(o “Ni para gintonics en el Bar del Congreso”).
Mi señoría ha hecho una ronda – virtual, claro-, por las sedes de los partidos políticos más serios del país y comprobado ha, ¡oh grave acaecimiento!, que los tales, es decir, los tales partidos están de un triste que conmueve a sus afiliados, al personal de su entorno y a la sociedad en general. ¿Vuesarcedes han tenido noticia de la m…, iba a decir mierda de ayudas que les está dando el Estado? Hombre, por supuesto que a ellos les gusta que les den, pero que les den más. Y si mi señoría dice que les gusta que les den más es refiriéndose a las ayudas o subvenciones, como no podía ser otra cosa. Miren, con decirles que para todo el primer trimestre de año en curso, el Estado, nuestro Estado, que ´eslo´, o lo es, estado de buena esperanza, aunque no esté preñado; con decirles, itero, que sólo le han concedido a los políticos en general, catorce millones de euros para todo el primer trimestre, con lo largos que son los trimestres… No, no es de cachondeo; es rel, como la vida misma. Y esto decir quiere que, a lo largo del año sólo le vamos a dar a nuestros políticos 14 x 4 = 56 millones éuricos o de euros, que son apenas 56 x 166,386 = 9.317.616.000 ´pesetilmente´ hablando, es decir, nueve millardos trescientos diecisiete millones seiscientas dieciséis mil pelas de las que usaba mi abuela. Y eso con la previsión de la oposición al poder de que hogaño todavía las vamos a pasar canutas por no decir lo otro. Los mandantes, que no mangantes, sí dizque ya se ve el final del túnel y, en lontananza, brotes verdes (los aún rubalcabeños o rubalcábicos -¿cuándo cambian de líder, Señor?-, mi señoría ya no sabe si son daltónicos o qué, pero ellos parece que confunden el verde con el rojo. Hacérselo ver debían por oftalmólogos, que no es defecto magro este confusionismo cromático de cara a eventuales semáforos que la vida ponga en el transcurso viario de los españoles, séanlo auténticos o separatistas como al parecer sonlo algunos catalanes y vascos).
Dicho lo cual, diputadas y diputados, imputadas o ´desimputadas´ e imputados o ´desimputados´, temerosos andan todas y todos de no poder hacer frente a la ingesta de ´gin-tonics´ ni aun en el Bar del Congreso, a pesar de que por mor de las también escasas subvenciones estatales, pero al fin y al cabo subvenciones (2,3 millones ´éuricos´ o de euros cada par de añadas), satisfacer pueden esas necesidades alcohólicas del organismo humano para el buen funcionamiento de la llamada Cámara Baja, aunque lo de la poca estatura ´eslo, o lo es no por la altura intelectual de sus ´miembras´ y miembros, que todas y todos son excelsos, sino por otras razones que este cronista no sabe o desconoce hasta el momento. Pero ya habrá alguien entre vuesarcedes que saque a mi señoría de esta ignorancia, que es de las pocas que he, dada mi calidad de sabio, circunstancia que se acredita gracias al saber que uno derrama cada vez que ase el teclado de su Ordenador y les ´inmerge´ en saberes a cuantos ciudadanos quieren o desean hacer gluglú en estas chirigotas, a semejanza de algunos catalanes que también hacen gluglú en la cosa lingüística, con el beneplácito del nunca suficientemente bien ponderado señor Mas, que con tanto éxito lidera la buena marcha del pueblo catalán, que Dios guarde de todos los males habidos y por haber y , en lo posible y legal, dentro del Reino de España. Amén.´
Y perdido que ha mi señoría el hilo de lo de la cosa de la exigua dotación estatal a los partidos políticos, lo más pertinente será que lo coja de nuevo (el citado hilo) y le manifieste que no renuncia a detallarle a vuesarcedes cómo se reparten los 14 millones de euros correspondientes al primer trimestre del año en curso, que es la “modesta” tarta que el Estado ha tenido a bien conceder a los ejemplares partidos políticos que con tanto acierto conforman el devenir superfragilísticoespialidoso de nuestra patria, integrada aún por Cataluña y el País Vasco, aunque no sabe mi señoría hasta cuándo. Ojalá sea hasta siempre.
Mas el relato detallado de la distribución lo hará mi señoría en su posterior chirigota, a cuya lectura están invitados vuesarcedes, siempre “gratis et amore” como es costumbre de la casa.
De cualquier forma, vaya por delante la satisfacción que, a juicio de mi señoría, manifestarán los seis millones y pico de parados, es decir, los “pepe” (personas españolas pendientes de empleo) y de ellos, en particular, los que ya no cobran ni un p…, iba a decir puto duro, porque son “pepe” de l. d., o sea, de larga duración. Pues bien, el total de los parados españoles ha de estar especialmente satisfecho, porque deben pensar que como ellos con catorce millones no iban a tocar más que a dos euros y pico, pues que no merecería la pena que esos recursos hubieran ido a su colectivo. Y, además, que ellos no admiten propinas. Que lo que quieren es trabajar y que se les remunere adecuadamente por el trabajo que realicen. A ver si se enteran los políticos de una vez por todas. Merece la pena. ¿O no?
1-06-2013.
