(o “Lo suyo sí que es ´malestar social´”).
Mi señoría está patidifuso, es decir, que se queda parado de asombro (cfr. www.rae.es ) al comprobar cómo los políticos, nuestros políticos, esos respetables señores (and lady, por supuestísimo) que hemos votado para que defiendan los derechos del pueblo, han urdido, es decir, han maquinado o dispuesto cautelosamente algo contra alguien (contra nosotros, los contribuyentes imbéciles, etimológicamente hablando, claro) o para la consecución de algún designio. Moraleja: piensa el ciudadano zafio, o sea, el ciudadano grosero o tosco en sus modales o falto de tacto en su comportamiento (otra vez, cfr. www.rae.es ), que los políticos existen para joder al pueblo (¡qué ordinarios!), que viven como cardenales del renacimiento (si los cardenales del renacimiento vivían bien, o sea, de bigote de pato viudo o similar) y que si esto y que si lo otro. Sobre todo, que si lo otro.
¿Que de dónde proviene la ´patidifusión´ de mi señoría? Vuesarcedes seguro que no han leído un artículo («La jubilación de oro de los políticos: pensión máxima con siete años cotizados») de D. Soriano, homónimo de éste su seguro servidor, que también es Soriano de apellido, como deben saber, y que aquí está, en primer lugar, para decirle a vuesarcedes que tienen que pasar más la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados, es decir, que tienen que leer más, y en segundo lugar, que no deben resignarse al ´malestar social´ de que son víctimas sus políticos. ¿Por qué no van a poder sus señorías disfrutar de la pensión máxima a los siete años de estar dando el callo por la ciudadanía? ¿Por qué no van a poder cobrar dos o tres pensiones, pobrecitos nuestros? ¿Por qué no pueden estar exentos de cotizar o libres de impuestos de hasta el 75 % de sus percepciones quienes tienen la enorme responsabilidad de ser ministros, diputados, senadores y, en general, cualquier alto cargo de representación pública? Lean vuesarcedes, en Libertad digital, el artículo citado ´ut supra´, donde se dice, entre otras muchas cosas que, “en concreto, entre el 40 % y el 75% del sueldo real” de los citados altos cargos “goza de exención fiscal. Es decir, no tributan a Hacienda, gracias a las abultadas dietas que cobran sus señorías”. En efecto, ministros, diputados, senadores y, en general, altos cargos. Abultadas, abultadas, ¿qué entenderán por abultadas? Y cosas así son las que desvela el despacho Larrauri & Martí Abogados en Invertia, de que ministros, diputados o secretarios de Estado, entre otros altos cargos institucionales, tienen la posibilidad de compatibilizar dos y hasta tres tipos de pensiones, como recompensa a su enorme trabajo por España y por la ciudadanía, ambas inclusive y si a bien lo tiene -esto ya son latiguillos de mi señoría– el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez . Y ¿por qué no, pobres políticos míos? Si han estado dando el callo, es decir, esa “dureza que por presión, roce y a veces lesión que se forma en tejidos animales”. ¿Por qué no?, inquiere mi señoría. ¿Por qué coño -con perdón- no van a gozar tan altos e importantes diputados, como la señora o señorita Isabel López Chamosa, pongo por caso, de esos derechos? Pero si está defendiendo nuestras pensiones… Claro que se merecen más, mucho más. Si debían darles, o mejor, debíamos darles sendas cestas de Navidad, con jamón de ´pata black´ incluido, a todas las señoras y señoritas, amén de todos los señores y señoritos del gremio. Si es que somos injustos y no valoramos el trabajo agotador que realizan todos los pertenecientes a la clase política, sepan o no ortografía… ¿Acaso no requiere una técnica especial el hecho de apretar el botón, para votar, en el Parlamento? En efecto, ahora tendrán un mesecillo de vacaciones, pero ¿a que se lo merecen con creces? ¿O no?
23-12-2010.
