Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Los negocios del Gobierno / son ruinosos este invierno

El domingo pasado, en mi periódico de cabecera ABC, en la página 10, de Opinión, firmada por Jesús Lillo, había un recuadro con una foto del ahora -y no sabemos hasta cuándo- Presidente del Gobierno de España Doctor don Pedro Sánchez, y Pérez-Castejón por parte de madre; había un recuadro, repito, titulado Falcon Test. Y como subtítulo: “El Gobierno se supone que de España, no va a ser el de Corea del Norte- compra cinco millones de pruebas de antígenos por encima del precio máximo fijado por Sanidad”.

Y bien, mi señoría leyó el recuadro en cuestión y como estaba confinado, recluido y aburrido y, lo que es peor, arrastrando mi vejez o senectud; ítem más, habiendo sido durante toda mi vida un modesto docente de matemáticas, al tropezar en la noticia algunos datos numéricos me dije: “A ver, Rufino, provéete de bolígrafo y calculadora, y rememora tus tiempos ´pitagóricos´”. Y asiendo los instrumentos de rigor, me puse en funcionamiento. Allí decía que “le venían a contramano los laboratorios de Esplugas de Llobregat a los que sin publicidad, a dedo y por ´razones técnicas´ su Gobierno acaba de comprar al por mayor -ayer lo anunciaba el BOEcinco millones de test de antígenos por el módico precio de 15,5 millones de euros. Cada unidad sale a 3,1 euros, un chollo en las circunstancias actuales, con el mercado intervenido y el precio máximo fijado al por menor en 2,94 euros. Estos linces son los que van a repartir los fondos europeos”. (A mi señoría esto último se le antoja una ironía, pero bueno…).

Procedo a realizar unas operaciones para las cuales no es necesario quirófano porque no son quirúrgicas sino aritméticas. Es que si fueran quirúrgicas, con lo de la Covid-19, menudo lío… Bueno, a lo que estamos. Si calculamos la diferencia de 3,1 – 2,94 =  0,16 € sería la pérdida por cada test. ¿Y cuántos tests ha comprado el listillo que comprado los haya con 15,5 millones? Ya se nos ha dicho pero lo confirmamos. Dividamos 15.500.000 € entre 3,1 €/test y nos da 5.000.000 tests.  Y si se han comprado 5.000.000 de tests y por cada uno se han pagado 0,16 € más, tendremos (tanto vuesarcedes como mi señoría y como cualquier miembro del Gobierno de España que sepa multiplicar) 800.000 €. Esta es la cantidad que perdido se ha en las arcas del Estado, es decir, en la Hacienda pública que dirán vuesarcedes. Pero a mi señoría, como es un viejo ´matusalénico´,  le gusta tanto gruñir y está más p´allá que p´acá lo que se le ocurre al conocer el ´statu quo´  de la cuestión es: primero, preguntar quién es el responsable de esa acción, de ese ruinoso negocio según el cual se han adquirido esos 5.000.000 de pruebas, y después, conocido el protagonista, averiguar si hubo dolo, en el sentido de engaño, fraude o simulación,  en cuyo caso habría de pasar el asunto al ámbito judicial para que se condenara o condenase al infrascrito conforme a derecho.

Porque si cometió un dolo

que pague lo que proceda

según mande el protocolo,

pero que él nunca se exceda

 

y no devuelva aún más

de lo que hubiese robado,

porque entonces él dirá

´pues sí que la hemos cagado´.

 

Y es que políticos hay

a los que siempre les falta

preferir café, ¡caray!,

y tomarlo en vez de malta.

Perdonen vuesarcedes que mi señoría haya sucumbido ante este ataque de “ripiopatía”, pero es que a uno le pasa con sus “ripios” lo que le ocurría a Ovidio con sus versos, cosa que algunos de vuesarcedes desconocen. Y para que esos ignorantes aprendan, aquí está mi señoría que se lo va a explicar. Y además gratis. Oigan: Ovidio era tan buen poeta que de él se contaba, entre sus convivientes, que ´todo lo que decía eran o estaba en versos´.  Además, en latín, o sea: “Omne quod dictum esset versus”. De mi señoría, sin embargo, habría que afirmar que en ciertos momentos “omnia dicit sunt ripius”, es decir, que a veces ´todo lo que digo son ripios´.

Nada más. Supongo que las frases que dicho he en latín tendrán errores que vuesarcedes, si gustan, pueden corregirme. Y de los políticos que he citado en mis ripios, de esos que prefieren café en lugar de malta, mejor no hablemos porque según Jardiel Poncela son “como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”. Y según Charles de Gaulle “el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que él predijo”.  Menudo panorama. Bueno: ya no digo más tonterías, porque no me da la gana. Ese es el panorama. ¿O no?

 

 

19-01-2022.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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