FIESTA TRÁGICA

La madre del niño muerto por una uva en las Campanadas de Nochevieja: «Se me ha ido la mitad de mi vida»

El pequeño Thiago Leonel Guamán Bustos iba a cumplir cuatro años el próximo 24 de abril de 2019

La madre del niño muerto por una uva en las Campanadas de Nochevieja: "Se me ha ido la mitad de mi vida"
Madre EFE

Es uno de los grandes temores de los padres y esta vez ha ocurrido. (Muere un niño de 3 años atragantado con una uva en Gijón)

Iba a cumplir cuatro años el próximo 24 de abril. Le encantaban las motos, Spiderman, bailar, las fotos y los vídeos.

Thiago Leonel Guamán Bustos era un niño muy alegre, que llenaba su casa de Gijón de gritos, saltos, y sobre todo, «alegría».

Pero una uva, en el momento de las doce campanadas, se le atragantó en Nochevieja y, tristemente, acabó con su vida (Así fueron las 12 uvas del Real Madrid para 201.

Las comía habitualmente y, para celebrar la llegada del nuevo año, su madre, Viviana, procedente de Ecuador y residente en Gijón desde hace dieciocho años, le había puesto en una copa «unas tres o cuatro sin pepitas. No más».

Pero, en el momento de la entrada de 2019, el niño, que estaba sentado, empezó a ahogarse. Su madre le metió los dedos en la boca; su tío Carlos le golpeó el pecho, pero nada, según recoge Elena Rodríguez (El Comercio) en ABC.

Avisaron de inmediato a Emergencias, pero la UVI móvil, que en ese momento estaba en la parroquia de Cabueñes, iba a tardar.

Y mientras llegaba la patrulla de la Policía Local, salieron a la calle en busca de ayuda. Una vecina se topó con ellos y le practicó los primeros auxilios, pero sin éxito.

Los agentes que se personaron en el lugar de los hechos actuaron rápido y decidieron llevar a la madre y al niño en el coche patrulla directamente al Hospital de Jove.

Pero el pequeño Thiago apenas tenía pulso y, una vez en el hospital, donde el equipo médico que lo atendió le extrajo la uva e intentó reanimarlo, ya nada pudo hacer, pese a los esfuerzos por salvar su vida.

Viviana, de 39 años, madre de otro chico de quince años, Kevin Alexis, aseguró ayer «estar en una nube, en una pesadilla en la que, en momentos, solo espero que sea un mal sueño y despertar».

«Se me ha ido la mitad de mi vida. Esta casa está fría, porque ya no está él. Su recuerdo lo inunda todo, vaya donde vaya. A partir de ahora, no sé qué voy a hacer». Thiago era alumno de primero de Infantil en el colegio Atalía.

«Estoy segura de que lo van a sentir mucho», indica su madre, que aún no se explica «qué pudo pasar, cómo una uva pudo acabar con su vida».

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