(o “Se busca a alguien a quien echarle la culpa” o “¿Es que abortar no es matar?»).
¡Qué desastre…! Pero ¿cómo se puede decir “urbi et orbi”, como lo ha hecho el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, en la inauguración del «IV Congreso mundial contra la Pena de Muerte», que “nadie tiene derecho a arrebatar la vida de otro ser humano, nadie” y que hay que respetar “hasta el último instante – y desde el primero, ¿no?– la vida de todos y cada uno”, cuando el citado mozo de Valladolid, algunos de cuyos vecinos celebran que se diga que es de León– ha promovido la elaboración de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, según la cual las madres pueden asesinar legalmente a los hijos que lleven en sus entrañas, con tal de que haga menos de 14, y en algunos casos hasta 22 semanas, que los han concebido? Pero “in qua urbe vivimus”?
Ah, y según ha podido saber mi señoría, el infrascrito joven apolíneo, todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, ha anunciado en Ginebra la creación de una Comisión Internacional contra la Pena de Muerte (esto de crear Comisiones es que hay a quien se le da de perlas, ¡caramba!) que “será operacional desde el segundo semestre de este año”. Y ha aclarado que dicha Comisión reunirá “a personalidades con alta autoridad moral, prestigio reconocido y procedentes de todas las regiones del mundo”. Bueno, lo que diga o prometa el señor Rodríguez quizá convenga ponerlo tela de juicio, en cuarentena o similar, porque en el programa electoral último incluyó lo del pleno empleo y no es que no haya cumplido su promesa al respecto, es que este caballero ha empezado a cabalgar camino del pleno paro y como no lo paren es capaz casi de alcanzarlo, porque ya debe haber rebasado los 4 millones 500 mil … Claro que lo que dice mi señoría es una exageración, pero como nuestro Gobierno, cuyo Presidente sigue siendo todavía el señor Rodríguez, continúe haciendo lo que hace y sin hacer lo que no hace y debía estar haciendo podemos llegar a los 5 millones de desempleados en poco tiempo. Y, entretanto, las dos centrales sindicales mayoritarias sin decir ni pío en este sentido. Todo lo que se les ocurre es protestar, pero en voz baja, por lo del presunto decretazo –que ni decretazo, ni “na” de “na”– y ello, cuando ya el Ejecutivo se había vuelto atrás, aunque bien entendido que como estos mandantes -que no mangantes– son tan proclives al baile de la yenka, a estas horas igual están yendo hacia delante de nuevo, porque ya se sabe que izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres… En efecto: la derecha parece que todavía no ha entrado en el baile, pero ¿quién le puede asegurar a uno que no la van a engañar, con el complejo que ésta tiene de que no la tilden de antipatriótica, antidemocrática y no se sabe cuántos ”antis” más, si no colabora con el Gobierno, arrima el hombro, se une para luchar todos juntos contra la crisis, etc., etc.? ¿Será capaz la oposición de no darse cuenta de que los citados mandantes -que no lo otro– lo que pueden estar haciendo es buscar a alguien a quien echarle la culpa, si la cosa sale mal, como saldrá mientras se siga haciendo lo que se hace y sin hacer lo que no se hace y se debería de estar haciendo? A juicio de mi señoría, la tal oposición actuaría como un indigente mental si no advirtiera o advirtiese las presuntas perversas intenciones de los que tienen la sartén por el mango. ¿O no?
27-02-2010.
