(o, a la oposición: “Que te enviscan, pajarillo ingenuo, que te enviscan”).
Con lo bien que tira de pluma -o de teclado– el puñetero (con perdón, aunque siendo abogado, lo de las puñetas y la toga son cosa de diario…), pero ¡cuán errado está, el pobrecillo…! (¡Tararí que te vi…!). Se refiere mi señoría al joven éste que dice llamarse Juan Manuel de Prada, enorme escritor y apreciado columnista de ABC, a cuya cariátides, “El ángulo oscuro”, ayer, lunes, la intitulaba “¿Qué pacto educativo?”.
Y dejando otras muchas enjundias aparte, tras comparar al ministro Gabilondo con el Feliciano de Silva de la tropa zapateril, escribe una palabra que mi señoría no había catado aún en su ya dilatada existencia, y es el verbo “enviscar”. Dizque el susodicho ministro del Gobierno de España, cuyo Presidente sigue siendo todavía y no se sabe hasta cuándo, el señor Rodríguez; pues que dice que el ministro en cuestión “desea ´enviscar´ a la oposición en uno de esos galimatías inextricables a los que es tan propenso como el cazador ´envisca´ en la liga pegajosa a los pajarillos incautos”.
¿´Enviscar´? En su primera acepción, el DRAE dice: ”1. tr. Untar alguna cosa con liga para que se peguen en ella los pájaros, a fin de cazarlos”. Pero, señor De Prada: ¿Cómo se atreve a poner negro sobre blanco lo que ha escrito en la columna en cuestión? Si “to er mundo es bueno”…
Y tampoco lo de “inextricable” -otro adjetivo desconocido para uno– que parece inane, pero para el DRAE es algo “que no se puede desenredar, muy intrincado y confuso”. O sea, que así mismo, tiene su carga de profundidad. ¡Cuidado, señor Rajoy, que no le engañen de nuevo!.
El ministro no puede aspirar a eso con un pacto educativo. Por lo dicho y por el resto de lo que escribía ayer, señor De Prada, resulta que usted se malicia que el Ejecutivo aspira, con sus pretendidos pactos, a lo mismo que piensa mi señoría: a “buscar a alguien a quien echarle la culpa” cuando ´todo´ salga mal que, si seguimos así, sin que se tomen medidas serias no sólo contra la crisis economicofinancierasuperfragilisticaespialidosa sino contra la ausencia total de valores humanos en el ámbito educativo, que es mucho peor todavía.
Así es que “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte” (Groucho dixit). Se trata de “una modalidad de pacto la mar de simpática en la que la parte contratante de la primera parte (o sea, el Gobierno) establece “el texto de consenso” convenientemente aderezado con una farfolla retórica ininteligible, y las otras partes se limitan a aceptarlo, por agotamiento de las meninges”. Y se trata de “un proyecto monolítico que ha acreditado su fracaso tanto académica como pedagógicamente, y cuyo objetivo final e irrenunciable consiste en completar una ingeniería social: postergación de las Humanidades, exaltación del igualitarismo y negación del principio de autoridad, utilización de la enseñanza como via de adroctrinamiento e infiltración ideológica; a lo que en breve sumarán una asignatura de educación sexual, que es como finamente denominan la corrupción de menores”. (Fin de la cita).
¿Qué, cómo se les queda el cuerpo a vuesarcedes y a mi señoría, ambos inclusive? Más bien “de pena”. ¿O no?
13-04-2010.
