¿Que no os queda sino administrar las migajas según unas leyes que otros os imponen?
(José Arregi).- No me importa de qué partidos sois, y ojalá que tampoco os importe a vosotros en vuestra práctica de gobierno. No quisimos escoger -aunque el sistema nos obligó a hacerlo- una papeleta con una lista entera, cerrada, elaborada no sabemos dónde ni por quién. No quisimos escoger militantes de un partido, sino hombres y mujeres del pueblo, gente de la calle, vecinos y vecinas de barrio.
Os elegimos como pudimos, pero ahí estáis, concejales y concejalas de nuestros pueblos y ciudades. A pesar de todo, y de nosotros mismos, representáis lo más generoso y lo mejor de la política: el compromiso a favor de los ciudadanos, no de los partidos convertidos en fin. Representáis la política a pie de calle, al servicio de la gente. Ojalá en vuestra labor seáis libres de las altas directivas, aun cuando en muchos casos sean ellas las que os han designado. Ojalá hagáis caso omiso de las encuestas de voto, y os mantengáis ajenas, ajenos a los turbios engranajes del poder. Ojalá practiquéis una política digna de ese nombre: una política humana, con alma y sensibilidad, con espíritu y entrañas, con inteligencia y compasión, que no son dos cosas, sino una y la misma.
Sois sin duda la abrumadora mayoría de los políticos, si podemos llamaros así. En la gran mayoría de los casos, hacéis política sin pertenecer a la clase política, sin someteros a sus servidumbres y sin enzarzaros en sus querellas sin fin. A pesar de ello -justamente por ello, habría que decir más bien-, no ocupáis las primeras planas ni los titulares de los grandes medios, a no ser allí donde los grandes partidos y los medios poderosos os utilizan para sus propios intereses, que no son los nuestros, tampoco los vuestros. ¿Pero de qué nos hablan entonces las primeras planas y los titulares? ¿Y a quién sirven los que hicieron de la política su oficio?
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