(o “Si no me dan una cartera, peor para España”).
Nada, ni un ministerio, ni ningún Premio Príncipe de Asturias, ni el Nobel de literatura, ni… Con razón decía Julio Camba (bueno, don Julio para los íntimos) que «hay siglos en que no está uno para nada», pero la realidad es que mi señoría sigue sin disponer de agasajos postineros como los citados. Y no será porque no lo pide uno, porque a la menor coyuntura que prevé, ya está mi señoría dale que te pego, solicitando una oportunidad, pero, hablando en plata o, como decimos en Puerto Hurraco los que llevamos toda la vida queriendo aprender inglés, “speaking in silver”, en esto de otorgarle a uno un buen cargo o darle un premio que merezca la pena, “that if you want rice, Catherine!”, o sea, “¡que si quieres arroz, Catalina!”.
La verdad es – todo hay que decirlo, ¿por qué no?- que mi señoría no ha estado en casa durante el último fin de semana, y si el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez, o el propio Príncipe de Asturias o el Rey de Suecia o quien proceda le han telefoneado a uno, como además el contestador estaba averiado, seguro que han dicho, bueno, otro año será, como si la cosa no tuviera o tuviese importancia. Y es que esta gente de hoy son muy, pero que muy proclives al “sine die” (esto ya no es ´english´ sino latín; lo digo para que los leedores que estudiaron en la época de la LOGSE no se hagan un lío), y si se empieza en ese plan de que si no llega hoy, ya llegará en su momento…
En efecto, si mi señoría ha manifestado por activa, por pasiva y por perifrástica que quiere ser ministro (cfr. “Siempre quise ser ministro”). Más aún, ha dicho “urbi et orbi” que le da igual serlo de un bando o de otro (cfr. “Mi ´minestrabilidad´ también se ofrece a la oposición” , ¿qué más quieren los ´oferentes´ o ´demandantes´ de empleo, que ya ni se sabe? Bueno, y luego, además, tiene uno escritas otras dos chirigotas o cuchufletas cuyo sendos títulos son (cfr. “A que tampoco ahora me hacen ministro” y “¡Albricias! Tira la toalla otra ministra”. En conjunto, es una tetralogía (sí, ´tetra´; no glándula mamaria. ´Tetra´ es un prefijo griego que significa ´cuatro´) de lo mejor que se ha escrito desde la época de Churchil, don Wisnton, acerca del “ars rerum civilium sciencia”, o sea, de política. Con decirle a vuesarcedes que para los politólogos actuales no hay doctrina mejor al respecto y, por ende, a la que tienen que recurrir todos, quieran o no. Sí, tuvo uno la suerte de que le salieron unos tratados redondos, y están rodando por el mundo, gracias a Internet, claro.
Y no conviene cansarles, hoy, con más ciencia de la que afortunadamente posee mi señoría, ni quejarse de que un Premio Príncipe de Asturias, tampoco me ha sido otorgado ; ni de que de Nobel de Literatura, «ni forgoten do peluco”, es decir, que “ni hablar del peluquín”. Vuesarcedes léanse la «tetralogía» citada ´ut supra´, y si aguantan es que tienen una salud de roble, porque es ´una prueba de esfuerzo´ que se los puede llevar por delante. ¿O no?
22-10-2010.
