El jueves, el presidente Donald Trump junto al administrador de la EPA, Lee Zeldin, hicieron pública la revocación del endangerment finding de 2009.
Con esta decisión se elimina la base legal que sustentaba casi todas las regulaciones federales sobre emisiones de gases como el dióxido de carbono y el metano.
Trump calificó esta medida como la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos, lo que, según sus palabras, podría traducirse en ahorros superiores a 1,3 billones de dólares para los ciudadanos americanos.
Esta iniciativa es una respuesta a un mandato ejecutivo firmado por Trump desde su primer día en el cargo.
Zeldin argumentó que el hallazgo establecido por Obama excedía las competencias de la agencia y provocó regulaciones perjudiciales para la industria automovilística. “Esta determinación carecía de fundamento en hechos y en ley”, afirmó Trump durante su intervención en la Casa Blanca. También añadió que los combustibles fósiles han contribuido a salvar vidas y a sacar a millones de personas de la pobreza.
Orígenes del hallazgo de 2009
El endangerment finding se originó a raíz de un fallo del Tribunal Supremo en 2007, que obligó a la EPA a considerar los gases de efecto invernadero como contaminantes bajo la Ley de Aire Limpio. Obama utilizó este hallazgo para establecer límites en las emisiones provenientes de automóviles, camiones, centrales eléctricas y aviones.
Entre las medidas implementadas se establecieron normativas para modelos de vehículos que abarcan desde 2012 hasta 2027 y más allá.
Según la Casa Blanca, su cumplimiento implicó costes billonarios, elevando el precio promedio de los automóviles en 2.400 dólares por unidad. Afirman que sirvió como base para políticas como el Green New Deal, que Trump califica como “uno de los mayores engaños en la historia”.
Durante un periodo de 16 años, se promovieron reducciones significativas en las emisiones del transporte y la energía, sectores que representan cada uno el 25% del total emitido por EE.UU..
Consecuencias inmediatas y reacciones
La revocación entra en vigor derrogando inmediatamente los estándares de emisiones para autos y camiones. Los fabricantes ahorrarán en créditos relacionados con gases y sistemas como el start-stop, del cual Zeldin comentó que “todo el mundo está cansado”. La administración promete vehículos más asequibles y una mayor variedad para los consumidores.
Por otro lado, grupos ambientalistas consideran esta medida como un grave retroceso para la lucha contra el cambio climático. Tienen previsto presentar demandas que podrían prolongarse durante años. Científicos critican que esta decisión ignora evidencias acumuladas: todos los años más cálidos desde 2009, así como fenómenos extremos como olas de calor e inundaciones.
Sin embargo, desde la administración se enfatiza que han habido fallos en las predicciones climáticas previas. Los modelos climáticos no siempre se han cumplido a cabalidad; además, según la EPA, eliminar todas las emisiones vehiculares en EE.UU. no tendría repercusiones significativas sobre el clima global hasta el año 2100.
Cuestionamientos a quienes advierten sobre desastres inminentes
Numerosos expertos alarmistas han vaticinado catástrofes climáticas inminentes que nunca se materializaron. Pronosticaron tendencias preocupantes respecto a tormentas y sequías que los datos longitudinales no respaldan. La EPA ahora pone énfasis en los hechos frente a modelos exagerados utilizados por Obama y Biden para justificar políticas costosas.
Zeldin acusó a las administraciones demócratas de querer “desestabilizar el país” con mandatos sobre vehículos eléctricos que limitan las opciones disponibles. Esto plantea dudas sobre si el alarmismo climático justifica gastos millonarios en regulaciones.
Las futuras administraciones deberán rehacer todo el proceso científico y legal necesario para regular las emisiones, lo cual puede llevar años. Expertos como David Doniger, del NRDC, advierten sobre obstáculos significativos para implementar políticas climáticas efectivas.
Barack Obama criticó a través de X que sin este hallazgo, EE.UU. estará “menos seguro y menos sano”. Sin embargo, esta medida libera al sector energético y automovilístico, reforzando así la hegemonía energética estadounidense.
Este cambio representa un giro notable: menos regulaciones federales y mayor atención hacia la economía real. Queda por ver si las cortes lo avalarán o si se intensificará aún más el debate climático.
