Visualiza un torrente de agua desbordando cientos de metros, avanzando sin freno hacia tu localidad.
No se trata de una escena sacada de una película de desastres, sino de una amenaza real que acecha a España.
Con embalses al borde de su capacidad máxima tras intensas lluvias, expertos como Jesús Contreras, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, advierten que alrededor de 140 presas enfrentan serios problemas de seguridad debido a desagües defectuosos y a la falta de refuerzos estructurales.
Un tercio de estas infraestructuras estatales, muchas con más de 60 años a sus espaldas, requieren intervenciones inmediatas, y se estima que el 40% representa un riesgo máximo para la población si llegaran a romperse.
El conjunto de presas en España incluye unas 1.300 grandes estructuras, con una edad media que ronda los 50 años: 122 superan el siglo y más de 600 tienen más de 60.
Estas infraestructuras hidráulicas son esenciales para el abastecimiento, el riego y la producción energética renovable, pero están envejeciendo rápidamente sin recibir el cuidado necesario. La Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica ha reconocido en informes recientes que el 60% necesita reformas urgentes y que el 75% carece de planes de emergencia efectivos.
Mientras tanto, fenómenos como la borrasca Leonardo o las DANAs torrenciales ponen a prueba su vulnerabilidad: presas mal diseñadas en regiones propensas a fuertes lluvias fallan en los desagües, aumentando así el peligro.
La historia está llena de advertencias pasadas que han caído en saco roto.
Los ingenieros alertan sobre una reducción del 57% en la inversión pública, así como sobre un escaso 29% de ejecución en los Planes Hidrológicos. En este año 2023, del total asignado por la Dirección General del Agua, que asciende a 500 millones, apenas 16 millones fueron destinados al mantenimiento de presas.
Esto contrasta con los 300-600 millones anuales que los expertos consideran necesarios. La patronal Seopán estima que serían necesarios unos 100.000 millones de euros durante la próxima década para modernizar estas infraestructuras. La normativa ambigua, que no es vinculante para el 95% de las presas existentes, junto con la falta de personal cualificado agravan aún más la situación: sistemas automáticos reemplazan a ingenieros en las obras y menos del 50% de los directores en las confederaciones cuentan con formación técnica adecuada.
Presas críticas y un millón en peligro
El MITECO clasifica las presas según su potencial riesgo:
| Categoría | Descripción | Número aproximado | % del total |
|---|---|---|---|
| A | Máximo riesgo para población | 919 | 39% |
| B | Riesgo moderado | 150 | 6% |
| C | Bajo riesgo | 1.299 | 55% |
Grandes estructuras como la Presa de La Serena (Badajoz), la Alcántara (Cáceres) o la Almendra (Salamanca) encabezan la lista en categoría A debido a su altura y volumen: si llegaran a romperse, inundarían núcleos urbanos afectando a más de un millón de personas, especialmente en áreas del litoral mediterráneo. En Forata (Valencia), un reciente desembalse emergente puso en alerta a 110.000 habitantes. Extremadura vive esta tensión intensificada por embalses al límite.
El «silencio del Gobierno» se siente como una sombra ante las críticas recibidas. Aunque desde el Ejecutivo se destacan incrementos presupuestarios (de 810 a 1.099 millones entre 2018 y 2023), los técnicos perciben una clara falta de acción: priorizaciones arbitrarias, inspecciones deficientes y demoliciones innecesarias sin estudios previos son parte del panorama actual. Exigen un Consejo Independiente para la Seguridad de Presas, planes generales para emergencias y recuperar el antiguo Servicio de Vigilancia de Presas, compuesto por verdaderos expertos. Sin estas medidas, cada gota adicional cae como una ruleta rusa.
La gestión fragmentada entre el Estado y las comunidades autónomas añade complejidad al asunto: el mismo organismo responsable por las operaciones y supervisión sobre las 335 presas presenta precariedad por falta presupuestaria. La UE ejerce presión con exigencias climáticas; sin embargo, los planes hidrológicos solo se llevan a cabo al 29%. ¿Qué pasaría si una nueva DANA descargara toda su furia sobre alguna destas antiguas estructuras? Los expertos lo ven posible; no es ninguna broma.
Y para terminar con un toque desenfadado, aquí van algunas anécdotas que invitan a reflexionar:
- La famosa Presa de Almendra, conocida como «la catedral del agua» por sus impresionantes 202 metros, lleva resistiendo desde 1978; sin embargo, sus desagües parecen pedir ayuda como un anciano aquejado por goteras.
- En 1959, colapsó la Presa de Malpasset en Francia causando la muerte a 421 personas; hoy día, Contreras compara nuestro riesgo con aquel «aviso del cielo».
- Un dato curioso: demoler presas hidroeléctricas reduce tanto su capacidad renovable como su función antiinundaciones; sería como tirar un salvavidas solo porque está pasado de moda.
- La Serena podría almacenar hasta 3.160 hm³; si fallara sería como tener un elefante dentro una tienda china.
Esperemos que estas historias sirvan como advertencia antes que sea demasiado tarde.
