(o «¡A que me automedico…!»).
Mi señoría sabe que si les digo a vuesarcedes que uno, o sea, que yo no he escrito la chirigota o cuchufleta que les copio a renglón seguido, van a pensar que ya está mi señoría de bufa, mofa, befa, chufla, escarnio, rechifla o más vulgarmente cachondeo. O tratando de engañarnos como siempre, añadirán algunos malandrines.Pues «ni forgoten do peluco» (sánscrito o algo así), «ni hablar del peluquín» (español), «ni parlar del perruquí» (frase de un inmerso en la lengua catalana), «not to mention the toupee» (que se dice en ´la pérfida Albión´) y, por citar una lengua muerta, ahí va en griego: “Για να μην αναφέρουμε την περούκα”. Y 更何況假髮. Esto es en el idioma de una potencia emergente: en chino. ¿No lo habían notado vuesarcedes? (¡Que Dios les conserve la vista! Y…, ¡gracias, traductor de Google, por los servicos prestados!).
Y soslayando ya ditirambos y diatribas, dígoles alto y claro, en román paladino, que lo que transcribo o copio a renglón seguido NO ES DE MI AUTORÍA. Y en verdad que lo siento, porque se trata de una prosa preciosa, maravillosa y asaz graciosa. Sólo el título o frontispicio anterior y este magnífico prólogo pertenecen a mi señoría. El texto que amablemente cobija el entrecomillado que viene es, para mí, de padre desconocido. Si algún leedor conociera o conociese a su progenitor A, según la nomenclatura sociata: díganoslo enhorabuena. Se lo agradeceremos y difundiremos la buena nueva adecuadamente.
“MEDICAMENTOS.
Vengo del médico y me ha fastidiado el día.
¡Pues no me ha dicho que no tengo nada! ¿Qué sabrá él?
Va el tío y me dice que no tengo que tomar ningún medicamento, que estoy sanísimo.
¡Pues claro que estoy sanísimo! ¡Porque tomo medicamentos!
A mí es que los medicamentos me dan mucha seguridad. ¿A ustedes no les parecen una maravilla?
Son lo más parecido a un milagro: tú te tomas una pastilla. ¡y se te quita el dolor de cabeza!
Ella se toma otra. ¡y ya no se queda embarazada!
¡Y tú te tomas otra. y se te pone dura!
No me dirán que esto no es un milagro.
¿Cómo sabe una Aspirina así de pequeña, a qué parte del cuerpo tiene que ir?
Te tomas una Aspirina, llega al estómago.
– Buenaaasss, ¿es aquí el dolor?
– No, eso va a ser en el piso de arriba, en la cabeza, al lado del hipotálamo, allí pregunte usted por «migraña».
¡Oye. y llega! A mí me preguntan dónde está el hipotálamo, y. ¡Ni de coña!
¡Las pastillas son la leche!
Las que más me gustan son las blancas, son tan sobrias, no sé. parece como que curan más.
Las cápsulas las encuentro frívolas. me dan la impresión de que son demasiado chillonas. ¿verdad? Siempre me pregunto, ¿para qué gastarán en ponerles colorines a las cápsulas si en el estómago no tenemos ojos? Que se fijen en los supositorios: a nadie se le ha ocurrido hacerlos de colores, como los helados. Todo el mundo sabe que por muchos colorines que les pongan. con el tercer ojo no se pueden leer novelas.
Además, hay enfermedades en las que se toman medicamentos riquísimos. Los constipados, por ejemplo. ¡Lo jarabes de los constipados están de muerte! Yo creo que en invierno deberían servirlos en los bares:
– ¡Ponme un chupito de Bisolvon. y un expectorante pa’ todos, que un día es un día!
¿Y las Aspirinas infantiles? ¡Están mejor que los caramelos!
Lo que no entiendo es por qué a las de adultos les cambian de sabor”. (Sic, puntuación, etc. Continuará).
Y llegado a este punto, mi señoría se ve en la necesidad de fraccionarles a vuesarcedes el texto original (¿de quién? ¡Ah,…!) en dos partes, porque experimentalmente se ha comprobado que la hilaridad que produce su lectura completa, puede ser letal (recuerden lo de “morirse de risa”). Y por ende, si alguno de vuesarcedes cascara o cascase, ¿qué íbamos a hacer con el cadáver? ¡Menudo engorro…!
Así pues, concluye la dosis hodierna. Seguro que ya tienen mono. Pues aguanten con metadona. Y el próximo día, la otra mitad.
Solácense, ¡caramba!, que la vida es bella tanto para ellos como para ellas. ¿O no?
La siguiente chirigota o cuchufleta quizá les interese también. Es «A pesar del euro por receta (y 2)». ´Pinchen´ sin miedo, que no hacen daño.
19-11-2012.
