Jesús Espeja

Navidad 2017

"Desde el nacimiento de Jesús, nada humano será ya indiferente o ajeno"

Navidad 2017
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La celebración de la Navidad es buena ocasión para sentirnos y actuar como lugartenientes de Dios en el mundo, "co-creadores" que transmiten vida, la cuidan y la promueven

(Jesús Espeja).- La palabra navidad quiere decir «Natividad», porque celebramos el nacimiento de Jesucristo. También podemos traducir por «Novedad», pues la encarnación de Dios es algo novedoso e inaudito. Se ha manifestado la benevolencia de Dios a favor de todos los seres humanos y de la creación entera. Nuestro mundo y nuestra historia son también mundo e historia del Hijo de Dios: «un niño nos ha nacido y el Hijo se nos ha dado», Navidad es como el sí definitivo al amor que ya existe en nuestra tierra y cuya plenitud anhelamos todavía. Es la fiesta de la ternura, del perdón y de la paz

La encarnación fue un acontecimiento singular donde se manifestó «Dios con nosotros», y en consecuencia la garantía de que todo lo bueno y noble de nuestras vidas ya no se perderá. En el seno de la humanidad ha nacido un niño que por fin vence a la oscuridad de la muerte y es luz salvadora para todos los pueblos. Y en dinamismo de Navidad va entrando la humanidad a lo largo de la historia, pues según el Concilio, «en la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo ser humano». Por eso los cristianos celebramos estas fiestas unidos a todos las mujeres y a todos los hombres de buena voluntad. Dios nos mira con amor a todos. «Gloria a Dios y paz a los hombres porque Dios los ama «.

A ese inaudito acontecimiento de la encarnación se refieren los llamados «evangelios de la Infancia» que traen Sa Mateo y San Lucas con un lenguaje simbólico expresando la fe de las primeras comunidades cristianas.

Se ha manifestado la benevolencia de Dios (misa de media noche)

La Palabra. «Os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador»

1.»Sucedió por aquellos días». El nacimiento de Jesús no es invención de mentes calenturientas sino acontecimiento que ha tenido lugar en la historia humana, dentro de una situación política. Cuando un emperador romano llamado Augusto decretó un censo para garantizar bien sus dominios; mientras había también otros que eran pastores, pertenecientes a la clase baja y despreciable de la sociedad. Jesús nace en una familia pobres emigrantes; que tenían para pagar una posada.

2.»Aquí tenéis la señal: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». El Mesías y Salvador es encontrado y reconocido en las más humildes y bajas condiciones humanas que no cuadran con la imagen de la divinidad fabricada por nosotros. La omnipotencia de Dios se revela como misericordia; en ese amor que se hace cargo y carga con nuestra miseria. Así lo celebraban los primeros cristianos: «apareció la benevolencia de Dios que trae la salvación para todos los hombres». La Palabra eterna, fuente de luz y de vida, «se ha hecho carne»; ha puesto su tienda en nuestro campamento y en esa inclinación de amor percibimos la verdad de Dios.

3. Los pastores se pusieron en camino. En aquella sociedad judía los pastores eran personas pobres y despreciadas. Compadecido de la esclavitud que sufría el pueblo en Egipto, intervino para liberarlo. Jesucristo es Dios con nosotros, y también opta por los pobres o excluidos. María de Nazaret, «la pobre del Señor», al recibir la noticia de que iba a ser madre, se puso en camino para visitar y ayudar a su pariente Isabel. En Navidad también los pastores, al recibir la noticia de que el niño ha nacido, se ponen en camino para encontrarse con el Mesías. Navidad es para nosotros invitación para salir de nuestras instalaciones aburguesadas. Desde que Dios mismo se hace hombre, todo lo humano entra en una dimensión divina y a los que vivimos este acontecimiento con esa mirada de la fe cristiana, nada humano será ya indiferente o ajeno. Aprovechemos estas fiestas para acercarnos a las personas que amamos y a quienes deberíamos amar más. En ellas de algún tiene lugar de nuevo la encarnación de Dios.

25 de diciembre: misa del día: Un Dios solidario

«La Palabra estaba en Dios y era Dios, se hizo carne y ha puesto su tienda entre nosotros»

En todo tiempo y lugar Dios se revela todo lo que puede a todos los seres humanos. Todo lo que puede según nuestra capacidad de acogida. Los cristianos creemos que la Biblia es un espacio singular de esta revelación, y que Jesucristo es Palabra que siempre permanece. Y la Palabra se hizo «carne» que significa debilidad y caducidad. Lo más alejado de la Palabra permanente; según el profeta, la carne es como la hierba que nace hoy y muere mañana. Carne también significa solidaridad; al encontrarse con Eva, Adán exclama: «esta sí que es carne de mi carne». El evangelio proclama la novedad inaudita: en la encarnación la Palabra que es Dios mismo, se hace cargo y carga con nuestras debilidades para avanzar con nosotros en el proceso de humanización.

 

La celebración de Navidad, fiesta del amor universal, es buena ocasión para que pasemos de una imagen de Dios intervencionista que sólo actúa desde fuera y de cuando en cuando, a una percepción de Dios que continuamente nos habla desde dentro, y que como Amor quiere emerger en nuestra conducta. No debemos acudir a él para ponerle de nuestra parte, pues ya está con nosotros y en favor nuestro antes de que le invoquemos, sino para nosotros abrirnos a su presencia y ponernos de su parte.

Los seres humanos deberíamos dar gracias a los animales, a las plantas y a la tierra, porque sin ellos no podríamos existir. Y la Navidad está proclamando que también ahí como realidad fundante se hace presente Dios mismo como amor que a todo da vida: «no hay brisa que no alientes, monte si no estás dentro, ni soledad en que no te hagas fuerte, todo es presencia y gracia». La celebración de la Navidad es buena ocasión para sentirnos y actuar como lugartenientes de Dios en el mundo, «co-creadores» que transmiten vida, la cuidan y la promueven.

El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él» : 31 de diciembre : Sagrada Familia

Este evangelio de San Lucas está escrito después del año ochenta, cuando ya las primeras comunidades cristianas celebraban a Jesucristo como la Sabiduría de Dios. Es lo que expresa el evangelista poniendo a Jesús en medio de los doctores del templo.

Jesús pasó la mayor parte de su vida como sencillo trabajador en Nazaret. La festividad de la Sagrada Familia evoca de algún modo esos treinta años de su vida oculta. Como los demás mortales, Jesús vivio en un hogar y «crecía en estatura, sabiduría y gracia», San Lucas da otro detalle decisivo: «se ocupada de los asuntos del Padre». Discernir sobre la historia cuál es la voluntad del Padre y tratar de concretarla en la práctica de vida es también inspiración y objetivo de la espiritualidad cristiana.

«María conservaba estas cosas meditándolas en su corazón»:Maternidad de la Virgen María, 1 de enero.

Si realmente Dios se encarnó, tuvo que tener una Madre. Y esa mujer favorecida ,»llena de gracia», fue María de Nazaret; por eso la Iglesia la dispensa un amor y una devoción muy especiales. Pero curiosamente María no es privilegiada con la grandeza y el lustre de las reinas que llevan coronas de brillantes. El favor singular de Dios se manifiesta en su disponibilidad y pobreza. Primera discípula que sigue a Jesús, ella es la mujer creyente que descubre y gusta la presencia de Dios amor en todos los acontecimientos: «meditaba en su corazón» todo lo que estaba viendo y oyendo. Es la mujer contemplativa capaz de taladrar la cáscara superficial para descubrir esa Presencia de amor que a todos y a todo sostiene. Es Madre de Dios y signo para toda la comunidad cuando iniciamos un nuevo año. Que no flotemos en la superficialidad sino que tratemos discernir en todos los acontecimientos la presencia de Dios que nos ama.

Los Magos «vieron una estrella y se pusieron en camino, llegaron a Belén y adoraron al niño» .Buena noticia para todos: 6 de enero

En la mentalidad de aquel pueblo judío, Además los judíos de ese tiempo pensaban que ellos solos eran los elegidos de Dios y los extranjeros eran como animales. En ese contexto, San Mateo expresa la fe de la primera comunidad cristiana: Jesús de Nazaret es luz y Salvador para todos incluidos los que por su profesión son considerados impuros y por su nacionalidad no son judíos, Jesucristo es «luz para todas naciones».

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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