VÍDEO VIRAL

Combate a muerte entre un cachorro de leopardo y un varano

En las imágenes se aprecia cómo el reptil se defiende con desesperación, agitando violentamente su cola para repeler los ataques del felino

Combate a muerte entre un cachorro de leopardo y un varano

Un combate a muerte entre un cachorro de leopardo y un lagarto varano fue registrado en video por un turista que se encontraba de safari en Zambia, informa el portal Latest Sightings.

En las imágenes se aprecia cómo el reptil se defiende con desesperación, agitando violentamente su cola para repeler los ataques del felino, que al menos en una ocasión recibe un doloroso ‘latigazo’ en la cabeza. Sin embargo, finalmente el leopardo atrapa al lagarto por el cuello y se lleva la presa hacia la maleza.

Curiosidades del varano

El dragón de Komodo, (Varanus komodoensis), la especie de lagarto existente más grande del planeta, es un lagarto de la familia Varanidae. También llamado monstruo de Komodo y varano de Komodo, puede encontrarse en la isla de Komodo y algunas islas vecinas de las islas de la Sonda de Indonesia central. El interés popular en el gran tamaño y los hábitos depredadores de este particular lagarto han permitido que esta especie en peligro de extinción se convierta en una atracción ecoturística, lo que ha alentado -afortunadamente- su protección. Eso sí, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN (organismo dedicado a la conservación de recursos naturales), el dragón de Komodo se encuentra actualmente en estado de conservación “vulnerable”.

Las características del dragón de Komodo son bastante llamativas.

Este lagarto crece hasta 3 metros de longitud total y puede alcanzar un peso máximo de aproximadamente 135 kg (el promedio son 2 metros de largo y 70 kg de peso). Excava una madriguera de hasta 9 metros y pone huevos que eclosionan en abril o mayo. Las crías recién nacidas, de unos 45 centímetros de largo, viven en árboles durante varios meses.

Los dragones adultos de Komodo se comen a los miembros más pequeños de su propia especie y, a veces, incluso a otros adultos. Pueden correr rápidamente y ocasionalmente atacar y matar seres humanos. Suelen esperar a lo largo de los senderos para hacer una emboscada a los cerdos, los ciervos y el ganado que pasen por allí. Raramente necesitan capturar presas vivas directamente, ya que su picadura venenosa libera toxinas que inhiben la coagulación de la sangre. Algunos herpetólogos señalan que el trauma físico de la mordedura y la introducción de bacterias de la boca del dragón de Komodo a la herida también juegan un papel en la disminución de la vitalidad y la muerte de las presas. Como no tienen prisa una vez inoculada la toxina, los dragones de Komodo a menudo encuentran a sus presas en el proceso de morir o poco después de la muerte.

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