Clausura de las «wokeolimpiadas» de París 

Por Carlos de Bustamante

(Tom Cruise se lanza con un cable desde lo más alto del Stade de France en la clausura de los Juegos París 2024)

Los creyentes estábamos pendientes de la clausura de los Juegos Olímpicos de París, organizada también por Jolly,  el mismo que organizó la inauguración blasfema que dio lugar a miles de protestas de cristianos y otras religiones, como musulmanes que incluso propusieron una protesta conjunta.

Pero esta vez no, hubo suerte. Y aunque nadie ha pedido disculpas por la blasfemia de la inauguración, en la clausura un vídeo repasó escenas de la antorcha olímpica recorriendo Francia y sus lugares emblemáticos, en la que se vieron monumentos católicos: la Virgen dorada en la basílica de Marbella (por la espalda), la sencilla cruz que corona el Montblanc, la abadía del Mont Saint-Michel y la cruz de Verdún: mostrar la Francia real implicaba reconocer esos lugares.

En su discurso de la causura, Tony Estanguet, presidente de París 2024, que nunca pidió perdón por las blasfemias de la inauguración, dijo que con los Juegos «toda Francia fue olímpica, Francia se volvió a unir», como si la carga ideológica partidista de la inauguración y sus blasfemias no hubieran dividido no solo a los franceses sino a toda la audiencia mundial.

Yo estoy de acuerdo con la apreciación que hizo El Debate de la clausura: “Otro «horreur woke» de Jolly en la ceremonia de clausura de los Juegos de París. Un espantapájaros dorado (un supuesto viajero del tiempo) fue el protagonista de un espectáculo tenebroso y carente de belleza, maquillado con la breve actuación final y con Tom Cruise y los Red Hot Chili Peppers, que ya eran parte de Los Ángeles 2028. Un coro y una cantautora interpretaron Sous le ciel de Paris (bien orgullosa debe de estar Edith Piaf de seguir siendo considerada un símbolo francés) al lado de la llama olímpica o del globo olímpico. Era raro. Parecía el inicio de La Gran Belleza por el ambiente. Leon Marchand, el gran campeón de natación, se llevó el fuego en una linterna decimonónica, caminando. En la orquesta iban todos con camiseta y zapatillas y la directora era una mujer. Al flautín y entre cuerdas La Marsellesa sonó desprovista de todo ímpetu guerrero, de toda emoción atávica. Parecía compuesta por John Williams para una película de Steven Spielberg sin mucha aventura. La diversidad apareció en un totum revolutum de banderas. Había que ir buscando los colores (no era fácil) para encontrar a alguien. Pero no se encontraba nada. Luego salieron los deportistas, nada parecido a un desfile, más bien a la salida del cole o del instituto. Hubo un momento en que la música era inenarrable. Los campeones enseñaban sus medallas a las cámaras. Se fueron colocando de aquella manera, 9.000 deportistas. Los Juegos de la sostenibilidad (no podían dormir porque no había aire acondicionado en la villa) al final trajeron Desire y We are the Champions y entonces se vio la emoción (con los clásicos). No terminó la competición con la tradicional Maratón masculina, sino con la femenina. Los Juegos de la paridad dieron estas medallas y allí, en medio de todo, se celebró esta ceremonia de premiación. No podía haber menos ilación en el espectáculo. Una lata considerable. El escenario tenía la huella del inefable Thomas Jolly y anunciaba «wokismo» sin solución: un viajero interestelar que llega al estadio, metáfora del barón de Coubertin, según contó la transmisión. En este caso el barón de Coubertin el extraterrestre, era una especie de Eduardo Manostijeras dorado y con máscara, con muchas púas, que vino desde el cielo. Uno que se parecía a los de Daft Punk trajo la bandera griega en medio de la desolación figurada y real. Apareció la Victoria Alada de Samotracia, y luego aparecieron una suerte de ninjas-trapecistas. Muy feos. Todo era muy feo. También la música. Manostijeras dorado era lo más feo. Feo con ganas, con verdadera intención”.

Samba-Mayela, única atleta con medalla de la laica Francia, da la gloria a Jesús y cita Mateo 6,33

Frente a todo ello, resaltaba la prensa que Cyrèna Samba-Mayela, que es la gran figura del atletismo francés, en Instagram habló de su fe. “Desde 2019, el atletismo francés (carreras, saltos, vallas, etc…) está en horas bajas, con apenas dos medallas en los mundiales de Doha 2019 y una en Tokio 2021. Este sábado por la tarde la saltadora de vallas Cyrèna Samba-Mayela logró la que parece que va a ser la única medalla de atletismo francés en París 2024, una medalla de plata que estuvo a unas centésimas de ser oro. Cyrèna Samba-Mayela, de 23 años, está en su mejor momento, ha superado traslados y cambios de técnica y además es popular: es simpática en redes sociales, coqueta (a veces comenta su maquillaje en Instagram) y ha salvado el atletismo patrio. Pero si se busca en la prensa francesa por sus creencias religiosas, no aparece ni una palabra. La laica Francia, y sus periodistas, no parecen interesados para nada en la religión de su mayor corredora de atletismo.

Sin embargo, en sus redes sociales ella no es críptica. En su etiqueta inicial de Instagram se presenta así: «SAMBA MAYELA, deportista, Gloria a Jesús✞»

La pasada Pascua, publicó este mensaje en Instagram: «Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe. Y no viene de ti, es un regalo de Dios.»- Efesios 2: 8. Cristo ha resucitado, muerto por nuestros pecados. Ya no estamos condenados. Gracias, Jesús. Feliz Pascua».

Y en otro mensaje de «FAQs» («preguntas frecuentes»), preguntada por la herencia que querría dejar, responde: «la fe y el amor a Cristo».

En redes no esconde su fe, pero los periodistas, con pudor sospechoso, nunca le preguntan por ella. Aunque Samba-Mayela no lo especifica, por el tipo de citas que elige parece que es cristiana evangélica (si nos equivocáramos y fuera católica, sería carismática, pero en Francia los católicos carismáticos pertenecen a comunidades grandes y conocidas que no esconden en público a sus famosos).

Tras la medalla, muy contenta en Eurosports (minuto 1:46): «Gracias, Jesús, gracias a todos los que me han apoyado».

Hija de atletas, con seis hermanos

Cyréna Samba-Mayela nació en el año 2000 en Champigny-sur-Marne y creció rodeada de seis hermanos y hermanas (que son sus fans, evidentemente). De niña tanteó varios deportes: judo, baloncesto, patinaje artístico y gimnasia, pero a los 15 años empezó el atletismo. Sus padres también son ex-atletas.

Su primer entrenador hizo que se enamorara del salto de vallas. Entrevistada en Ouest-France dijo: «Cuando me hizo la prueba, inmediatamente me gustó, por ese gusto por el riesgo mezclado con la velocidad».

Samba-Mayela quiere transmitir a sus hijos Mateo 6, 33

En el FAQ de Instagram le preguntan: «¿Qué herencia querrías transmitir a tus hijos?», y responde: «La fe en Jesucristo para que su vida siga lo de Mateo 6,33», es decir, «buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadido».

No todo es correr y saltar en la vida. Estudia en la escuela de arquitectura de interiores, y le gusta dibujar, pintar, y tocar la guitarra y el piano para despejar su mente y bajar la presión.

Fue campeona del mundo en pista cubierta en vallas (60m) en 2022 en Belgrado, donde batió el récord francés con un tiempo establecido en 7.78 s, que superó nuevamente en marzo de 2024 en los Campeonatos del Mundo de Glasgow, en 7.73. Ostenta el récord francés en los 60 m y los 100 m vallas.

Samba-Mayela, fue portada en Forbes, como «nueva diva del atletismo francés»: En 2023, se trasladó a entrenar a EEUU, cambió su técnica («mi pierna de ataque, mi pierna de regreso, mi ritmo, todo») trabajando en equipo con la abanderada puertorriqueña y anterior campeona de 100 vallas, Jasmine Camacho-Quinn (que este sábado quedó tercera, a dos centésimas de su amiga).

«Me gusta ceñirme a un plan bastante rígido. Sin embargo, al ir a ver otra forma de hacer las cosas, otra cultura, al viajar, me costó mucha adaptación y también me permitió abrirme un poco más. Todo esto también se refleja en la forma en que corro», dijo en una rueda de prensa.”

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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