(o “La ironía de un coñón”).
Mi señoría piensa, luego existe. Que eso es lo que quiere decir “cogito, ergo sum”; nada de “cojito yo soy”, como piensan algunos de mis leedores a los que se les privó de estudiar latín y así les ha ido a los pobres. Y es que ni del latín, ni del griego se puede prescindir cuando se aspira a ser medianamente culto. Se supone que la mayoría de vuesarcedes conocen la anécdota que se cuenta acerca de un ministro de Franco (don José Solís Ruiz, creo),según la cual estaba el susodicho intentando que se sustituyeran las horas que se le dedicaba al latín en el bachillerato de entonces, a la práctica de deportes, y preguntaba: “Porque, ¿para qué sirve el latín?” Y otro miembro del Gobierno le dio la respuesta siguiente: “Entre otras cosas, para que a los vecinos de su pueblo (el señor Solís era de Cabra, un pueblo de la provincia de Córdoba) se les llama egabrenses, ¿le parece poco?”.
Dicho lo cual, volvamos a lo importante. Y ello es que mi señoría, aparte de que existe porque piensa, está empezando a tener sus dudas sobre lo que pueden pensar vuesarcedes de él, que no es precisamente que le tengan por inteligente -y lo soy… Es más, lo que soy es un genio-, sino que más bien debo ser un poco, o bastante tontorrón. ¿Cómo va a ser listo un ciudadano, dirán, que escribe que el “ señor Rodríguez, pueda ir al desayuno ese de la cosa de la Oración y a donde haga falta ir e invitar a una serie de empresarios, periodistas, etc., (y que) mi señoría, encantado con cobrar menos y que se le aumenten los descuentos. Como si para ello hay que triplicar, cuadruplicar o … centuplicar los impuestos. Faltaría más” (Cfr. “Del Desayuno Nacional, de los Controladores y de la subida de pensiones…”). Un tío así tiene que estar mal de la teja, y lo que debe hacer es ir al médico (si no tiene sociedad privada que vaya al del Seguro, que ahora atienden bastante bien) y contarle cómo le ha dado por decir que no le importa y, lo que es peor aún, que estaría encantado con que, si el Gobierno lo necesita, le cobre más impuestos. Pero bueno, este es un caso ya perdido…Y además, que eso no es nuevo en él, porque lo de incrementar el gasto público lo viene defendiendo en cantidad de cuchufletas de éstas desde hace mucho tiempo… Sí, en muchas. Por citar sólo otro ejemplo, lean «Para bien de España, súbanse el sueldo» que, de hecho, se publicó por primera vez en enero del 2.006, ó sea que… Además, como este mozo no para de escribir… Porque otra cosa, tampoco, pero prolífico lo es más que Lope de Vega, aquel de las “más de ciento, en horas veinticuatro, pasaron de las musas al teatro”.
Bueno, ¿puede uno contestar ahora? Pues ¡oído al parche!: Mi señoría les recomienda que, antes de mandarme a mi al médico, deberían vuesarcedes ver lo que dice el DRAE a propósito de la palabra “coñón” , (basta ir a www.rae.es y mirarlo), porque seguramente no significa lo que vuesarcedes se imaginan. Y, aprovechando el viaje cibernético al Diccionario de la Real Academia Española, asómense al vocablo “ironía” y encontrarán que etimológicamente proviene del lat. ironīa, y este del gr. εἰρωνεία. Y en la acepción 3 manifiesta: “f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”. Pues a ver cuándo vuesarcedes se enteran de que por ahí deben ir los tiros. ¿O no?
7-02-2010.
