El misterio del olor corporal

Por qué hay gente a la que los mosquitos acribilla y personas a las que ni se acercan

El olor corporal y la genética determinan por qué algunas personas son blanco constante de los mosquitos y otras apenas reciben picaduras

Por qué hay gente a la que los mosquitos acribilla y personas a las que ni se acercan

¿Quién no ha escuchado alguna vez, entre risas y exclamaciones, frases como “¡A mí me comen vivo los mosquitos y tú ni te enteras!”?

La escena se repite en terrazas, campings o cualquier noche de verano: mientras algunos acaban acribillados, otros disfrutan tranquilos sin un solo picotazo.

No es cuestión de karma, ni de tener la sangre “más dulce”, como decía tu abuela.

La ciencia lleva años investigando este fenómeno y, aunque la respuesta definitiva sigue en desarrollo, lo más decisivo parece ser tu olor corporal.

Resulta que los mosquitos, esos diminutos vampiros voladores que arruinan tantas noches apacibles, no son nada aleatorios en su elección.

Su sentido del olfato es tan sofisticado que pueden detectar y preferir a ciertos humanos sobre otros a varios metros de distancia. Y sí, el “aroma” que desprendes puede convertirte en su plato favorito.

El papel del olor corporal: una mezcla química irresistible (o repelente)

En contra de la creencia popular, los mosquitos no se sienten atraídos por el “dulzor” de la sangre, sino por una combinación compleja de señales químicas que emite nuestro cuerpo. Entre ellas destacan:

  • Dióxido de carbono (CO₂): Cada vez que exhalas, liberas este gas, y los mosquitos pueden detectarlo desde lejos. Las personas que respiran más intensamente —por ejemplo, tras hacer ejercicio o simplemente por ser adultos— emiten más CO₂ y resultan más llamativas.
  • Sudor y calor: El sudor contiene ácido láctico y amoníaco, compuestos irresistibles para muchas especies. Además, cuanto mayor sea tu temperatura corporal, más posibilidades tienes de convertirte en objetivo.
  • Bacterias en la piel: Las colonias microbianas sobre tu dermis transforman el sudor en compuestos aromáticos específicos. Algunas combinaciones bacterianas convierten tu piel en un auténtico reclamo para los mosquitos.
  • Perfumes y lociones: Los aromas florales o frutales pueden imitar fragancias naturales que estos insectos asocian con fuentes alimenticias.
  • Olor a cerveza: Estudios recientes sugieren que consumir cerveza altera el olor corporal haciéndolo más atractivo para algunas especies de mosquitos.
  • Ropa y colores: Prefieren prendas oscuras (negro, azul marino o rojo). El amarillo o verde tiende a alejarlos.

Según investigaciones recientes, hasta el 85% de esta atracción está determinada por factores genéticos: desde tu tipo de sangre hasta las bacterias específicas presentes en tu piel. Por ejemplo, quienes tienen sangre tipo O sufren el doble de picaduras que los del tipo A; los del grupo B quedan en una posición intermedia.

¿Por qué unas personas son un “buffet libre” y otras pasan desapercibidas?

La explicación está en la combinación única de señales químicas individuales. Las diferencias en el microbioma cutáneo —la variedad y cantidad de bacterias en nuestra piel— crean un “aroma personal” que puede ser especialmente atractivo para los mosquitos. Por eso puede haber diferencias notables incluso entre familiares cercanos.

Además del olor corporal, influyen factores como:

  • Embarazo (las mujeres embarazadas exhalan más CO₂)
  • Nivel de actividad física
  • Consumo reciente de alcohol
  • Uso de cosméticos con fragancias fuertes

Si a esto le sumamos la genética, está claro que hay quien nace con estrella… ¡y quien nace destinado a ser merienda!

Más allá de la incomodidad: ¿Son peligrosos para los humanos?

Aquí conviene dejar atrás el tono distendido: los mosquitos no solo resultan molestos; son responsables cada año de cientos de miles de muertes humanas por enfermedades transmitidas a través de sus picaduras. Se estima que provocan más víctimas mortales al año que cualquier otro animal del planeta, superando incluso al tiburón o a grandes felinos.

Entre las enfermedades más graves transmitidas por mosquitos destacan:

  • Malaria
  • Dengue
  • Zika
  • Fiebre amarilla
  • Virus del Nilo Occidental
  • Chikungunya
  • Encefalitis japonesa

Solo la malaria causa más de 600.000 muertes anuales; el dengue y otras virosis suman cientos de millones de casos cada año. Niños pequeños, embarazadas y ancianos son especialmente vulnerables. Y si hablamos del virus del Nilo Occidental —transmitido por el mosquito Culex pipiens— España ha registrado brotes esporádicos con casos graves e incluso muertes en los últimos años.

Síntomas habituales tras una picadura

Aunque la mayoría solo sufrirá picor e hinchazón localizados tras una picadura —a veces con reacciones exageradas en niños— hay casos donde se desarrollan cuadros graves si el insecto estaba infectado. Ante fiebre alta o signos sistémicos tras una picadura reciente conviene consultar al médico cuanto antes.

¿Están en peligro de extinción los mosquitos?

Por mucho que algunos soñemos con verlos desaparecer, lo cierto es que los mosquitos están lejos de estar amenazados. Existen más de 3.500 especies repartidas por todo el planeta; solo unas 200 pican habitualmente al ser humano. Su capacidad para adaptarse a nuevos entornos y resistir condiciones adversas —incluyendo pesticidas— les ha permitido proliferar incluso allí donde antes eran raros.

Al contrario: el cambio climático está favoreciendo su expansión hacia latitudes antes inhóspitas, aumentando así la incidencia global de enfermedades transmitidas por estos insectos.

El temido mosquito del Nilo: protagonista inesperado

El mosquito del Nilo Occidental (Culex pipiens) ha pasado en apenas dos décadas de ser una rareza exótica a convertirse en protagonista ocasional del verano español. Este vector transmite un virus potencialmente mortal tanto para humanos como para caballos y aves silvestres.

En España se han detectado brotes puntuales —sobre todo en Andalucía— con casos graves e incluso fallecimientos asociados. El virus suele circular entre aves silvestres; cuando un mosquito pica primero a un ave infectada y después a una persona o animal doméstico puede transmitirle la enfermedad.

Los síntomas van desde fiebre leve hasta encefalitis grave (inflamación cerebral). Aunque la mayoría supera la infección sin complicaciones, la letalidad puede alcanzar hasta un 10% entre quienes desarrollan manifestaciones neurológicas graves.

Cómo protegerse si eres “imán” para los mosquitos

Aunque no podemos modificar nuestra genética ni cambiar nuestro olor natural, existen estrategias eficaces para evitar convertirnos en blanco fácil:

  1. Usa repelentes homologados sobre piel expuesta.
  2. Viste ropa clara y cubridora.
  3. Evita perfumes intensos o cosméticos aromáticos.
  4. Mantén puertas y ventanas protegidas con mallas antimosquitos.
  5. Elimina aguas estancadas cerca del hogar.
  6. Dúchate tras realizar ejercicio intenso.
  7. Limita actividades al aire libre al amanecer o anochecer.

Curiosidades entomológicas sobre los mosquitos

  • Solo las hembras pican: necesitan proteínas presentes en la sangre para desarrollar sus huevos.
  • Un mosquito puede detectar dióxido de carbono hasta a 50 metros.
  • Son capaces de identificar colores concretos gracias a su visión especializada.
  • Algunas especies pueden sobrevivir varios meses sin alimentarse si las condiciones ambientales son favorables.
  • El zumbido característico proviene del rápido batir de sus alas —hasta 600 veces por segundo—.
  • Hay especies tropicales capaces de transmitir parásitos que afectan también a perros y gatos.

Así que ya lo sabes: si eres uno de esos desafortunados imanes naturales para los mosquitos… ¡no desesperes! La naturaleza te ha dado una fragancia especial; solo procura protegerte bien este verano.

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