Empecemos nuestro caminar, personal y comunitario, local, global y planetario, hacia una manera nueva, humana y humanizadora, vital, política y ecológica, de pensar, de vivir
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(P. Román Espadas sj).- Como estos pequeños articulitos intentan ser periodismo digital según la excelente calidad de Religión Digital, seré muy breve en mi tratamiento de Pensamiento Complejo y de Bioética Global en Reinventar la educación.
Terminaré, presentando el diálogo como el gran reto y el camino necesario hacia el pensamiento complejo y la bioética global, tan vitalmente necesarios a nuestro mundo y realidad planetaria de hoy.
Hace años que yo estoy interesado, muy interesado, en la complejidad de lo real en general y en lo complejo de la vida humana, de mi vida diaria y de mi relación existencial con otros y con otras, en particular.
Ese interés, aunque real y habitual, sin embargo era pobre e incompleto hasta leer y releer Reinventar la Educación. Todo el libro es un exitoso esfuerzo en busca de lo real en general y de la vida humana en particular; entendiéndolo todo de la manera más plena, completa, orgánica y contextualizada posibles, sin dejar nada fuera de su comprensión inteligible y de sus reales y actuales cadenas de relaciones.
Eso es Pensamiento Complejo y así lo describen y proponen Edgar Morin y Carlos Delgado en Reinventar la educación: ̈Requerimos un pensamiento que una y contextualice, un pensamiento complejo que reconozca y asuma el desafío de la complejidad, que no es otra cosa que el desafío de comprender lo que está entretejido, la trama de que formamos parte ̈ (p. 65).
En Reinventar la educación, pensamiento complejo y bioética global están permanente e indisolublemente unidos en su esfuerzo común por entender racionalmente y promover apasionadamente la vida humana: ̈Esa sabiduría (pensamiento complejo con bioética) problematiza la sabiduría y reconoce el estrecho vínculo entre la razón y la pasión, la totalidad del mundo espiritual de los seres humanos, puesto que no existe pasión sin razón. Significa entonces, restaurar lo concreto, lo afectivo, lo singular de nuestras vidas, la poesía y las solidaridades concretas, mundalizar la solidaridad planetaria y la comprensión, el sentido de pertenencia a nuestras comunidades y a la comunidad planetaria de la Tierra-Patria ̈ (p. 113).
Por todo lo anterior, Edgar Morín y Carlos Delgado terminan su complejo y bioético esfuerzo al proponernos, en Reinventar la educación, una digna y muy humana y humanizadora manera de pensar, vivir y convivir: ̈Reinventar significa enlazar la ciuda- danía con la transformación de la política y las reformas del pensamiento y la enseñanza; fundir en una las reformas del pensamiento, la enseñanza, la política y la vida ̈ (p. 115).
A lo largo de esta obra y de todas sus obras, Edgar Morín y Carlos Delgado insisten, al igual que Paulo Freire, en el diálogo como camino necesario para lograr esta compleja reforma, transformación, revolución, metamorfosis y humanización de la vida humana, en toda su riqueza, complejidad y creativa diversidad: ̈El gran reto consiste en abrirnos a un diálogo de saberes…, el diálogo entre ellos…, un diálogo fundamental que supere el divorcio y la incomunicación actuales…, un diálogo que enfrente las di- cotomías y los aislamientos, fomente la actitud para contextualizar y globalizar, y desplegar las capacidades para plantear y resolver problemas, y alcanzar el pleno empleo de la inteligencia para organizar los conocimientos en formas inter-, multi- y trans- … ̈ (p. 63, p. 102, p. 113 y p. 58)

Paulo Freire también fue promotor y practicante habitual del diálogo de saberes: ̈El camino para nuestros proyectos fue siempre el del diálogo. A través del cual se iba conociendo progresivamente la realidad, puesta en análisis, en discusión, en eviden- cia, nunca previamente establecida ̈ (Educación y Actualidad Brasileña, p.22, Siglo XXI, 2001).
Edgar Morin, Carlos Delgado y Paulo Freire están presentes, muy presentes, en la humana, humanizadora, planetaria, compleja, bioética y dialógica propuesta del Papa Francisco en Laudato Si: ̈…entrar en un diálogo orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y fraternidad; un diálogo abierto y amable; avanzar en un camino de diálogo… ̈ (Laudato Si, p. 154, BAC, 2015)
Ante tan fértiles, productivos y humanizadores enfoques y propuestas de vida real y actual:
a) ¿seguiremos, sin dialogar, compleja y bioéticamente, enfrascado(a)s, enredado(a)s y entretenido(a)s en infértiles, estériles, complicadas e improductivas controversias e intercambios ideológico-verbales, verborrea contaminadora, sobre
b)inertes ideas, sin vida real ni actual en ellas, materialistas unas e idealistas, las otras?
¿Seguiremos, sin aceptar ni dejar crecer en nosotros, ni personal, ni comunitaria, ni planetariamente, las fértiles y productivas semillas de Humanidad que la vida diaria va depositando en cada uno y cada una de nosotros(a)s?
Optemos existencial, decidida, radical y planetariamente a favor de la vida, de la vida real y actual, de la vida nuestra y de la vida de los y las demás: ¡no nos arrepentiremos…!
Hoy mismo, ya, ahora mismo, aquí, empecemos nuestro caminar, personal y comunitario, local, global y planetario, hacia una manera nueva, humana y humanizadora, vital, política y ecológica, de pensar, de vivir, de convivir y de obrar: ¡ lo lograremos y nos alegraremos…!


