(o “Si no has leído la LOMCE, ¿por qué protestas?”).
Mi señoría tiene oído que en los próximos días va a haber no sé cuantas huelgas (hoy mismo hay una de Metro, aquí, en Madrid), y se le antoja una actitud genial, por parte de la ciudadanía. ¿No comprenden vuesarcedes que ´el personal´ está hasta los mismísimos, de prácticamente todo lo que hacen los políticos, muy en particular los que están en el poder, porque los anteriores ya demostraron su incapacidad para hacer todo lo que estábamos necesitando tanto los contribuyentes como los exentos, pobrecillos? Y es que hay mucha gente que piensa que es necesario acabar con el poder, porque entre el que hubo y el que hay, ya se ve dónde nos han llevado. El que hubo, en efecto, ha pasado a mejor vida, y nunca una afirmación fue tan cierta. Ahí tenemos a todos los gerifaltes del partido socialista que, unos por fas y otros por nefas, todos están disfrutando de lo lindo. Y los actuales, éstos que nos iban a traer la felicidad, no es que no nos la hayan traído ´todavía´, pero vamos, que ya se ve el final de túnel; que hay brotes verdes en la economía de la nación; que los empresarios no van a tener que pagar el IVA al Estado, en tanto en cuanto no hayan cobrado ellos el importe de sus ventas; que se va a abolir la vigente Ley del derecho de la mujer al aborto y se va a establecer otra, otra ley que se aproximará mucho a la consecución de ´aborto cero´; que el Proyecto de Ley Wert, llamada LOMCE, aparte de recordarnos la asociación de invidentes (la ONCE), dicho sea con toda admiración y respeto a tan excelente obra… Pues todo eso está por venir…
Bueno, y ya que hablamos de huelgas, y de ellas no están excluidas las de la enseñanza, antójasele a mi señoría reflexionar, un tiempo, en torno a los follones que estudiantes, profesores, sindicatos y padres (and madres, para así dar una coz a la RAE), se anima uno a hablar de estos paros, porque mismamente antier leí, en el ABC, edición de Madrid, un magistral artículo –como casi todo lo suyo- de doña Esperanza Aguire, titulado “La educación y la izquierda”, en el que, en un solo ´destacado´, se podía leer:”El único ´recorte´ es pasar de 18 a 21 horas de clase las que tiene que dar a la semana un profesor”. Y mi señoría ha de comentar que eso es una verdad como una pagoda, en los niveles infantil y medio, aunque no así en otras enseñanzas como la universitaria, Formación Profesional, etc., en las que los baremos irán por otros derroteros. Pero lo que hay que destacar es que eso que ella, doña Esperanza, llamaba “recorte”, a ´sensu contrario´ constituye un aditamento cualitativo, como sabiamente tiene explicado este ilustre autor, en un post intitulado “Pero si se gana calidad en la enseñanza…” (cfr. pinchando aquí). No voy a repetirlo ahora. Si vuesarcedes no tuvieron la suerte de leerlo en su día, léanlo ahora, pero no hagan que uno pierda su valiosísimo tiempo en tener que repetir mis sabias enseñanzas. “Tolle et lege”, que diría el clásico.
Y por seguir hablando de ésta (de la enseñanza), he de manifestar “urbi et orbi” que apostaría lo que no tengo, por asegurar que quienes se han manifestado o han hecho huelga contra el…, lo que sea (Proyecto, Anteproyecto o filfa cuartelera) de la LOMCE, de ésos, casi ninguno ha leído el ´presunto´ texto legal contra el que tan ruidosamente se pronuncian. Y casi todos, de rigurosa camiseta verde. Mi señoría, tampoco se ha leído el texto en cuestión. Sin embargo, hay que confesar que intentarlo, lo ha intentado. En efecto, en Google. Y…, “that if you want rice, Catharine!” que dice el traductor de Google. Eso: que si quieres arroz, Catalina. Y si mi señoría, con lo filósofo y lo sabio que es, no lo ha leído, no me hagan creer que la mayor parte de los estudiantes, profesores, padres (and mothers) de alumnos, tías y tíos de los mismos y de las mismas, ambos inclusive, conocen, ni por el forro, la ´presunta´ disposición legal contra la que se alborota, aprovechando un “segmento de ocio” u ocasión de “hacer el vago” los discentes y docentes, y realizando una cacerolada el resto de los mortales asistentes que no aprecian el magnífico Gobierno que tenemos (¡de nada!, y nunca mejor dicho) y quieren dejar patente su oposición al Anteproyecto, Proyecto de Ley o NO de Ley, que de esto también hay en el mundo del Derecho Civil. Ellos (and ellas) han comprado una camiseta, verde, por supuesto, y… ¡a la rúa!, a protestar de lo que la mayoría no conoce, pero que conste lo de protestar, que quede patente, para así darles además motivo a los sindicatos para presumir de que ellos (cfr. “Los sin-dicatos no son con-dicatos”) no sólo están para recibir subvenciones del Estado, dinero de la EU para teóricamente dar cursos de Formación a los trabajadores, etc., etc., sino también para reivindicar los derechos del mundo estudiantil en sus modalidades de enseñantes, enseñados y sus familiares y adeptos, ¡qué caramba!.
Y, sobre todo, que quede bien claro que lo de fabricar camisetas verdes debe ser un “business” de toma pan y moja. ¿O no?
15-05-2013.
