Las razones son evidentes, como señala el Dr. Antonio Tapia, cirujano estético: «Vivimos pegados al móvil, especialmente los jóvenes; estamos sobreexpuestos, inmortalizados sin tregua y no siempre posando sino de cualquier manera. Antes, seleccionábamos las fotos que imprimíamos y podíamos elegir entre las que nos veíamos más favorecidos». Sin embargo, hay que ser conscientes, como afirma el Dr. Tapia, de que las imágenes de los selfies suelen estar distorsionadas. «Como se toman desde más cerca, las proporciones no son fiables, la zona central suele quedar ensanchada y alargada porque está más próxima a la cámara. En una foto normal, que se suele hacer desde más distancia, el resultado es más armónico».
Uno de los peores espejos
Es más, «los selfies son fotos con mala luz, con posturas forzadas y poco naturales. Es normal que siempre se vean defectos e incluso que estos parezcan incrementados. Es uno de los peores espejos en los que mirarse», señala el Dr. Jesús Benito Ruiz, presidente de la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica (AECEP). En su opinión, «el selfie es una herramienta poco eficaz como diagnóstico estético; debe ser un profesional el que determine si una percepción subjetiva se ajusta a la realidad», segun recoge elconfidencial.
Los jóvenes son los que más se preocupan por cómo salen en los autorretratos, pero los mayores tampoco se libran de esta dictadura digital. Mientras los primeros se preocupan más por el aspecto de su nariz o la forma del mentón, los segundos prestan más atención a las arrugas o el tener un aspecto envejecido. También hay diferencias en función del sexo: las mujeres son las que más se animan a operarse: 6 de cada 10, frente al 40% de los hombres, según los datos del Dr. Tapia.
Las intervenciones más demandadas
¿Qué es lo que más se busca? Suelen ser pequeñas intervenciones, poco invasivas y con un tiempo de recuperación corto. Entre las más demandadas, según el Dr. Tapia, están «la rinoplastia, para modificar la forma de la nariz, ya que como está en el centro del rostro es una de las zonas que más llama la atención en las fotos; reducir las bolsas y las ojeras mediante la blefaroplastia y evitar un aspecto cansado; recuperar el contorno de la mandíbula reduciendo la papada mediante pequeñas liposucciones o estirando la piel que sobra, y, al contrario, hacer que la barbilla parezca más grande. Y, por supuesto, reducir el aspecto de las patas de gallo y las arrugas en el entrecejo y alrededor de la boca».
