(o “Cada día, ¿cuántos crímenes ´legales´ más?”).
Hace poco más de dos años que entró en vigor la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, y ocho meses, mal contados, que el PP accedió al poder. ¿Por qué todavía el Gobierno actual no ha derogado el derecho a ejecutar la pena de muerte que les otorgó el Gobierno del PSOE a las madres gestantes? La facultad de acabar con la vida de la criatura que tengan en su vientre, con muy pocas limitaciones, ¿no es condenar, si así lo quiere la madre, a la pena de muerte a un ser indefenso?. Mi señoría ha seguido este tema desde hace tiempo, y en la parleta hodierna me voy a limitar a anunciarles que, en la del próximo día, mi señoría les va a reproducir parte de lo que ya tiene uno escrito sobre el tema del aborto, y además, ahora, va a aprovechar este post para recriminar al partido en el poder, con mayoría absoluta, el hecho de no haber derogado aún la Ley del derecho al aborto o, al menos haberla sustituido por otra, análoga a la llamada de despenalización del aborto, más restrictiva en permitir estos asesinatos que no son otra cosa que auténticos parricidios. Y ello, aunque el ideal sea alcanzar un normativa legal que lleve a la sociedad al conocido eslogan de las instituciones pro vida de Aborto 0.
Aun admitiendo que, por desgracia, no se vaya a alcanzar en la práctica esa meta de la erradicación total de los crímenes de este tipo, es indudable que la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva bla, bla, bla…, siempre será más permisiva que la que elabore el Gobierno actual, ya que se espera que el aborto deje de ser un derecho. Y, por tanto, es obvio que cada día que trascurra sin realizar ese cambio de Ley, habrá unos cuantos asesinatos más que, para mayor INRI, hasta serán legales. ¡Tiene narices la cosa!.
Ahora, con motivo de unas declaraciones del ministro de Justicia acerca de que en la próxima Ley no se permitirá ese crimen ni aun cuando se trate de fetos en los que se advierta alguna anomalía o discapacidad, mi señoría quiere reproducir aquí, en la próxima parla, para conocimiento de vuesarcedes, unas reflexiones (con abundantes enlaces) que ya publicó uno, o sea, yo, hace más de un año, para que, ´mutatis mutandis´, conozcan lo que piensa el autor de este blog al respecto.
Y antes de concluir este aviso de la reedición de lo ya dicho mediante el simple sistema de “cortar” y “pegar” el rollo citado, no puedo por menos que insistir en la súplica al señor ministro de Justicia, don Alberto Ruiz Gallardón, que, en lo posible, no demore más la derogación de la Ley (a cualquier cosa llaman chocolate las patronas) que logró imponer la muy sabia, culta y nunca suficientemente ensalzada, señora o señorita Aído, doña Bibiana, de tan feliz memoria, a la que otorgó S. M. la tan merecida Gran Cruz de Isabel la Católica. (¡Ahí es nada la pomada!).
¡Hasta mañana, pues! ¿O no?
27-07-2012.
