Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

De “re” sindical.

(o “¡Convénzanme de la utilidad de los sindicatos!”).

Vuesarcedes han de perdonar a mi señoría que sea tan poco proclive a que el Estado subvencione a los sindicatos, pero ¿qué razones existen para que la centrales sindicales, particularmente las mayoritarias, es decir, CC. OO. y UGT -las otras no se deben comer ni un colín- se lleven una ´pasta gansa´, es decir, una “cantidad abundante de dinero ganada con facilidad”, como define el DRAE? Pero la verdad es que uno no encuentra justificación a que las susodichas organizaciones se hayan embolsado, desde 2008 hasta nuestros días, 1.000.000.000 de € (en letras, mil millones de euros), o sea, un millardo, que así se debe decir, aunque sea palabra que casi nadie conoce y algunos la confunden con el billón. De ello se quejó mi señoría, en una ocasión, al admirado catedrático Amando de Miguel , que escribió, en Libertad digital: “Rufino Soriano se lamenta de que se confunda “millardos” (=mil millones) con “billones” (=un millón de millones). Tiene razón. Es un lío que proviene del inglés”.

Digresión aparte, al encontrarme, en “La Gaceta” hodierna con el titular de “Lo que perdemos los españoles con las subvenciones a los sindicatos”, he pensado que sería bueno reflexionar en torno a la utilidad de estas organizaciones, con la esperanza de encontrar alguna razón que pueda justificar por qué hay que darles no sólo ese millardo que les ha dado, en subvenciones, el Gobierno éste que está en funciones (a buenas horas, mangas verdes), que casi nunca ha funcionado y que más valdría que ahora siguiese sin funcionar, si lo que va a hacer es lo que él ha venido haciendo, llamándola “solidaridad” y uno ha interpretado como “sólo dar y dar”. Subvenciones o ayudas a las que mi señoría ha denominado “de pasta gansa”, que es una “cantidad abundante de dinero ganada con facilidad”. No sólo, decía, ese millardo de euros sino todas las demás aportaciones económicas que por otros diferentes canales (diversas autonomías, municipios, empresas, ¡qué sé yo!) cuya suma total, se ha dicho, es difícil de determinar precisamente por la diversidad de procedencias, etc. Y uno, que está hasta las amígdalas por no tomar otras partes de mi apuesto ´body´ para la comparación-; uno, que está hasta ahí de pagar impuestos, tasas y gravámenes de distinta índole, así como de que le priven de ciertos servicios que se le venían proporcionando de siempre: pues uno ha de seguir defendiendo que tanto los sindicatos como los partidos políticos tienen que autofinanciarse con las cuotas de sus afiliados, las aportaciones voluntarias de sus simpatizantes y, si procede, con parte del patrimonio de que dispongan. Y que la diversidad de origen de los fondos que reciban en ningún caso impide que se pueda -y eso además tenía que exigírselo Hacienda- llevar una contabilidad adecuada y conocerse el flujo de ingresos y gastos como si se tratara de otra empresa cualquiera, para hacer frente a eventuales impuestos o, en su caso, reintegros fiscales.

Es posible que el conocimiento que tiene mi señoría acerca de las centrales sindicales, la necesidad e incluso la exigencia legal de su existencia para defensa del trabajador o de las personas que no trabajan, por no decir, de los cinco millones de ciudadanos que están en el paro, etc.; es posible, reitero, que ese conocimiento sea erróneo, empero uno está deseando que alguien le saque de su ignorancia, y si le convence de la utilidad de su existencia, se erigirá en el más entusiasta difusor y defensor de ellos. Hasta tanto, me ratificaré en la idea expresada en el titular de la noticia de ese periódico, “orgulloso de ser de derechas”¿y por qué no?-, de “La Gaceta”, titular que uno citó ´ut supra´ : “Lo que perdemos los españoles con las subvenciones a los sindicatos”. ¡Cuánto mejor sería que ese “lo que perdemos” se trocara o trocase en “lo que ganamos”. ¿O no?

26-11-2011.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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