Parecía que nunca iba a llegar, pero el invierno ya está aquí. Y con él también viene el virus de la gripe, que había pasado desapercibido hasta este momento debido a las anomalías climatológicas. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) advierte de que la gripe ha comenzado ya a hacerse patente con cierta fuerza, especialmente en el norte de España, y que la prevista bajada de temperaturas durante la semana que empieza podría extender la infección a gran parte del país.
Con todo, procuran no ser alarmistas y hacer ver que bajo el concepto comodín de gripe, el ciudadano corriente suele englobar otras patologías respiratorias que no están motivadas por este virus. De hecho, explican que la actividad vírica este año está siendo bastante notable en lo que se refiere a infecciones de las vías respiratorias altas (garganta) y al llamado virus sincitial, causante de bronquiolitis en bebés.
OTRAS INFECCIONES RESPIRATORIAS
En realidad, lo que tendemos a calificar de gripe o gripazo son diversas manifestaciones respiratorias agudas de origen diverso pero que tienen síntomas (fiebre en algunos casos, tos, malestar general, estornudos, dolor de garganta, sensación embotamiento, etc.) a veces comunes. En este grupo se encuentra la gripe, por supuesto, pero también catarros, resfriados, bronquitis aguda, faringoamigdalititis, otitis, neumonías…
Los síntomas no son, naturalmente, coincidentes en todos los casos. Por ejemplo, la fiebre moderada o alta es característica de la gripe o de la neumonía, pero no del catarro o del resfriado. No obstante, y como apunta el doctor José Gallardo Carrasco, experto en infecciones respiratorias de la SEPAR:
«Sí es cierto que muchos pacientes pueden confundirse y atribuir a una enfermedad respiratoria lo que en realidad es la manifestación de otra.»
CONFUSIÓN DE ENFERMEDADES
De todas las infecciones que a menudo confundimos con un la gripe, el catarro común y la faringoamigdalitis son las más frecuentes; y la fiebre y la tos, los síntomas más comunes. Sin embargo, uno de los problemas con el que se encuentran los médicos es establecer el microorganismo que ha causado la infección y distinguir si se trata de un virus, una bacteria o de ambos a la vez. El neumólogo subraya:
«Esta diferenciación es muy importante porque de ello dependerá que los médicos empleemos o no antibióticos en el tratamiento. Por ejemplo, si existe catarro común o gripe lo lógico es que la infección esté provocada por un virus, con lo cual no sería necesario emplear antibioterapia».
CUIDADO CON LA AUTOMEDICACIÓN
Hablar, sin embargo, del tratamiento de unas infecciones tan extendidas como a las que se ha hecho mención, obliga inexcusablemente a poner de relieve dos de los grandes vicios que caracterizan a una gran parte de los pacientes españoles.
Uno es que tendemos a abandonar antes de lo establecido la terapéutica establecida por el médico, con lo que ésta deja de cumplir fielmente sus efectos curativos. Y el otro, que somos muy proclives a la automedicación, lo que equivale a equivocarnos en muchos casos y a hacer bueno el dicho de que puede ser ‘peor el remedio que la enfermedad’.
«Hábitos tan poco recomendables como la automedicación se reducirían si se tuviera en cuenta cosas tan elementales como que cada infección es distinta, que no todas están causadas por bacterias y que es probable que el antimicrobiano que tomemos no sirva para tratar la infección porque no cubra el espectro de gérmenes que nos atacan o porque la infección sea de tipo vírica, en cuyo caso los antibióticos no sirven de nada.»
