GUARDADOS EN ALMACENES SECRETOS

Cambrigde English: Una fortaleza para no copiar en los exámenes

"La gente copia porque en estos exámenes se están jugando mucho"

Cambrigde English: Una fortaleza para no copiar en los exámenes
Un estudiante concentrado en su examen. EFE

Los exámenes de Cambridge English Language Assessment -Departamento de la Universidad de Cambridge- pueden considerarse los más difíciles de copiar y los más seguros del mundo, pues desde su creación hasta su corrección se encuentran custodiados en almacenes secretos y entre grandes medidas de seguridad en el Centro Logístico (Distribution Center DC20) ubicado en Cambridge (Reino Unido)

El DC20 -inaugurado el pasado miércoles 17 de junio- guarda, con extremo cuidado en sus 20.000 metros cuadrados, algunos de los nueve millones de exámenes que procedentes de 135 países -de los que cinco millones son exámenes de inglés-, así como los certificados que recibirán aquellos que hayan pasado con éxito alguna de las pruebas de Cambridge English. Este Centro Logístico nace para servir de apoyo al CD10, también ubicado en Cambridge pero con una capacidad que supera los 80.000 metros cuadrados.

En ambos centros, las medidas de seguridad y control sobre los exámenes prohíben incluso a los propios empleados -algo más de 2.100- acceder a las instalaciones con dispositivos móviles o cámaras fotográficas. Además, entre las restricciones, la empresa exige a los trabajadores con familiares que vayan a presentarse a alguna de las pruebas de Cambridge English solicitar un permiso, que se conoce como ‘Declaración de interés’

La seguridad que rige los procesos de producción y corrección de los exámenes de Cambridge English Language Assessment es tal que el acceso a las salas está controlado por un sistema alarmas que impide el paso a cualquier persona que no disponga de la llave específica para abrir cada una de las puertas.

A la hora de corregir los exámenes, a los que cada año se presentan cientos de miles de españoles -los responsables de Cambridge English no ofrecen una cifra concreta para evitar las comparaciones entre países-, se llevan a cabo dos fases. En primer lugar, una máquina, capaz de reconocer si hay varios exámenes «parecidos» o «copiados» mediante la aplicación de patrones, se encarga de corregir aquellos que son tipo test.

Por otra parte, un grupo de correctores (writing examiners) externos a Cambridge English, reciben, mediante un sistema electrónico, los exámenes con las respuestas escaneadas -puesto que los originales nunca salen del DC10 o DC20- que corregirán desde su propia casa.

GRANDES CONTROLES PARA EVITAR TRAMPAS

Antes de llegar al DC20, los exámenes pasan por las oficinas centrales de Cambridge English donde un grupo de expertos acreditados diseñan los exámenes -un proceso de dos años de duración-que se distribuirán posteriormente por los diferentes centros y universidades adscritas y desarrollan los procesos de control o corrección por los que pasan estos exámenes una vez realizados.

En este proceso de control, el jefe de estadística y datos de Cambridge English Language Assessment y experto en detectar a aquellos que hacen trampas en los exámenes, Ardeshir Geranpayeh, ha detallado los pasos que se llevan a cabo en Cambridge English para evitar o localizar a los «tramposos».

La gente copia porque en estos exámenes se están jugando mucho. Sabiendo que siempre va a haber gente que va a hacer trampas tenemos que plantearnos cómo podemos enfrentarnos a este tema.

En este sentido, ha explicado que entre las pautas a seguir en todos los centros examinadores Cambridge para tratar de impedir que se copie, deben cumplir con una específica separación de las mesas entre los alumnos, la apertura del sobre con el examen delante del profesor o la prohibición de acceder con cualquier tipo de dispositivo electrónico. «Cualquier acción que rompa esas reglas ya es hacer trampa», ha señalado.

No obstante, ha recordado que son muchos los casos que incluso teniendo acceso a las preguntas el alumno ha suspendido, por lo que ha asegurado que «copiar no siempre va a dar lugar a un aprobado».

Geranpayeh ha indicado también que una vez detectado un caso de trampa en un examen, «no implica directamente la suspensión de la prueba». Si existe un indicio de fraude, los expertos que trabajan en Cambridge English empiezan a investigar y recopilar evidencias que señalen a esa persona, antes de certificar el suspenso.

Pero las trampas no son exclusivas de los exámenes, pues uno de los principales problemas son las falsificaciones de certificados. Aunque se trata de un proceso casi imposible dadas todas las medidas de Cambridge English -a través del Centro de Verificación- para impedir las copias, como el reconocimiento por fotografía que incluye cada certificado.

En este caso, ha indicado que aunque «las trampas existen, lo peligroso es que se vuelva algo constante y que el certificado pierda su valor y eso es lo que hay que evitar».

4.000 EXÁMENES ÚNICOS CADA AÑO

El último de los procesos antes de que los exámenes salgan hacia alguno de los 135 países de destino, es el de evaluación de los materiales y las preguntas.

El director del departamento de Evaluación, Nigel Pike, ha explicado que en esta fase se produce la creación de las preguntas y se valora qué se quiere medir con esta prueba o qué destrezas se quieren detectar.

El primer paso, es el desarrollo de una preevaluación que servirá para calibrar los exámenes y que se realiza cada año entre 300.000 candidatos de todo el mundo. Posteriormente, con toda la información obtenida tras la preevaluación y después de un largo proceso se empiezan a diseñar los exámenes -cada año de producen un total de 55.000 preguntas para los 4.000 exámenes que se diseñan-.

Finalmente, Pike ha señalado que de cara al futuro Cambridge English trabaja para que todos los exámenes se realicen por ordenador, pues en la actualidad únicamente son 750.000 personas, entre las que hay un número elevado de españoles, italianos y franceses, las que no hacen las pruebas a mano.

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