'MASTERS O SEX' (SANTILLANA)

Thomas Maier lanza el libro en el que se basa la serie de televisión, con un concepto revolucionario del sexo

Vida y época de William Masters y Virginia Johnson, la pareja que enseñó en EEUU cómo amar

Thomas Maier lanza el libro en el que se basa la serie de televisión, con un concepto revolucionario del sexo

Masters of sex’, es el relato inspirador de una de las series más esperadas sobre el mayor experimento sexual de la historia, que en España emite Canal +.

Un excitante retrato de la pareja que cambió la forma en que todos pensamos, hablamos, y participamos del sexo.

Las investigaciones en torno a la sexualidad del ginecólogo William Masters y la sexóloga Virginia Johnson supusieron toda una revolución en los años 60. Iniciaron sus estudios en secreto, en un pequeño laboratorio del Medio Oeste, y pronto se convirtieron en los mayores expertos en sexo de Estados Unidos. A lo largo de más de cuarenta años, a través de la observación directa de miles de encuentros sexuales entre cientos de hombres y mujeres, analizaron y explicaron temas hasta entonces tabú como los secretos del orgasmo, la homosexualidad, la satisfacción emocional o la disfunción sexual.

‘Masters of sex: vida y época de William Masters y Virginia Johnson, la pareja que enseñó a Estados Unidos cómo amar’ es una mirada sin precedentes sobre el reservado William Masters y la ambiciosa Virginia Johnson. Entretenido y revelador, este libro revolucionario arroja luz sobre los eternos misterios del deseo y la sexualidad, y su complicado papel en la psicología colectiva.

LOS PROTAGONISTAS

Virginia Eshelman nace en Golden City. Con 15 años pierde la virginidad con su novio del instituto, en la parte trasera de coche. Desde el principio, aprende a separar el sexo del amor. Hija única hasta los 12 años, nunca tuvo la necesidad de compartir el cariño de su padre. Y en sus propias palabras: «siempre hice lo que quería hacer». Sin embargo, tal y como la propia Virginia relata, quizá el haberse enamorado durante la guerra de un hombre que acabó casándose con otra, hizo que en adelante sus relaciones con los hombres fuesen increíblemente frías. De hecho, con una frialdad tremenda se casa con un hombre 20 años mayor que ella, Ivan Rinehart, y con la misma gélida actitud (en su boda no quiso ni tan siquiera un fotógrafo) se divorcia de él y se muda a San Luis, buscando un cambio radical y quizá un hombre que sí quiera tener hijos. Así conoce a George Johnson, con una edad más cercana a la suya, que aunque no vive de su afición a la música, sí tiene una banda de jazz en la que Virginia empieza a actuar como cantante.

Acaban casándose en 1950 y pronto tienen dos hijos, Scott y Lisa. La incapacidad de compaginar las actuaciones de la banda con la crianza de los hijos, lleva a Virginia a divorciarse por segunda vez en 1956. Con sus padres echándole una mano, Virginia está decidida a conseguir un título universitario que hasta entonces no ha podido lograr. Se matricula así en la Washington University de San Luis para cursar antropología. Aun así necesita conseguir un trabajo con el que pueda compaginar sus estudios. En el campus ve una oferta para trabajar de asistente en un proyecto del departamento de ginecología y obstetricia. Se entrevista con William Masters por primera vez, que quizá con un sexto sentido, contrata a Virginia para un puesto que no estará exento de controversia.

William Masters nace en 1915 en Cleveland, Ohio. Es el mayor de dos hermanos varones y desde niño, su familia se muda por todo el medio oeste americano, por el trabajo de comercial de su padre, Francis. Su infancia está marcada por el maltrato continuado, a base de palizas y agresiones psicológicas, por parte de su padre hacia él. De hecho, de esa época, proviene la mirada fría y triste que le acompañará durante toda su vida. Gracias a que es un estudiante precoz, y la insistencia de su madre en un intento por alejar a su hijo de su marido, William ingresa interno en un colegio privado de Nueva Jersey, Lawrenceville, exclusivamente masculino. Durante sus primeras vacaciones de navidad en casa, William decide no volver a hablar con su padre, que muere, para regocijo de William, poco después. Así, William (Bill) entra tras su graduación en la Hamilton University. Ingresa en una fraternidad, Alfa Delta Pi, se saca el título de piloto y se gana un dinero trayendo y llevando gente en una pequeña avioneta.

En Hamilton también conoce a Elisabeth Ellis, con la que inicia una relación. Tras licenciarse, se va a estudiar medicina a la universidad de Rochester. Allí, uno de sus profesores es G.W. Corner, eminencia y pionero en los estudios del sistema reproductivo, así como descubridor de la hormona femenina progesterona. Desarrolla la píldora anticonceptiva y durante mucho tiempo se pensó que se haría con el premio Nobel. Corner, que influenció entre otros a Alfred Kinsey, insta a su aventajado alumno Bill Masters, a enfocarse en la investigación más que a la mera práctica de la profesión médica. Pero Masters quiere ir más allá. Quiere estudiar el comportamiento sexual femenino de manera directa, es decir, in situ. Corner insta a Masters a que vaya a ver para sus propósitos a William Allen, jefe del departamento de la Washington University en San Luis. Así pues, Masters se casa con Elisabeth (Libby), tras cuatro años de noviazgo, y en 1943 comienzan su vida en San Luis.

EL LIBRO. BASADO EN UNA HISTORIA REAL

De carácter introvertido y, según sus compañeros, altivo (de alguna manera se creía superior a los demás), William Masters logra grandes avances en el campo quirúrgico. Al principio estos serán en el de la ayuda al parto, con el desarrollo de nuevas anestesias, y posteriormente se centrará en los tratamientos de fertilidad. En 1950 ya es el número dos del departamento, por debajo de Allen, y con éste firma varios artículos desde 1953, centrándose en los asuntos de la infertilidad. Se crea en el hospital asociado a la universidad uno de los primeros bancos de esperma.

A las parejas que acudían a verle, les preguntaba sobre sus conocimientos sexuales, y se quedó perplejo al comprobar la escasísima información sobre días fértiles, ovulación y/o posturas sexuales que potencian la concepción que tenían sus pacientes. Entre estos se encontraban personajes conocidos como la entonces esposa del Sah de Persia, Soraya, que fue repudiada por su marido por no poder concebir.

A pesar de su excelente situación como obstetra reconocido, tremendamente sorprendido por el poco conocimiento sobre sexualidad de la población, Bill decide retomar su línea de investigación inicial: el comportamiento sexual humano. La documentación sobre el tema no sólo era escasísima, sino que además contaba con un acceso muy restringido. Estamos hablando de una época en la que la palabra embarazo no se mencionaba en la televisión americana.

Masters quería observar directamente esos comportamientos. Para conseguir que le aprobaran un estudio de tal delicadeza, precisará de muchas etapas en las que acaba por lograr un acuerdo con las autoridades religiosas, académicas y hasta con la policía de San Luis. Comenzó su estudio adentrándose en los burdeles de la ciudad, observando por mirillas escondidas y espejos dobles como las prostitutas mantenían relaciones sexuales con sus clientes. Tuvo incluso acceso a prostitutos masculinos. Llega a la conclusión de que las prostitutas no representan ni de lejos al ciudadano o la mujer de carácter estándar. Entonces, decide abandonar el análisis de la sexualidad de las prostitutas y tratar de lograr visualizar el comportamiento sexual de la mujer americana normal.

En 1956, Virginia comienza a trabajar para Masters sin saber exactamente qué tipo de proyecto tiene entre manos. Ella se limita a ordenar expedientes y a realizar sus tareas de asistente. Poco a poco, con las insinuaciones de los compañeros de Masters, descubre a qué se dedica exactamente Bill. En vez de echarse atrás, Virginia pasa a convertirse en una pieza clave en la investigación, pues consigue voluntarias entre las estudiantes del campus y voluntarios entre los colegas de profesión de Masters. Asimismo, es un secreto a voces que, como parte del experimento, Virginia y Bill mantienen constantes relaciones sexuales para estudiar sus comportamientos mutuos.

En 1964 se publica Human Sexual Response, su primer libro y el fruto de haber visualizado más de 10.000 orgasmos y haber usado prácticas como introducir una cámara fálica dentro de la vagina femenina y comprobar cómo se comporta el órgano reproductor femenino durante el coito y el orgasmo. El libro desmitificó muchos supuestos sobre la sexualidad humana, especialmente la femenina. Entre otros, echó por tierra la teoría freudiana de que el orgasmo femenino es mayor si es vaginal que si es clitoriano, además de suponer una mayor madurez por parte de la mujer que experimenta el orgasmo vaginal, llegando a demostrar que la mujer es mucho más activa sexualmente que el hombre y que su capacidad para llegar al orgasmo es mayor. También tira por los suelos la teoría de que el orgasmo masculino es mayor en función del tamaño del pene. En palabras textuales: «la vagina femenina es capaz de adaptarse a todos los tamaños».

El libro, al que dotan de un carácter estrictamente científico, se convierte automáticamente en un bestseller mundial (la primera tirada de 30.000 ejemplares se agota en un día). En una década, la de los sesenta, protagonizada en EEUU por el asesinato de grandes nombres como JFK o Martin Luther King, la guerra del Vietnam o la revolución cultural, a Masters no le tiembla la voz al afirmar que «los sesenta se llamarán la época de la preocupación por el orgasmo».

El libro influye como ningún otro antes en el concepto del sexo y de las relaciones sexuales. Su influencia llega al cine (‘El graduado’) y a la literatura (se generan una serie de novelas pseudoeróticas con un tono científico que intenta imitar el libro de Bill y Virginia). Abandonan la universidad y establecen el Instituto Masters y Johnson. Empiezan a ofrecer terapias sexuales a parejas de manera dual. Eso quiere decir que ambos hablaban con ambos miembros de la pareja y les exhortaban a realizar tal o tal cambio en sus comportamientos y posturas sexuales.

Exhortaban a sus pacientes a realizar los «deberes» en casa y ellos, tras observarles a través de algún agujero en la pared, les recomendaban esta u otra solución. De hecho, el 70 % de la terapia la llevaba a cabo ella, ya que Masters, a pesar de ser el médico, no era bueno en ese campo. La pareja llega a convertirse en un referente en el mundo del espectáculo, los negocios, etc… y consiguen así varios patrocinadores. Entre ellos está Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy, o Hank Walter, presidente de la compañía de fragancias totales IFF (International Flavors and Fragances Inc.).

A mediados de los 70, su fama está en el momento más alto. Virginia se convierte en un símbolo feminista. En su clínica, lo que antes hacían de manera gratuita, ahora comienzan a ingresar cantidades exorbitadas por sus terapias (aproximadamente unos tres mil dólares en 1972 por una terapia completa). El enfoque científico de la pareja genera toda una serie de creaciones orientadas a la industria del sexo. En los años setenta, Bill y Gini eran como estrellas de rock. Se rodeaban de la crème de la crème de la época como los Jarvits o el senador Wallace, quien tras ser tiroteado, se sometió a una de sus terapias para recuperar el vigor sexual.

«Un relato perspicaz y bien escrito sobre Masters y Johnson, que, en un sentido clínico, probablemente sabían más sobre el sexo y el amor conyugal que cualquier otra pareja en Estados Unidos.»

Gay Talese

«Narrada con paciencia y esmero… Maier escribe bien, y con humor.»

New York Times

 

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Autor

Marian García Álvarez

Redactora experta en televisión de Periodista Digital entre 2013 y 2016.

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