El autogolpe de Estado del presidente Recep Tayyip Erdoğan con las purgas a todos los opositores aprovechando el fracaso del golpe militar contra su nuevo sultanato es la continuación del régimen que inició en 2003, y con el que fue imponiendo lentamente una sombra negra islamista sobre el país.
Hay una Turquía de antes de Erdoğan, y otra tras los 13 años de este piadoso musulmán como primer ministro, hasta 2014, y desde entonces como presidente.
El mejor medio de medir el progreso o retroceso de una sociedad está en las libertades y oportunidades que tienen sus mujeres.
Aquel país en el que sólo se veían mujeres veladas en las zonas rurales, pero raramente en las de las ciudades, se ha oscurecido y ahora las que van descubiertas ya son una minoría, frecuentemente estigmatizada.
Turquía está encerrando a las mujeres bajo un creciente número de niqab, burka negro sin rejilla, poniéndoles apariencia de hamamböceği, cucarachas, como las definen los liberales, cuyo lugar en la sociedad vuelve a ser ocupado por el machismo otomano e islamista…
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