“Feijóo va a llevar a Pedro Sánchez al Senado por el Caso Koldo”, de Álvaro Palazón; “Los nervios del PP”, de Vicente Vallés; “El modelo de trabajo híbrido cobra fuerza entre empleados”, de Esther Zamora Torralba; y “¿Qué es el PSOE? ¿Una mafia dentro de un partido o un partido dentro de una mafia?”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Nieto publicada en ABC el día 8)
FEIJÓO VA A LLEVAR A PEDRO SÁNCHEZ AL SENADO POR EL CASO KOLDO
Artículo de Álvaro Palazón publicado en El HuffPost el pasado día 8.
Curioso momento el que se ha vivido este miércoles en la sesión de control al Gobierno de España. Una sesión marcada al completo por la intervención de Alberto Núñez Feijóo, que ha afirmado que va a llevar a Pedro Sánchez al Senado a comparecer por el Caso Koldo.
Después de hablar, su partido se ha puesto en pie para aplaudirle, una escena que ha recordado mucho a lo que pasó con Pablo Casado hace unos años. De hecho, al día siguiente de ser vitoreado por los suyos en la Cámara Baja fue «lanzado por la ventana», como ha dicho la periodista Esther Palomera en X.
En su turno de palabra, el presidente del Partido Popular ha recordado que tanto la mujer como el hermano de Sánchez están siendo investigados por una suma de ocho delitos, y que algunos de los exdirigentes socialistas más importantes, como José Luis Ábalos o Santos Cerdán, están siendo investigados o en la cárcel por cobrar presuntas mordidas.
Feijóo ha señalado que el último informe de la UCO demostraría la financiación ilegal del PSOE: «Su problema no es que esté rodeado de corrupción, el problema es que es imposible haber delinquido sin usted. Se acabó la huida».
«Esta mañana será usted citado en la sesión de comisión de investigación del Senado. Le resultará muy difícil, pero estará obligado a decir la verdad. Usted es el máximo responsable de todo. Está tan pringado como los demás», ha añadido Feijóo.
Las palabras de Feijóo no han causado el más mínimo sentimiento en Pedro Sánchez, que ha aprovechado su segunda réplica para decirle de forma escueta: «Ánimo, Alberto». Dos palabras que han provocado las risotadas de su bancada.
De hecho, algunos dirigentes del PSOE como el ministro Óscar López están compartiendo las dos escenas a modo de mofa en redes sociales.
LOS NERVIOS DEL PP
Artículo de Vicente Vallés publicado en La Razón el pasado día 8
Durante meses, el Partido Popular -y sus proxys en diferentes ámbitos- creyó, e intentó que todos creyeran, que las murallas de Moncloa estaban cerca de caer, y que el sanchismo capitularía en cuestión de días o pocas semanas. Los escándalos se le acumulaban -y se le acumulan- al presidente del Gobierno, y a Feijóo le serviría con sentarse a esperar a la sombra del árbol, para que el poder se le cayera encima, como la manzana a Newton. Pues no, y el PP está de los nervios.
Pedro Sánchez ha demostrado su capacidad para conseguir que sus muchos y grandes problemas tengan consecuencias para los dirigentes territoriales –como en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023–, pero no para el propio líder socialista, dispuesto a pactar con Otegi, Puigdemont y Junqueras. Y los escándalos que rodean al presidente se solapan unos a otros sin que nada ocurra, porque quienes apoyan al gobierno de coalición han consolidado un callo ideológico consistente en que la corrupción solo es intolerable si es de la derecha. Moncloa tiene bula. El sándwich se completa con Vox, que abandonó los gobiernos autonómicos en los que se coaligó con el PP, porque una condición indispensable para gobernar es saber cómo se hace eso. Y, de Abascal hacia abajo, no hay quien lo sepa. Como complemento, gobernar supone tomar decisiones; alguna será equivocada, y eso tendrá un precio en términos de imagen. Si no gobiernas, no te equivocas tú, y sí se equivocan otros. Vox ha sabido aprender de la experiencia ajena: Podemos decidió gobernar con Sánchez en 2020, y ahora se ignora el paradero del partido morado, más allá de algún periódico exabrupto. Vox ve, desde la comodidad de no asumir responsabilidades, cómo se desgasta el PP en la gestión de comunidades autónomas y ayuntamientos. En algunos, lleva a los populares al límite, al no facilitar la aprobación de presupuestos. En otros, como en Madrid capital, el alcalde acepta caer en trampas facilonas, que tiende la extrema derecha, lesionando a Feijóo y lesionando su propia imagen política. Llegar a Moncloa no va a ser tan fácil.
EL MODELO DE TRABAJO HÍBRIDO COBRA FUERZA ENTRE EMPLEADOS
Artículo de Esther Zamora Torralba publicado en El Economista el pasado día 6
Solo se un 6% de empresas contempla ampliar la posibilidad de teletrabajar, y un 3% estudia eliminarlo. La ley del teletrabajo cumple 5 años: al menos 3,2 millones lo hacen ocasionalmente.
El teletrabajo se ha convertido en una modalidad laboral que resiste, pero que también muestra síntomas de retroceso en los últimos años, a pesar de que el modelo híbrido (combina teletrabajo con presencialidad) coge fuerza entre los empleados, segú el informe V Radiografía del Teletrabajo en España elaborado por Infojobs.
En el caso de España, los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, muestran que un 7,8% de la población ocupada trabajó desde su domicilio más de la mitad de los días (cerca de 1,7 millones de trabajadores), y otro 7,6% teletrabajó de manera ocasional (1,6 millones), lo que implica que, en conjunto, 3,3 millones realizan su actividad profesional en remoto, es decir, algo más del 15% de las personas ocupadas. Estos porcentajes suponen un repunte frente a 2023 (7,1 % en modalidad habitual y 7 % en ocasional), pero se mantienen por debajo del máximo alcanzado durante la pandemia, en 2020, cuando el 10,8 % de los ocupados trabajaban habitualmente desde casa.
En este contexto, el informe pone de relieve la tensión entre las preferencias de los trabajadores y las decisiones de las empresas. Para quienes ya teletrabajan, esta modalidad es un aspecto crítico de su relación laboral: el 43% asegura que cambiaría de empleo si su compañía eliminara el trabajo en remoto, aunque el resto de las condiciones fueran similares. Entre el 57% que no optaría por cambiar de trabajo, la mayoría reconoce que su motivación se vería afectada: un 27% intentaría negociar una mejora salarial, un 17% continuaría pero con menor compromiso, y solo un 13% afirma que mantendría el mismo nivel de implicación. Desde el lado de las empresas, la previsión es mucho menos drástica. El 79% declara que mantendrá sus condiciones actuales de teletrabajo en los próximos seis meses, frente a un 12% que todavía no lo ha decidido. Apenas un 6% contempla ampliar la posibilidad de teletrabajar, mientras que las que prevén reducir o eliminar esta modalidad se sitúan en niveles residuales (3%).
En contraste, un 12% de los trabajadores afirma que su empresa redujo o eliminó el teletrabajo en el último año, lo que refleja una brecha entre la percepción de los empleados y los planes que declaran las organizaciones.
Entre enero y agosto de 2025 se han publicado en InfoJobs 187.906 vacantes con teletrabajo (12% del total), y un 19% menos que en el mismo periodo de 2024. En la totalidad de 2024, estas posiciones ascendieron a 337.989 (14% del total).
La caída se enmarca en un contexto donde el crecimiento del empleo se concentra en el sector servicios y en actividades que requieren presencialidad, lo que limita la expansión de las ofertas con opción de teletrabajo.
Aunque el liderato en teletrabajo por categoría profesional se lo lleva comercial y ventas, que se trata también del más destacado en la publicación de vacantes totales, destaca la categoría de informática y telecomunicaciones (IT) siendo la que concentra mayor peso del teletrabajo.
¿QUÉ ES EL PSOE? ¿UNA MAFIA DENTRO DE UN PARTIDO O UN PARTIDO DENTRO DE UNA MAFIA?
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 5
Si Pedro Sánchez podía conocer y aceptar que sus dos manos derechas se llevaran millones del dinero del partido, legal o ilegal.
Se esperaba de la UCO el «Informe Cerdán», al que se creía limitado al hoy recluso, anteayer mandamás en las vidas y haciendas de los cuates «pata negra», los putigolfos «etiqueta negra» y las fortunas «pasta negra». Pero, esta vez, la UCO se ha superado en su función de policía judicial y también como instancia higiénica de la vida pública española. Lo que ha llevado al Supremo, en trescientos folios y muchas fotos, son las memorias de una banda de ladrones que opera, porque sigue operando, en el Gobierno de la nación, aunque gobierne contra ella, y bajo unas siglas, PSOE, que, a su tradición golpista y criminal de siglo y medio de historia, añade ahora un factor nebuloso, inconcreto, de perfiles abultados, pero poco iluminados. El problema de fondo está en dilucidar qué es el PSOE. ¿Una mafia dentro de un partido, incrustado en el Gobierno, o un partido dentro de una mafia?
La estética de la falta de ética
Decimos de las fechorías del sanchismo (cuyo líder no es Pedro Sánchez sino Pumpido, la Non-Sancta Compañía Prevaripumpidiana), al quedar al descubierto la última, que siempre van más allá de lo que imaginábamos. Y no falla: cada vez que repetimos «parece imposible» agravarlo, lo agravan. En el último caso, el de los sobres con sobresueldos que repartía Ferraz a sus jefes, los dos secretarios de organización, Koldo y sus esposas, a la ruina ética se añade la estética en el idioma, delator del garrulo millonario.
Hablar de chistorras y lechugas para los billetes no es un rasgo popular, solamente basto. La lengua española, que cultiva su raíz popular, la del Romancero, suele estar más atenta a la música que a la letra y usa términos del hampa, siempre que suenen bien. En cambio, satiriza los latines si son para presumir socialmente. Véase Quevedo:
«…este es el culo, en Góngora y en culto / que un bujarrón lo conociera apenas») o Valle Inclán: «si no la diña usted, la diña la madre Patria. ¡De risa me escacho!».
Cultismos y vulgarismos siguen la música interna del idioma, y alternan lo grave y lo ligero. Nunca conciertos de bombo con cencerros a modo de platillos. Los sacamantecas (vulgarismo) del monstruo de Tréveris (cultismo), o sea, los sociatas, son burros sin herrar que yerran en manada. Pero mejor decir chistorras, término popular español, que «se producieron» (Pili Juerga) o «el presidente propició un discurso» (El Tucán de Fene).
¿La doble financiación es del PSOE o de su mafia?
Había consenso unánime en que la doble financiación del PSOE o de la mafia que con él se confunde, era lo peor que, en términos judiciales, podía venírsele encima a Pedro Sánchez y a su gobernado Gobierno. Ya le ha caído, con aparato burlesco, que es la música de charanga de los juicios políticos. La forma en que hablan con sus esposas y queridas o entre sí los dos mandamases del partido y, en el caso de Ábalos, de años de Gobierno, es pintorescamente obscena u obscenamente pintoresca, según los casos. Koldo, perejil de todas las salsas, caldo de todos los guisos, y contable de todos los atracos, es el más chocarrero. Pero lo serio es la magnitud de las propinas que a sí mismos se daban: dos mil chistorras, un millón de euros. Y es para celebrar las elecciones de 2019, cuando se lanzaron a robar como locos aprovechando la pandemia. Parece un aliciente a la productividad.
El PSOE, cuya estrategia de defensa es brillantemente calamitosa, ha declarado que los pagos a Ábalos se declararon legalmente en la instancia que correspondía, y que los pagos fueron aprobados sin problema alguno. El verdadero problema es que los aprobó el Tribunal de Cuentas, presidido por la militante socialista Enriqueta Chicano, y cuyo supervisor parlamentario era Santos Cerdán, que hoy en la cárcel por corrupción. O sea, que habría que revisar, quizás con la UCO como policía judicial, la forma en que se produjo esa aprobación, y las posibles irregularidades a que pudo conducir ese control político del Tribunal por la mafia del PSOE.
Al margen de la inadvertencia, dudosa, o la complicidad, previsible, de esa instancia legal, el hecho es que en el PSOE entraba mucho dinero de forma ilegal, porque está prohibido aceptar donaciones de origen desconocido, pero las empresas agraciadas con la lotería de las concesiones de obra pública en gobiernos del PSOE no podían hacerlo de forma legal. Dice la sección política de esa banda que todo se hizo con la máxima transparencia. Pues nada, empecemos por aclarar de dónde vino ese millón de euros para los paladines de la ética política al contado. La impresión es que, al terminar las elecciones, quedó o hicieron que quedara bastante dinero, donado anónima y legalmente para la campaña, y que, al ser el dinero ilegal en su origen, lo hicieron desaparecer en sus bolsillos, garantía de discreción, por la cuenta que le traía, para esta mafia sociata.
¿Fue Sánchez el único que no se llevó el dinero negro o fue el primero?
Lo más delicado para el presidente del Gobierno y su señora, en régimen de gananciales, es lo que todo el mundo se preguntará, dados los antecedentes, si Pedro Sánchez podía conocer y aceptar que sus dos manos derechas se llevaran millones del dinero del partido, legal o ilegal, sin que el primer sobre y el más abultado fuera para el demiurgo de su fortuna. Al menos como regalo para las niñas, que en esos años surfeaban la caprichosa edad de la adolescencia. Claro que eso no podría guardarse aquí, así que, de nuevo, nos vemos abocados a investigar la transitadísima ruta del Falcon. ¿Era Begoña Gómez la que llevaba el dinero a República Dominicana? ¿Era el propio presidente del Gobierno? ¿Era alguno de sus agraciados con los salvamentos financieros y concesiones públicas del visir de la Moncloa?
Dicho de otro modo: ¿es creíble que en un partido donde todos los que mandaban en el partido se lo llevaban crudo, Pedro Sánchez y/o Begoña no se llevasen absolutamente nada? ¿Qué nunca se dieron cuenta de nada, cuando se sabe que la mujer de Ábalos le contó a Begoña que el padre de sus hijos y aún marido llevaba una doble o triple vida, tan cara como ofensiva para el vínculo y peligrosa para el partido y el Gobierno, que entonces pastoreaba?
Imposible. Lo primero que Begoña Gómez le habría preguntado, por su propia experiencia técnica de la vida prostibularia, era de dónde sacaba el dinero para pagar sus vicios. Porque con el sueldo oficial, era imposible. Y si no le preguntó nada fue porque sabía perfectamente que se lo estaban llevando crudo todos los de la cúpula del trueno, y la tempestad de cargos.
Es difícil imaginar una situación mejor para la tarea de oposición. A Vox no le interesará poner en apuros al gobierno, ya que, cuanto más indigna el PSOE, más sube la intención de voto a Abascal, pero el PP tiene por delante grandes avenidas, autopistas y pistas de despegue y aterrizaje en países lejanos, pero cercanísimos. Cabe hablar de una doble financiación del PSOE o de una triple, reservada al insomne, famélico y profundamente canino, a fuer de enamorado Sánchez. Si no se atraganta, Feijóo se dará un verdadero festín, no como los golfos de la flotilla, que no llevaban ni atún.