a acuerdos con Aliança Catalana porque eso nos aleja de la república catalana que queremos construir», prometió Pere Aragonès días atrás.

Los socialistas persiguen maximizar la victoria de Illa y que el independentismo no sume mayoría absoluta

Si además el PP obtiene un resultado discreto, o incluso si Vox queda finalmente por delante, para los socialistas la carambola será triple. Desde el entorno de Sánchez destacaban esta semana el «nerviosismo» de los populares, porque no tienen un plan para Cataluña –según ellos– y porque han ido de más a menos en la campaña.

La presumible fragmentación abre un abanico de posibilidades. Incluida la repetición de las elecciones en octubre, mientras transcurren los primeros meses de aplicación de la ley de amnistía (que el Congreso aprobará definitivamente el 30 de mayo). Unos segundos comicios atarían las manos a Sánchez para negociar los Presupuestos Generales de 2025, después de renunciar a los de 2024. En cualquier caso, dependerá de si a ERC le interesan o no (más bien será que no, si las urnas confirman su desplome). Porque Esquerra tendrá, previsiblemente, la llave de la gobernabilidad.

En la teoría cabe un gobierno en minoría de Illa, un tripartito entre el PSC, ERC y los Comunes, un gobierno de coalición entre Junts y ERC, un gobierno en minoría de Puigdemont con la pasividad de los socialistas (para que no haya de Junts en Madrid)… Cábalas y más cábalas. Incluso un giro de guion digno de Netflix: que el candidato de Junts renunciara a intentar la investidura para quedarse en la oposición, con el objetivo de convertir la legislatura en un infierno para el PSC en Cataluña y para el PSOE en Madrid. Y así crecer más para las próximas. Teniendo en cuenta que Cataluña ha vivido cuatro elecciones autonómicas en la última década, quién sabe cuándo serán.

En cualquier caso, este domingo solo se reparten las cartas. La partida empieza a partir del lunes.

Artículo en: https://www.eldebate.com/espana/20240512/manual-sanchez-arrebatar-generalitat-puigdemont-no-caer-intento_196001.html

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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