Por Carlos de Bustamante

(Imagen de “Ridley Jones”)
Abogados Cristianos denunció hace ya unos meses un caso de adoctrinamiento a edad temprana: Netflix incluye un personaje no binario en una serie infantil para niños desde 0 años.
Una denuncia publicada en redes sociales hizo saltar las alarmas sobre la serie de Netflix “Ridley Jones, la guardiana del museo”. Esta serie, en apariencia inofensiva e ideológicamente neutral, introduce la idea de género no binario entre niños de muy corta edad. ¿En qué momento este tipo de contenido puede incluirse en unos dibujos infantiles sin notificarlo a los padres? ¡Este material audiovisual tiene un claro objetivo: la imposición total de la ideología de género entre los menores!
Por ello Abogados Cristianos lanzó una petición a Diego Ávalos, Presidente de Netflix España, para que retire esta serie de dibujos animados que adoctrina a nuestros hijos.
Reniega de su sexo biológico
En la serie un pequeño bisonte decide cambiarse el nombre y renegar de su sexo biológico. Además, indica a su abuela qué pronombres debe utilizar con él. “Así es como juegan con nuestros hijos”, insiste Abogados Cristianos. “Así es como, sutilmente, tratan de confundir a nuestros pequeños. En la ficha técnica de la serie no se menciona nada sobre este contenido. Un contenido altamente controvertido, acientífico, y que se opone a los valores de muchas familias. ¿No tienen derecho los padres a conocer estos detalles antes de decidir si quieren proyectar una serie a sus hijos? ¿No les da vergüenza exponer a niños por debajo de los 3 años a estos conceptos confusos que alteran su desarrollo? Estamos cansados de que contaminen todo lo que tocan. De que estén acabando con un sano ocio y entretenimiento. No vamos a tolerarlo”.
En la misma línea, publicaba Actuall un artículo de Elsa Méndez titulado “Frente al adoctrinamiento y el abuso, leyes y políticas en defensa de la vida y de la familia”, en el que recordaba una afirmación de Karl Menninger, considerado el padre de la psiquiatría: «el trato que se le da a los niños es el que ellos luego darán a la sociedad’. “Y es que como sociedad -comentaba Elsa Méndez – tenemos la gran responsabilidad de cuidad, educar y acompañar a nuestros niños. Hoy, lamentablemente como sociedad le debemos mucho a nuestra niñez.
El suicidio, las adicciones, el abuso son riesgos presentes en nuestros niños. Y no es que no se hable sobre el tema. Son muchas las acciones emprendidas para ayudar a la infancia, sin embargo, el problema está en que muchos de estos esfuerzos parten desde un enfoque erróneo, ya sea por intereses particulares, por desconocimiento o por caer en ideologías de moda con discursos superficiales y agendas “pre-fabricadas”.
Como ya he dicho en otros momentos -continuaba-, a nuestro país lo azotan grandes pandemias. Una de ellas es la pandemia del materialismo que reduce a nuestros niños a meros instrumentos de corrientes políticas. Otra pandemia es la del egoísmo que mira a la niñez como un estorbo que “justifica” incluso quitarles la vida. Y, la pandemia del relativismo que desde el desconocimiento y desde la ideología, son capaces de abusar de la infancia.
La pandemia del materialismo a hecho que muchos políticos y “pensadores” vean a los niños como las herramientas idóneas para implantar corrientes políticas y sociales a través del adoctrinamiento. Es tremendamente perverso e inmoral, tratar de secuestrar las mentes de la niñez a través de la educación. Además, lo han hecho quitando el derecho de los padres a educar a sus hijos, ya que es la familia el principal enemigo del adoctrinamiento. Hoy, en México, vemos como el Gobierno Federal intenta hacer lo que hicieron las dictaduras nazis y socialistas y repito, esto es tremendamente perverso e inmoral.
La pandemia del egoísmo a hecho que los medios de comunicación y la cultura del consumismo vean a los niños como una barrera que le quita a las personas (especialmente a las mujeres) sus oportunidades, sus libertades y sus deseos. Es tremendamente reduccionista y egoísta quitarle la vida a un niño por nacer. Además, esto se ha querido justificar como un derecho, como un movimiento social….ningún derecho, ninguna libertad justifica la muerte de ninguna persona. Es por eso que, cuando fui legisladora, promoví la primera iniciativa aprobada que protege los derechos de la madre y del niño por nacer, para que toda mujer en embarazo vulnerable tenga el apoyo del Estado para proteger las dos vidas.
La pandemia del relativismo a hecho que muchos activistas sociales de la ideología de género promuevan el abuso infantil, anteponiendo sus deseos e intereses y desde un profundo desconocimiento de la niñez. Es tremendamente perverso y egoísta querer imponer deseos personales en la niñez, cegados por sus propias pasiones… El cambio de sexo no existe… mutilar y bombardear con hormonas a un niño es abuso sexual. Es terrible que hoy en el Congreso Federal haya iniciativas para promover el abuso sexual llamándole “cambio de sexo”. Si, esto debe ser legislado, pero como un crimen, y cualquiera que lo haga debería estar en la cárcel.
Una nueva política, construida desde una nueva sociedad, deberá combatir el adoctrinamiento con educación de calidad, deberá sustituir la cultura de la muerte por una cultura de vida y de vida digna, y erradicar el abuso sexual, llenando de cuidado y de amor a nuestros niños.
Educación sí, adoctrinamiento no -concluía el artículo-. Debemos impulsar leyes que promuevan el derecho y la responsabilidad que tenemos los padres de familia en la educación de nuestros hijos. Debemos impulsar programas educativos que promuevan competencias, pensamiento crítico y creativo y conocimientos que edifiquen las mentes y las vidas de nuestros niños y adolescentes.
Vida y vida digna sí, cultura de la muerte no. Debemos promover leyes que protejan a la mujer embarazada y al niño por nacer. Debemos impulsar políticas públicas que promuevan la primera infancia, la lactancia y el combate a la pobreza y el trabajo infantil.
Amor y cuidado sí, abuso no. Debemos promover leyes que castiguen a cualquier persona que intente abusar de un niño, cero impunidad y todo el peso de la justicia para ellos. Debemos promover políticas públicas sobre crianza positiva y habilidades de comunicación familiar, además, promover políticas de balance trabajo-familia en las empresas y los gobiernos, por una paternidad y maternidad presente y responsable.
Hoy, es nuestra oportunidad de promover una nueva sociedad y una nueva política, que erradique el materialismo, el egoísmo y el relativismo de nuestra niñez. Hoy exijamos como ciudadanos, tomemos nuestro papel como padres, promovamos mejores leyes y políticas y hagamos parte a las empresas. La niñez es tarea de todos, porque nuestros niños son el corazón y el alma de nuestra sociedad.”