Polémica musical sobre una actuación ante el Papa

Por José María Arévalo

(Actuación de artistas del musical “Godspell” en la vigilia de los jóvenes con el Papa León XIV, Madrid, 6 de junio de 2026)

Aunque han pasado ya meses desde la visita del Papa, ayer publicábamos un resumen de su intervención al llegar al puerto de Arguineguín, en La Palma, que resumió toda la doctrina social de la Iglesia sobre la emigración. Pues bien, volvemos hoy a la visita del Papa para referirnos al conflicto musical que se produjo cuando un grupo de jóvenes, aleccionado por Antonio Banderas,  interpretó un pasaje de “Godspell” en el encuentro de jóvenes con el Papa en el Movistar Arena. Lo contaba Ana Sánchez de la Nieta en un artículo de Aceprensa que titulaba “`Godspell´ y el Papa: no hay vigilia sin conflicto (musical)”, y que como no es reservado a suscriptores puede verse completo en https://www.aceprensa.com/firmas-aceprensa/godspell-y-el-papa-no-hay-vigilia-sin-conflicto-musical/?_sc=NDE4MDg2NiM3ODY4&utm_campaign=Newsletter_2026_06_11&utm_medium=email&utm_source=brevo

Estuve el sábado -explicaba Ana Sánchez de la Nieta- en la vigilia, ayer en Movistar Arena y hace unos meses viendo Godspell (aquí la crítica),  así que puedo opinar de una de las escasas polémicas de lo que llevamos de visita papal: si pegaba o no en la vigilia de los jóvenes el número musical de los chicos de Banderas.

Como el español medio es muy de montar guerras civiles en cuanto le dejas un móvil, el vapuleo ha sido cósmico, que diría un gran amigo mío. Espectáculo masónico, protestantización de España, música del Anticristo… Todo con muchas exclamaciones y como si se estuviera hiperventilando.

Vayamos por partes y bajando voltaje porque aquí lo único que ha pasado es que ha sobrado motivación de algún obispo y ha faltado un guionista y un encargado de atrezzo. Tan sencillo como esto.

Empiezo por lo del obispo. Por lo visto, alguno fue a ver el musical de Antonio Banderas y le gustó. Ojo, que yo podría haber sido ese obispo, que vi Godspell y también me gustó. El problema es que una cosa es que te guste el musical y otra que el musical pegue en una vigilia de jóvenes con el Papa. O que pegue… pero con matices. Con algunos arreglos. Que esos ya no los va a hacer el obispo, digo yo.Final del formulario

Y aquí es donde entran los personajes que faltaron. En primer lugar y para empezar por lo más básico, faltó un responsable de atrezzo con dos dedos de frente. He dicho que me gustó el musical pero también escribí que me espantó el vestuario. Y si no había por donde cogerlo en el gran teatro Pavón, en la plaza de Lima, delante de un altar y del Papa, aquello era un aquelarre. Tendrían que haber aprendido los organizadores de Karol G, que cuando fue a cantar al Vaticano, dejó sus explosivos bikinis, para enfundarse en un discreto vestido negro. No es hipocresía. Se llama protocolo. En el teatro te vistes de clown y en una vigilia tiras de básicos en blanco y negro.

Pero es que además del atrezzo, faltó un guionista. Faltó en muchos momentos de la Vigilia, que fue algo deslavazada. Pero faltó, sobre todo, en el “momento Godspell”.

Me explico. Godspell es un musical americano de los años 70. De cuando el Papa era joven. Un musical bastante hippie en el que un grupo de cómicos liderados por Jesús representan algunas escenas y parábolas del evangelio de San Mateo. En España, de la adaptación del libreto original americano se encargaron José María Pemán y José Luis Martín Descalzo, ninguno de los dos sospechosos de heterodoxia. En la versión actual de Antonio Banderas y Emilio Aragón, los cómicos huyen de una guerra, que podría ser Ucrania, Líbano o Sudán. Total, que sobre el papel –con un papa gringo y un mundo en guerra– tenía sentido que se representara algún número de este musical. El problema es que yo esto lo sé porque me dedico al periodismo cultural. Pero la mayoría de la gente no lo sabe. Y nadie lo explicó. Los que estaban en la vigilia simplemente vieron subir al escenario a un grupo de jóvenes disfrazados desgañitándose en un popurrí absolutamente ininteligible. Normal que no entendieran nada.

Después de escuchar ayer el magnífico discurso de Antonio Banderas, pronunciado por cierto, sobre la partitura musical de uno de los temas de Godspell, uno no puede dejar de pensar en qué diferente habría sido el polémico numerito con una introducción del propio Banderas, una buena adaptación de un par de canciones y un vestuario menos estridente.

Incluso qué diferente recepción hubiera tenido el mismo número o parecido en el acto en el Movistar Arena, con una acústica adecuada y en un entorno más ad hoc.

Esto es lo que hacen los guionistas. En las películas, en los eventos y también en las vigilias. Quitar, poner, matizar, explicar, presentar, arreglar o cambiar.

En el Movistar Arena ayer, se notó mucho el buen trabajo de guion (rematado con la profesionalidad de los presentadores). Fue un evento de alto nivel, perfectamente hilado y con momentos brillantes. En la Vigilia, simplemente, faltó ese guion.

Por otra parte, no es tan grave. Ni el espectáculo, ni la polémica. Para la próxima, contraten un guionista. Y no hiperventilen por tan poco. La vigilia, aun sin guion y con algún patinazo, fue espectacular. El resto son ganas de montar… numeritos. Y de seguir alimentando los conflictos musicales alrededor de vigilias y JMJ. Un género que amenaza con convertirse en clásico.

PD: Acabamos de ver el espectáculo de la Sagrada Familia. El aplauso ha sido unánime. Lo que había detrás era un magnífico y milimetrado guion.

 

TIENDAS

TODO DE TU TIENDA FAVORITA

Encuentra las mejores ofertas de tu tienda online favorita

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

Lo más leído