(o “¿Que quiénes? Los palestinos”).
Luego dicen vuesarcedes que mi señoría tiene momentos en los que está irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear, pero es que ocurre cada cosa en este mundo mundial…
Porque, ¿es normal que un arruinado, o sea, alguien que no tiene un puto euro… ?Mejor dicho, no es sólo que no tenga un euro sino que además deba decenas de millones, es normal que vaya dando pasta a diestro y siniestro, que si para esto, que si para lo otro… Hombre, si uno fuera o fuese rico, como al parecer ´eslo´ don José Bono and family…, pero es que no es ese el caso, pues refiérese uno no al Presidente del Congreso sino al ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, cuyo Presidente sigue siendo aún, y no sabemos hasta cuándo, el señor Rodríguez. Dicho ministro y actuando como tal, es decir, manejando pasta de los contribuyentes imbéciles (los que se sientan ofendidos que ´pinchen´ en “Hablemos de los contribuyentes imbéciles” y se calmarán) ; y esa pasta a la que se ha dado en llamar fondos públicos o dinero público, que una colega del señor Moratinos dijo que no era de nadie, la pobrecilla estaba errada, porque era nuestro. O lo había sido. Lo que pasa es que como el Gobierno es como Jalisco, que nunca pierde y cuando pierde arrebata, pues… éso.
Dicho lo cual, acabo de leer que el infrascrito canciller, que se entrevistó hace unos días con el primer ministro palestino, Salam Fayyad, manifestó que le había anunciado una contribución española de 30 millones de euros (unos 5 mil millones de pesetas)para este año, al presupuesto palestino.
Y mi señoría pregunta simplemente: ¿Por qué ha de darle el pueblo español al pueblo palestino esos 5 mil millones de pesetas? ¿Se le deben y hay que pagárselas? ¿Son prestadas como las que vamos a obtener nosotros, mediante un préstamo para prestárselas al noble pueblo heleno, ´uséase´ , a Grecia? ¿Y qué interés nos cobran por los préstamos que nos dan y qué interés le cobramos nosotros a los griegos? Porque si se paga más de lo que se cobra, ¡menuda maniobra! Y si no nos pagan (que todo es posible en Granada e incluso en Puerto Hurraco), ¡menuda zozobra!
Pero, ¡dejémonos de falacia! Todo sea por la democracia. Demos a los palestinos hasta fresones con vino. Si lo ve bien Moratinos… ¿Para qué estamos los contribuyentes? Para ayudar a la gente. ¿Que qué dicen los cuatro millones seiscientos mil parados? Que están como anonadados. Y que es bueno seguir dando, porque aunque ellos pasen hambre, la pasarán disfrutando, porque aún no son fieambes.
Estos últimos párrafos son de una exquisita prosa poética, aunque algunos de vuesarcedes no lo hayan notado siquiera, dada su insensibilidad tanto épica como lírica. La verdad es que algunos son bastante distraidillos, con perdón, pero esto es lo que hay. Escasea mucho el lector guay, pero el guay del Paraguay. ¿O no?
15-04-2010.
