Si Rousseau propone una religión civil con unos preceptos claros e ilustrados, Hume propone el control de los clérigos como medio para someter la religión
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(Bernardo Pérez Andreo).- Hay una tradición ilustrada de crítica a la religión en tanto que causante de todos los males y problemas que la sociedad padece.
En ella, la religión es causa de la violencia, de la ignorancia, del atraso de los pueblos y de la oposición que el vulgo opone al progreso social que representan la ciencia y la organización política ilustrada. La religión tradicional, que en Europa no es otra que el cristianismo, siendo el catolicismo el peor de sus representantes al ver de los ilustrados, ha traído tantos males que lo mejor que se puede hacer con ella es exterminarla, pero si no resultara posible, limitarla y sojuzgarla mediante el uso del poder político.
Sin embargo, los ilustrados tienen muy claro el buen uso que podría hacerse de la religión si esta quisiera avenirse a las razones de las luces. Dos de los más significativos representantes de la época ilustrada, Rousseau y Hume, realizarán sendas propuestas de control de la religión, ya que es imposible su eliminación. Estas propuestas se pueden integrar bajo el epígrafe de religión civil.
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