(o “Éstos, en lugar de ´pensiones´ cobrarán ´hoteles´”)
Imagínense vuesarcedes que el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, -no se asusten, que es un mero ´supongando´– dijera o dijese, ahora que tanto se habla de planes de pensiones privados; dijera o dijese que no ha ninguno, ni los dos que dizque que tenía en el año 2002 (año, por cierto, capicúa, como pueden ver), ni el otro que dizque también han todas las diputadas y todos los diputados, todas las senadoras y todos los senadores, ambos inclusive siempre, porque aquí o jugamos todas y todos o rompemos la baraja y el ´barajo´, que precisamente por eso mantenemos un ministerio de Igualdad, a pesar de que también dizque en seis ocasiones, seis, se ha sometido a votación, en el Parlamento, si tal dependencia ministerial -con otras tres más– debían desaparecer o no, y las bien pagadas y los bien pagados se han pronunciado por que sí, que desaparezcan, que desaparezcan, que…(hasta seis veces, vamos), pero he aquí que el infrascrito señor todavía Presidente del Gobierno de España, mister González, o sea, la señoría citada “ut supra”, al parecer debe haber dicho que ni forgoten do peluco, es decir, que ni hablar del peluquín, que verdes las habían cortado –las uvas, que no los brotes de aqueste color que anunciaran o anunciasen el final de la crisis-, que si quieres arroz, Catalina, que, dicho en spanglish -como le gusta a mi señoría– es “if you want rice, Catherine!» Y tantas y tantas cosas que … Bueno, mejor no hablar, porque es que… Claro, pues ahí está la cosa…Y van y te tildan de fascista baboso, reaccionario de derechas, racista, xenófobo, tonto de los cojones que votas al PP… Y no merece la pena, la verdad.
Por supuesto que íbamos a hablar de planes privados de pensiones, porque es algo, macho, que ha recomendado el ministro Corbacho, confesando que él sí ha uno. Debe ser sin contar el otro, que éste lo habrá por razón de su cargo. Luego puede ocurrir que tenga dos, ambos inclusive. Y la tesis de mi señoría, si vuesarcedes me permiten exponerla -con todo respeto y consideración hacia aquellas bienaventuradas y bienaventurados que vayan a disfrutar de un doble, si no múltiple, sostén-; la tesis de mi señoría, repito, es que ya que la Real Academia no ha aceptado el término o vocablo de ´miembra´, acepte la denominación de “pensiones sostenibles u hoteles”. En la inteligencia siempre de que la sostenibilidad proviene de sostén, y un sostén no es otra cosa que un sujetador o, en su caso, contenedor de glándulas mamarias, con tal de que la envergadura de éstas no sea excesiva y puedan ser cubiertas con las manos, porque si no, ya se sabe que “teta que mano no cubre, más que teta es ubre”. Y las pensiones de los políticos, debidamente reforzadas con un fondo privado que, al parecer, les financiamos los imbéciles de los contribuyentes, y otro u otros fondos con cargo a sus distinguidos bolsillos, es posible que acabasen siendo “ubérrimas (de ubre) pensiones” para su futuro. La realidad es que se lo merecen. (Tararí, que te vi). ¿O no?
