Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Por la amnesia de los ancianos

(«Si vuesamerced ha / por su edad mala memoria / tal vez

le van a acusar / de que intervino en historias / que no

ocurrieron jamás». (De «Mi ripioteca privada»).

A pesar de que mi señoría enfoca estas cuchufletas o chirigotas desde distintos puntos de vista, no acaba uno de cogerles el tranquillo a vuesarcedes para que cada vez haya más visitas a esta página. Todo lo contrario: cada vez hay menos. Y uno sigue con su obsesión de que en estas tertulias siempre habrá al menos dos interlocutores: el lector, que sería cada uno de vuesarcedes, y el autor, que es mi señoría. Pero ésta, es decir, mi señoría, o sea, yo, después de ensayar distintas estrategias, sin que ninguna de ellas dé un resultado positivo, no sé ya qué hacer. En mi parleta anterior he recurrido incluso a titularla haciendo alusión a algo que para mí era una cosa que desconocía, es decir, yo no sabía que lagotear, en concreto, equivalía a “hacer halagos y zalamerías para conseguir una cosa”. Y cuando leí, acerca de Fernando VII, que tenía muchos ´lagoteros´, me dije: ya está, en la próxima chirigota les voy a endilgar a los lectores la palabra en cuestión, a ver si alguno me dice, al menos, que le ocurre lo que me pasó a mí: que no tenía idea de qué era eso de lagotear.

He de confesar, sin embargo, que los ancianos, como el que suscribe, realmente estamos más p´allá que p´aca, y hemos de ser muy precavidos porque, dado que con harta frecuencia a muchos nos falla la memoria, ¿quién le dice a mi señoría que esa palabra que creía no conocer, no sólo la conocía sino que hace tiempo la he utilizado habitualmente en mi lenguaje? No obstante, en el momento de darle a la tecla, mi señoría estaba ´tanquam tabula rasa in qua nihil scriptum est´, o sea, ´como una tabla limpia en la cual no había nada escrito´. Así estaba yo. Y lo cito en latín porque es como lo decíamos ´in illo tempore´ cuando aún cantábamos aquello de ´iuvenes dum sumus´. Ale, otro latinajo. Dicho lo cual, es muy posible que la palabra esa de lagotear que creía mi señoría que causaría impacto en vuesarcedes iba a hacerles recurrir al diccionario y, en definitiva, maldecirían por no haberles dicho simple y llanamente, en vez de lagotear, halagar.

De cualquier forma, con esto, apuntado les he una indefensión con la que, en ocasiones, se nos suele torturar a los viejos. Pero hay otras muchas. Mi señoría reunido las ha en un conglomerado que ha llamado “acarajotamiento”, enfermedad que los geriatras la llamarán como la llamen, pero las dolencias están ahí. Sí, es un conjunto de enfermedades. Y entre ellas, yo insistiría en la de la falta de memoria: la amnesia. ¿Vuesarcedes no conocen a algún animal racional, o sea, a alguna persona como mi señoría, por ejemplo, al que cuando se le habla de un acontecer lejano en el tiempo dice que no tiene idea de que eso sucedió?  Pues somos muchos esos animales, por supuesto racionales, claro, que si no queremos mentir hemos de confesar que si se produjo el hecho que sea, uno no tiene conocimiento de él. Y es verdad lo que nos dice, porque como él no lo recuerda…  Pero eso da lugar a que vuesarcedes puedan ya atribuirle al amnésico viejo que sea, hechos que realmente no han ocurrido e inculparle por ellos, si se trata de acciones perversas, dignas de severos correctivos. Es decir, que si vuesarcedes me delatan por haber criticado a alguien no habiéndolo hecho, el que uno lo niegue no servirá de nada, porque lo que ocurre es que uno es ese animal, racional sin duda, que no se acuerda de casi nada de lo que acontecido le ha hace cierto tiempo. Por eso, a mi señoría, a este animal racional  y al resto de ancianos desmemoriados que hay en el mundo pueden acusarnos amigos,   familiares, etc. de que hemos hecho o dicho esto o lo otro -siempre truculencias, claro- que nos impide realizar proyectos e incluso opinar de algo, porque si ellos hablaran…  Por todo esto, yo me he referido ya en algunas cuchufletas de éstas al tema en cuestión y creo que una hasta la titulé “Sin memoria mal vamos” que, por si alguno no la ha leído y le gustaría verla ahora, pinchando en el título debe aparecerle en su pantalla. Ni que decir tiene que situaciones de éstas son muy proclives a que los políticos las utilicen contra sus oponentes y organicen verdaderas guerras a sus enemigos, es decir, a los que se oponen a sus ideologías.

Y la presunta solución que con harta frecuencia se nos recomienda seguir a las víctimas de  este ´acarajotamiento´, en su faceta de falta de memoria, es diciéndonos: “Ustedes lo que tienen que hacer es anotar las cosas, y así no las olvidarán”. Y uno puede responderles: “No me serviría de nada, porque aunque las anote, cuando las necesite no recordaré dónde tengo la nota en cuestión”. ¿O no?

 

23-09-2022.

 

 

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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