(o “Los pobres, por esos pagos, ¿van todos a la ´University´?”).
Mi señoría cree que el “precio” para que le den beca universitaria a un joven europeo, si lo que se pretende es que aquí se cobre igual… Si es que se trata de magnitudes ´inhomologables´ (ya empezamos con lenguaje exótico, como los políticos cuando se les pilla infraganti o in fraganti, que de las dos formas se puede decir correctamente; cuando se les pilla en algún problema de trinque, malversación de fondos, tráfico de influencias u otras indecencias). Y es que lo que hay que exigir en las comparaciones, que ya se dice que éstas (las comparaciones, ¡caramba!) son odiosas, es que todo lo demás respecto a la magnitud que se compara sea igual, o sea, ´coeteris paribus´ por soltar un latinajo. Y como esto, en absoluto es imposible de toda imposibilidad, pues eso… Es lo mismo que cuando nos dicen que un impuesto determinado («Ad ministrum Montorum,¡liberanos Domine!») es aquí mucho menor que en cualquier país…, eso, de nuestro entorno. “Macho, y allí ¿a cuánto asciende el salario medio o a cuánto desciende el salario mínimo interprofesional; cuánto te cobran por IRPF o como se llame allí lo que hay que “dar” para que vivan (y trinquen, si ha lugar) los del gobierno, los de la oposición y los dos líderes del par de centrales sindicales mayoritarias -en ayudas y subvenciones– para que se toquen los…? Bueno, ¿para qué seguir? Si como ha dicho mi señoría, son magnitudes ´inhomologables´ por no hablar de incomparables que es lo que fácilmente entenderían vuesarcedes, mi señoría y todo castellanoparlante o castellanohablante, sin perjuicio de que sea bilingüe, como suceder podría con un catalán cualquiera al que le hubieran o hubiesen sometido a la inmersión lingüística, el cual sabría “de cap a cap” (¡gracias, traductor de Google!), que es como se dice «de pe a pa” en el peregrino idioma al que refiriéndose viene mi señoría con todo respeto y consideración, ambos inclusive.
Y como si no dice uno lo poco que sabe de lo que acontece en foráneos paises acerca del tema de las becas para acceso a la ´University´, vuesarcedes van a considerar que esta columna, artículo, reflexión o noticia es un fraude, porque en el frontispicio he hecho la promesa -aunque implícita, no por eso menos real– de que les iba a contar algo del asunto “becacional”, es por ello que se lo cuento a continución, y santas pascuas. Además, que el que poco sabe, pronto lo reza (¡perdón por lo del rezo, que España es un Reino aconfesional!).
En Alemania. ¿Qué pasa en Alemania con las becas? Pues mi señoría cree que allí, la enseñanza en sí, en las Universidades públicas, es gratuita, y las ayudas económicas que se les conceden a los estudiantes suelen ser para el pago del alquiler de vivienda, del material de estudio y de la alimentación. Unas cuyo importe no hay que devolverlo, porque las disfrutan los estudiantes que destacan por su liderazgo; y otras en que hay que devolverlo (no, el liderazgo no; el importe) en su totalidad o en parte. Hay unas que se llaman algo así como BAFöG. Y el 50% de éstas suelen ser préstamos sin intereses, que se suelen devolver en cuotas. La primera de ellas, cinco años después de haber acabado los estudios; y el 50 % no hay que devolverlo. Y es imprecindible ser, eso sí, alemán o extranjero, pero con perspectivas de continuar viviendo en el país, tener menos de 30 años para estudiar el primer ciclo, etc.
En el Reino Unido. La mayoría de los estudiantes pagan las tasas de la Universidad, que suelen ser de entre 6.000 y 11.000 €. Cuando los ingresos familiares son inferiores a los 30.000 euros anuales, piden ayudas, pero éstas apenas son de unos 1.200 € y también pueden solicitar una reducción de las matrículas.
El Gobierno francés dispone de dos tipos de becas para universitarios con el fin de compensar las deficiencias económicas de los estudiantes, y para premiar a los mejores. Cuando las familias de los aspirantes disponen de unos ingresos entre 20.000 y 25.000 euros anuales o son familias numerosas o están en una situación económica precaria, pueden disfrutar de ayudas de hasta 4.000 € anuales en forma de exención de las tasas de insecripción, de la concesión de ayudas parciales, etc.
Los portugueses cuentan también con dos tipos de becas para los jóvenes que aspiran a acceder a la Universidad: unas, del Estado, que se solicitan valiéndose de los servicios sociales de los centros. Hay que tener nacionalidad y residencia en Portugal, y su concesión está sujeta a los rendimientos familiares, es decir, a los ingresos y patrimonio de los padres. Y el otro tipo de ayudas las conceden las propias Universidades, tanto públicas como privadas, mediante acuerdos ad hoc entre las partes.
(«¿Entiendes Fabio lo que voy diciendo? Mientes, Fabio, que yo que lo digo no lo entiendo»).
Como ven vuesarcedes, nada entre dos platos. Si no se dispone de más datos, no sólo de las condiciones por las que se otorgan las ayudas que sean, en el país que se considere y los datos paralelos en España, y se lleva a cabo un adecuado “mutatis mutandis”, es decir, modificando lo que haya que modificar para que se cumpla el “coeteris paribus” del que creo que ya se ha hablado, todo lo demás es perder el tiempo. Y si, a mayor abundamiento, como decíamos en la chirigota anterior (cfr. “Las becas, el 6,5 y… la Ley Wert”) se desconoce el coste real, aunque sea el coste medio, por alumno (universitario, claro) y curso, en las diversas carreras, ¿cómo vamos a comparar el valor social de nuestras becas con el idem idem de las de los países de nuestro entorno, si no se puede comparar una magnitud desconocida con otra que no se conoce… No se puede, y además es imposible. ¿O no?
28-06-2013.
P. d. o P. s.: Antes de que esta excelente (¡gracias!) crónica se haya asomado a Internet, ya ha reculado -parcialmente, eso sí- el señor ministro, como se temía mi señoría que iba ocurrir. ¿A que a vuesarcedes también les parece mal? ¿A que el ministro de Educación, Cultura y Deporte –además, trivalente, por si era poco- no debía haber reculado? Pero, ¿vuesarcedes saben lo que significa recular? Por si no, mi señoría se lo dice, “gratis et amore” como siempre, que para eso está uno. (No, porque uno no cobra). Creo que con la etimología les bastará: «del fr. reculer, der. de cul, culo». ¿Que por qué no debía haber reculado? Porque como los administrados nos demos cuenta de que protestando podemos (“we can”) cambiar hasta las leyes, vamos a tomar al señor ministro de los tres ramos –vuesarcedes y mi señoría, ambos inclusive– “por el instrumento silbante del nocturno paseante”, es decir, “por el pito del sereno”. ¿O no?
