Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

¿Se busca un “negro”?

(o “Aunque lo fuera mi señoría no se lo iba a decir a vuesarcedes. Top secret”).

Hombre, mi señoría está triste, porque no es para menos Ya les dijo a vuesarcedes (lo cierto es que les aprecia y les quiere tanto que les confía todos sus secretos); ya les dijo, repito, en la cuchufleta “¿Cambio de oficio? ¡Hombre, si hay beneficios…!” que de lo de actuar como «negro» del ex Presidente del Gobierno, señor Rodríguez, no había nada que comentar, y que, en principio, se tomara o tomase como un bulo. Y que con eso no quería decir uno ni que fuera o fuese el «negro» de don José Luis, ni que no lo fuera o no lo fuese a ser al final. Como pudo decir Cicerón, aunque no creo que dijera o dijese estas tonterías, “ut finem esse a DOLUS re”, es decir (por si alguno de vuesarcedes no domina el latín, porque lo haya olvidado o porque le pilló en la época de la LOGSE, pobrecillo) “un bulo puede acabar siendo realidad”. Por eso, a mi señoría no le gusta nunca afirmar que de este agua no beberé, porque en teniendo mucha sed (del lat. sitis), o sea, ganas y necesidad de beber o beborrotear, ¿qué vas a hacer?

Pero es que ahora, le llegan noticias a mi señoría de que al susodicho ex Presidente se lo están disputando para columnista de sus respectivos periódicos, los señores Cebrián and Pedro J. Ramírez, ambos inclusive y si a mano viene (esto es un latiguillo). Es decir, que uno, a partir de ahora, sin tener que confesarle a nadie que esté o no en los trámites previos a la firma de un contrato sinalagmático (¡ahí va eso!) para escribir el libro que El Mesías de León o El Maquiavelo de León ha anunciado que publicará en el próximo otoño (o sea, uno calladito como un interfecto, por no decir como un muerto) sobre la crisis. A lo que sí tiene que estar mi señoría ojo avizor es a que, admitiendo, al menos como hipótesis de trabajo, que el prestigioso y polifacético político en cuestión podría contratarse como columnista de los dos rotativos citados, y que luego intentara que mi señoría fuera o fuese el «negro» general de toda su producción literaria, o sea, que todo lo que se firme como salido de su pluma o teclado, de hecho, saliera o saliese de mi pluma o teclado. Y no porque él, don José Luis, no tenga capacidad más que suficiente para escribir hasta hartarse sobre la crisis económica actual, porque con enumerar los éxitos vividos durante los siete años que ha estado España bajo su tutela política…. Y es que, habiendo confundido -cosa que le puede ocurrir a cualquiera- lo de “solidaridad” con “solo-dar-y-dar”, pasa lo que pasa. No. El temor es que si, en mi caso, como «negro«, toda la carga literaria que pesara o pesase sobre él, iba a venir a mi señoría, porque como uno sabe que el ex de referencia tiene otras muchas ocupaciones, como la de Consejero de Estado, que dizque hay meses que hasta se tendrá que reunir un día con sus colegas; y la tarea de conferenciante en Venezuela o Brasil, ambas inclusive, aunque esto lo haga en plan de voluntariado y sin ánimo de lucro (con lo que al parecer percibirá apenas 10.000 euros por conferencia); otra de sus ocupaciones tal vez sea la de controlador de nubes; y la cosa esa de la Alianza de Civilizaciones y lo de la Memoria Histórica; y lo que te rondaré, morena, por lo de “pisa morena, pisa con garbo, que un relicario te voy a dar”.

Dicho lo cual, ¿cuánto creen vuesarcedes que, llegado el caso, debería pedirle mi señoría al hipotético cliente por asumir la triste tarea de ser su «negro«? Indudablemente, la cuantía de mi soldada ha de ser algo que dependa de muchas variables tales como la exquisitez de mi prosa que, según sabe todo el mundo mundial, tiene fama universal; la extensión de las columnas para los periódicos citados ´ut supra´, si entran en el lote y si han de ser diarias, alternas, semanales, en fin, cada cuánto tiempo; en lo referente al libro, mis honorarios han de estar en función del número de páginas de cada tomo si hubiera o hubiese más de uno, ya que para tantos éxitos económicos como tenido ha, en sus siete años, siete que, para bien de España, ha estado de inquilino en el Palacio de La Moncloa, no cree mi señoría que vaya a haber suficiente con uno solo (con un solo tomo, no va a ser con un solo Palacio de La Moncloa, ¡caramba! Hay lectores que parecen deficientes mentales ). Y no digamos si se quiere reflejar cómo este magnífico estadista puede haber influido en el paradigmático éxito económico de BANKIA y cómo sigue también sudando la camiseta en el Consejo de Estado por España, siempre por España. Que para tan ardua tarea, ni los noventa y tantos tomos que tendrá ya el Diccionario Espasa completo serían suficientes. ¿O no?

29-05-2012.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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