Es muy triste que se haya llegado a identificar el concepto de mediación familiar con los esfuerzos en favor de una ruptura pactada
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha pedido hoy a los fieles que no se inhiban ante «las dolorosas rupturas matrimoniales» de las que son «testigos» entre sus allegados, pues «no hay mayor misericordia que luchar por la unidad de la familia y ayudar al reencuentro de las parejas separadas».
Según ha informado el Obispado donostiarra en una nota, Munilla ha hecho este emplazamiento a los católicos durante la eucaristía que ha oficiado en la Basílica de Santa María de San Sebastián con motivo de la festividad de la Natividad de la Virgen.
En su homilía, el prelado guipuzcoano ha recordado que, según el Instituto de Política Familiar, por cada cien matrimonios contraídos el año pasado se produjeron 75 rupturas, con un incremento del 60% respecto al año 2000, al tiempo que ha advertido de que, aunque en el País Vasco este índice es «inferior», resultaría «absurdo minimizar la tragedia que encierran esas cifras».
«No se trata de meras estadísticas, sino que detrás de estos datos fríos se esconden dramas personales, vidas llenas de dolor, y también fracasadas, niños desconcertados y futuros inciertos», ha descrito Munilla, antes de recordar que «lo más importante para el ser humano es la estabilidad familiar».
«No podemos permanecer con los brazos cruzados mientras nuestros familiares, conocidos y vecinos fracasan en sus proyectos matrimoniales«, ha insistido el obispo donostiarra, para quien «es importante» que, en la medida en que resulte «oportuno», los fieles se ofrezcan «como canales de comunicación hacia quienes puedan ayudarles».
Ha recordado en este sentido que el Centro de Orientación Familiar de la Diócesis de San Sebastián «tiene abiertas sus puertas de par en par a todos cuantos deseen luchar por la salvación de sus matrimonios».
Ha advertido además de que «la salud del matrimonio y de la familia están especialmente necesitadas de misericordia» y de «la sanación de las heridas originadas por tantas rupturas», así como «de un esfuerzo paciente en pro de la reagrupación de las familias rotas«.
«¡No hay mayor acto de misericordia que luchar por la unidad de la familia, y ayudar al reencuentro de las parejas separadas!», ha sentenciado Munilla, antes de reclamar a la «clase política» más «sensibilidad» ante este problema y que preste su «apoyo» a «las iniciativas que favorezcan la estabilidad de la familia».
«Es muy triste que se haya llegado a identificar el concepto de mediación familiar con los esfuerzos en favor de una ruptura pactada, en lugar de entenderla como una terapia para superar las dificultades que ponen en peligro la unidad de la familia», ha concluido Munilla. (RD/Efe)



