El economista Thomas Piketty se convierte en el gurú mundial de la economía

‘El Capital’ del nuevo Karl Marx hace un agujero a los ricos donde más les duele

Pocas veces veremos que un libro sobre economía, de más de 600 páginas, se convierte en un éxito mundial

'El Capital' del nuevo Karl Marx hace un agujero a los ricos donde más les duele
Thomas Piketty Reuters

"Revoluciona nuestra manera de abordar las disparidades económicas poniendo a los ricos en el centro del debate".

Pocas veces veremos que un libro sobre economía, de más de 600 páginas, se convierte en un éxito mundial y llegue al número uno en la lista de los más vendidos de Amazon. Pero ha ocurrido. Thomas Piketty, un economista francés de 43 años, «el nuevo Karl Marx», según le ha bautizado The Economist, ha conseguido que su mensaje crítico con las desigualdades inherentes al capitalismo cale en la sociedad.

En el libro, titulado ‘Le Capital au XXIe siècle’ (El Capital en el siglo XXI), Piketty analiza la distribución de la riqueza en 20 países desde la revolución industral hasta nuestros días, para extraer una tesis simple y preocupante: el antagonismo entre una minoría que cada vez tiene más y una mayoría que cada vez tiene menos. El nobel de Economía, Paul Krugman, afirma que

«el libro revoluciona nuestra manera de abordar las disparidades económicas poniendo a los ricos en el centro del debate».

El economista galo, que afirma que el libro ha gustado a todo el mundo porque «habla de forma comprensible de temas que preocupan a la gente», ha sido invitado a la Casa Blanca y al FMI, del mismo modo que es reivindicado por colectivos críticos con el sistema como Occupy Wall Street.

Aunque su obra no se libra de las críticas. Desde la derecha tachan de «pobres» los remedios propuestos y desde la izquierda opinan que no presta atención a las estructuras del poder económico.

A pesar de que le hayan catalogado como el Marx del siglo XXI, Piketty reniega de esa comparación.

«No he tenido jamás la tentación del comunismo y estoy vacunado contra el cansino discurso anticapitalista»,

confesó en noviembre a Philosophie Magazine, poco tiempo después de que su obra viese la luz en Francia. «Mi inspiración es la Declaración de Derechos del Hombre de 1789», asegura.

El pasado de Piketty

Thomas Piketty, nacido en 1971, en Clichy, al noreste de París, fue un estudiante brillante prácticamente desde la cuna. Según recoge el diario El Mundo, Piketty, tras sacar un bachillerato en Ciencias Exactas, ingresó en la severa École Normale Supérieur y con 22 años leyó su tesis doctoral, preparada en la London School of Economics (LSE), bajo el título de ‘Ensayo sobre la redistribución de la riqueza’.

Este trabajo le abrió las puertas del MIT, donde ejerció la docencia durante dos años, antes de volver a su Francia natal para trabajar en el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y terminar en 2000 dirigiendo el EHSS.

Cuatro años más tarde comenzó a dar pasos hacia la política de la mano del ex primer ministro de Francia, Dominique de Villepin, quien le encargó fundar una institución universitaria gala que pudiese competir con la LSE británica. De este modo, estuvo al frente de la École d’Économie de Paris hasta 2007, año en que tuvo que dimitir para pasar a formar parte del equipo de asesores de Segolène Royal, candidata del Partido Socialista a la Presidencia de la República, que finalmente perdió aquellos comicios contra Nicolas Sarkozy.

Un suceso oscuro

El 17 de marzo de 2009, el economista pasó de escribir columnas para Libération a ser el protagonista de las noticias de sucesos. Aquel día, su compañera sentimental, Aurélie Filippetti, hoy ministra de Cultura, presentó una denuncia por malos tratos que el posterior informe médico confirmó.

Piketty fue puesto en detención provisional, según explica el diario, y tuvo que declarar ante la Brigade de Répression de la Délinquance contre la Personne (BRDP). Pero meses después, a finales de septiembre, su excompañera sentimental decidió retirar la denuncia para que aquel asunto no afectase a su hija de 9 años, por lo que el juez archivó el caso.

 

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