(«Y además, el problema de ser pobre es que te lleva todo el tiempo». Refranteca propia).
Estamos a un día de la Nochevieja -hoy es 30 de diciembre- y aún no tengo las doce uvas, doce, que pienso ingerir mañana, en cenando, como decimos los castizos. Así es, sendas uvas para las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol, retransmitidas por el medio que sea. Y he de confesar que aún no tengo la materia prima (uvas) porque no he la pasta (dinero) necesaria para adquirirla. “Vuesarcedes” no tienen ni prostituta (es decir, ni puta) idea de lo mal que se pasa siendo pobre. Es verdad que la cosa se atenúa cuando uno es un pobre normal, como mi señoría, porque los hay que viven peor aún… Por ejemplo: los paupérrimos y los pobres de solemnidad. Éstos, tanto unos como otros, ya sí que no se comen ni una rosca. Porque es que uno, al fin y al cabo, aunque haya de retrasar la adquisición de la citada materia prima, sabe que mientras no le echen de la plantilla de Periodista digital, con escribir una chirigota de éstas, te la publican, te la pagan y… cien euros a la saca. Ya sé que no es mucho, sobre todo teniendo en cuenta la alta calidad literaria de los escritos de mi señoría, pero miren, menos da una piedra… ¿Que cuántas son, cien euros, “de las antiguas pesetas”? ¡Cómo se nota que no han interiorizado aún el valor de la nueva moneda (mister Solbes dixit). A ver… Sí, son tantas como dieciséis mil y seiscientas y treinta y ocho con sesenta ctms., o sea, que para las uvas y para un par de botellas de champán francés, es decir, del cosechado en Francia (que, por cierto, esta nación también es de la UE, que Dios guarde); para eso hay “sobrado” con los 100 €. No, mi señoría es que no bebe cava, aunque me esté feo el decirlo, pero es que, sobre todo si es cava catalán, no me lo tolera el estómago. Y no sé por qué, ya que esto es de siempre, ¿eh?, no crean que de ahora, por lo del Estatuto y esas cosas. No. Lo digo porque no vayan a tomarlo a mal los del tripartido, tetrapartido o como sea eso. Todavía el extremeño (el cava), miren, como uno es de por allí, parece que no, pero a mi no me cae tan mal, gástronómicamente hablando… Tal vez a la exministra Trujillo tampoco le caiga mal del todo el extremeño (al cava me refiero)… No, si no es porque uno lo diga siempre, sino porque es verdad: somos coterráneos o conterráneos. Mi pueblo está muy cerca del suyo, porque Monterrubio of la Serena está a un tiro de piedra de Peraleda of Zaucejo. Y ambos, pegados a Puerto Hurraco, noble villa do las haya y capital de Quesolandia. De esto no tiene nadie la culpa. Es como una suerte. Y mi señoría, en cuanto se presenta ocasión, va y lo dice paladinamennte, a ver si llega a los oídos de ella, de la exminis, y… Claro, es que menda está jubilado, ya lo saben vuesarcedes, que es como estar en el paro. Por eso, si ella supiese que existo, que ando buscando trabajo y que somos coterráneos y me ofreciera “un algo” para poder incorporarme a la vida laboral, “un algo” con que empezar… Luego ya trataría el titi, o sea, yo mismo, de irme abriendo camino, per me, para cuando vaya haciéndome mayor… Por supuesto, una solución ocupacional o laboral cualquiera, aunque fuese de pocos euros mensuales…. De cualquier forma, tampoco se trata de aparecer aquí como un mendigo, que esto siempre le da a uno como cosa…
En fin, volviendo al champán, pero al bueno, al gabacho, sépase que a partir del Moët & Chandon Brut Imperial ya empieza mi tolerancia estomacal. Y de ahí para arriba, lo que se quiera. Tanta mejor tolerancia cuanto más caro sea. Pero, en efecto, 100 € ya dan cierto margen.
Ah, lo que no se sabe es cuánto le pagarán a otros escribidores de Periodista digital. Por supuesto que no nos dan a todos la misma cantidad. Es más: creo que a los que tienen faltas de ortografía, como hay algunos de ellos, les van descontando … Sí, vuesarcedes lo han dicho: hacen lo mismo que este democrático Gobierno del que disfrutamos, con el Carnet de Conducir, que es por puntos, y que te van descontando, te van descontando… Hombre, los autores, si son muy «desortografiantes» pueden llegar a tener que pagar una pasta por cada “parida” que publican. Así es, sí, señores. Ocurre igual que en la UE que, económicamente hablando, se puede llegar a ser contribuyente neto. Pero ¡qué listos son vuesarcedes, jodidos! Y dicen que a nosotros, a los viejos, nos engaña cualquiera… ¡Tururú….!
A mí, acerca de esto de la contraprestación eurística (o en euros) lo que sí me han contado -no sé si será verdad- es que a los que nos pagan cien euros (virtuales, claro) nos llaman, en la redacción, los cieneuristas que, como su nombre indica, somos aquellos a los que nos dan cien euros (virtuales siempre) por cada parleta de éstas, y a tomar por…, bueno, es decir, cien euros y fuera… Dinero negro, por supuesto.. Es que si no, empiezan luego que si el IVA, que si el VENIA, que si la retención por el IRPF… Aunque parece que «la pasta negra a las declaraciones no se integra» y «los ingresos ´virtuales´ nunca son ilegales«, porque la nada está legalizada.
La verdad es que hay muchos funcionarios, muchísimos políticos, mazo de asesores, … la repera, vamos. Y no es menos cierto que debemos ser solidarios, porque ya se sabe que todos tienen que comer…, pero, ¡coño!, que coman judías con chorizo -pongo por caso- o conejo, como recomienda la Administración, en vez de mariscos, chuletones de ternera (¡con perdón!), etc. y que beban vino tinto (o blanco o rosado, que elijan ellos el que prefieran, que para gustos se hicieron los colores, pero que sea vino, nada de cava y menos de champán francés). Además, ellos beben por beber, porque, ¿saben lo que les digo?: que acaban “arrojándolo” todo, porque como no están acostumbrados a comer esas exquisiteces, ni esas cantidades en sus casas, en cuanto concluye la ingesta, el estómago protesta, “arrojan” y así acaban la fiesta. O sea que, ¡qué más les da! ¿O no?
30-12-2007. Primera edición virtual.
30-12-2008. Segunda edición virtual. Pago de la «hipoteca» contraida en la chirigota «El comienzo del acabamiento de la creación del paro de los cojo…» , colgada ayer en este mismo blog. ´Pinchen´. Estamos, pues, en paz. En spanglish, peace (léase «pis«). ¿O no?.
¡Feliz salida y entrada de Año!
