(o “Bajando los impuestos, ¿va a disminuir el déficit? ¿Por qué no?”).
La enseñanza no es un gasto: es una inversión. Bueno, ¿y qué? Y si la suegra de mi señoría tuviera o tuviese ruedas sería una bicicleta, ¡vaya unas fosas nasales, por no decir unas narices! Pero, ¿qué hemos hecho los contribuyentes imbéciles –dicho sea este adjetivo en su sentido etimológico- para que, particularmente en estas épocas preelectorales, algunos políticos se dediquen a decirnos chorradas u obviedades, cuando no nos endilgan, sin paliativos, mentiras y gordas, como dizque se tituló una película cuyo guión parece que lo escribió la señora o señorita doña Ángeles González-Sintes, ministra ella de Cultura, aunque en algún momento ella misma, en vivo y en directo, ha confesado que gustaba siempre presentarse (¡abróchense los cinturones y tapónense los oídos!) como ministra de las Culturas de España (¡toma del frasco, Carrasco, que del botijo da una cierta repugnancia que incita al vómito, es decir, da asco!). ¿La película citada? Si, según Wikypedia, el susodicho ministerio de las Culturas, siendo la susodicha ministra doña Ángeles titular de la correspondiente cartera, o sea, de la cartera ministerial de la ´cosa´, le otorgó un millón de euros al susodicho film en concepto de “amortización de películas cinematográficas de largo metraje”. “Cosas veredes”, que decía el clásico. ¡Qué jodido!
Mas, ¡qué quieren vuesarcedes! Esto es lo que hay, hasta que vayamos exportando a la ONU, a la UE o adonde sea, parte del material humano de que disponemos en puestos estratégicos del Gobierno del Reino de España, cuyo es todavía Presidente, así como del Consejo de Ministras y Ministros, el señor Rodríguez, al cual acabo de ver en dos fotos: en una, solo, en el ABC de hoy, de Madrid, página 5, en actitud “dominusvobisqueante” (cfr. aquí la chirigota de mi autoría así titulada) y en otra, en la página 26 del mismo ejemplar, con Erdogán, en Ankara, donde se celebró la cumbre entre los dos países (pero, ¡qué cumbre, ni qué puñetas! Tenga cuidado, señor Presidente, a ver si le da vértigo o alguien le empuja. Hay tanto golfo suelto por ahí…) y se le ve cómo el señor está disfrutando a chorros. Ya lo dijo en alguna ocasión: lo más importante es la foto. Y a nosotros, los indígenas de este país, que nos vayan dando… Sí, dando noticias de que esto es lo que hay disponible por el momento, es decir, que estos son los bueyes que tenemos y con ellos hay que arar… O aquel conocido dicho de “no hay más chinches que la manta llena”. O sea…
Pero si la cosa quedara o quedase en esto…
No, no es así. Mi señoría, como algo paradigmático, les va a contar, en la cuchufleta hodierna, una parla que oído he “presuntamente” al primero de la lista electoral con la que, al parecer, se va a presentar a las próximas elecciones generales el PSOE, pero al que, no sé por qué, en Andalucía y en parte de Extremadura , le dicen “la” PSOE. Es que a esto del sexo, algunos ignaros del partido, como no saben los pobres de qué va el rollo, llámanle erróneamente género y no sexo. Y al sexo, ellos le dan mucha importancia. Tanta, que desde que se creó el ministerio de Igualdad quisieron que en el Gobierno hubiera o hubiese el mismo número de mujeres que de hombres; en los aviones, los mismos azafatos que azafatas; y no sé si incluso en los paritorios, dando a luz, hubieran o hubiesen querido igualar la cantidad de varones con la de féminas. Y en el campo, por ejemplo, que el número de oropéndolas fuera o fuese igual que el de ´oropéndolos´, si de verdad éstos existen en la fauna nacional o, al menos, en algunos limas como el de Puerto Hurraco o el de Canarias, ambos inclusive. ¿El ministerio de Igualdad? Pues se creó y luego se ´descreó´, o sea, aniquilóse, y la ex ministra, señora o señorita doña Bibiana Aído se va a ir a la ONU. Dicen que su padrino de bautismo es el señor Chaves, un político andaluz de mucho prestigio, que en las próximas elecciones se presenta de cabeza de eso, quiero decir de lista, por Cádiz, según informa hoy don Antonio Burgos, en el ABC citado ´ut supra´, en la página 15, con el título “Café de recuelo”, cuya lectura les recomienda mi señoría. Ya saben vuesarcedes: cosas que pasan.
Mas la mentira que mi señoría quiere poner de manifiesto, por lo gorda que es –obesa o mórbida habría que decir- consiste en la que el señor Pérez (no el que estuvo en Mallorca, sino el another), que era Vicepresidente (o sea, el ´en vez de´ el Presidente), pues este joven –para mí lo es-, que tenía fama de ser el más listo del Conven…, digo del Gobierno, pues dicho señor, si alguien no me rectifica, habló ayer de “ilusionismo programático” (¡hala!, ahí es nada la pomada…) y vino a manifestar que quien diga que bajando los impuestos se puede reducir el déficit, no dice la verdad. ¡Coño!, ¿y eso?
¡Alto ahí! Perdone que le ´contradizca´. ¡Quieto ´parao´, colega! Recordemos –con nostalgia– las matemáticas que nos enseñó, además en el curso primero de la carrera, el señor Navarro Borrás (o su equivalente para posteriores hornadas), en la Facultad de CC. Químicas de la Complutense.
Oído al «caso», como en Harvard:
Si se bajan los impuestos, obviamente la ciudadanía se anima y se van creando empresas. Por ejemplo: Si ahora la cantidad media de impuestos que se le cobra a las empresas es de 5 €/empresa y se bajan a 3 €/empresa, y precisamente por ese descenso de impuestos se pasa de haber 7 empresas a 14, el fisco, que estaba recaudando 7 x 5 = 35 € empezará a recaudar 3 x 14 = 42 €. ¿Sí o sí? Y el déficit disminuirá en lo que aumente la recaudación, es decir, en 42 – 37 = 5 €. Siempre “coeteris paribus”, claro.
Ergo “bajando los impuestos se puede reducir el déficit”. Y quien esto afirma es mi señoría. Y mi señoría nunca miente: dice la verdad, toda la verdad y nada más que la verdd.´ ¡Chin pun! Y duda uno que el aspirante, en los próximos comicios generales, por el o por la PSOE, a la Presidencia del Gobierno del Reino de España haya negado esa evidencia. Consideren vuesarcedes que estos cálculos son tan fáciles y sencillos como los que se hacían, en tiempos de ´maricastañas´, para calcular el número de glándulas mamarias (por no decir tetas) que tenían 25 damas (por no decir mujeres). En efecto: se decía lo de “cuenta neta, 25 mujeres, 50 tetas”. ¿O no?
7-09-2011.
