Josep Miquel Bausset

La Puríssima Xiqueta

La patrona de Benissa

La Puríssima Xiqueta
Josep Miquel Bausset

Ja que tots vos venerem/ com la més pura y perfecta,/ Feu Purísima Chiqueta,/ que sempre vos imitem

(Josep Miquel Bausset).- Como cada cuarto domingo de abril, hoy la Santísima Virgen Maria se hace presente en Benissa, una ciudad de la comarca de la Marina Alta del País Valenciano, en la popular fiesta de la Puríssima Xiqueta (la Purísima Niña) patrona de la villa, como cantan estos Gozos en su honor:

«Ja que tots vos venerem/ com la més pura y perfecta,/ Feu Purísima Chiqueta,/ que sempre vos imitem».

Los cristianos de esta villa de la Marina Alta veneran a Santa Maria, la llamada «Toda Santa» por las Iglesies de Oriente, ya que ven en ella a la joven de Nazaret dócil a la Palabra de Dios.

Maria, la mujer que Dios hizo «santa e inmaculada», acompaña la fe de los cristianos de Benissa, como modelo y ejemplo de generosidad y de confianza en la Palabra de Dios. Ella, la nueva Judit, nos anima a vivir con docilidad y disponibilidad a las promesas y a la Alianza de Dios. Y también nos ayuda a ser testimonios del Evangelio en medio de nuestra sociedad. Como María, los cristianos hemos de encontrar en la Palabra de Dios, la fuerza para dar a conocer la alegría de las Bienaventuranzas a las mujeres y a los hombres de nuestro mundo.

Benissa venera la Virgen María con el entrañable nombre de la Puríssima Xiqueta, desde que, según cuenta la tradición, una familia acogió en su casa a unos peregrinos, que en señal de agradecimiento les dejaron una imagen de la Virgen Madre, como cantan estos Gozos:

«Dos pelegrins a Benisa/ vos duen (no’s sap d’ahon),/ y el bon Juan Vives fon/ el primer que vos divisa;/ sa pietat ben satisfeta/ va quedar, segons sabém».

Aquella familia observó que con la presencia de la imagen, se producían hechos extraordinarios, y por eso lo hicieron saber al cura párroco.
Fue el 1864, cuando la Puríssima Xiqueta fue proclamada patrona de Benissa, una villa que le ha dedicado un templo conocido como la catedral de la Marina.

 

 

Pero hay otra versión de la llegada de la Virgen a Benissa, como me ha hecho saber un buen amigo: Joan Josep Cardona Ivars, cronista de esta villa. Fue el investigador Antoni Banyuls, iniciador de los trabajos de búsqueda de los orígenes del retablo, quien pidió a Cardona que le ayudara a encontrar la información sobre este retablo. Cardona y Banyuls fueron al archivo de Cocentaina para ver el testamento de Nicolau Borràs, autor del retablo. Los dos pudieron comprobar que el P. Borràs tenía una sobrina en Benissa, a quien le entregaron algunos objetos, entre ellos, unas pinturas. Todo eso encajaba con la figura de Joan Vives, que era pariente de la sobrina de Borràs. Vives, que fue el notario del pueblo y no tuvo descendencia, enfermó y su mujer prometió que pagaría el retablo (que encomendó a Borràs) para así obtener la salud de su marido. De esta manera el retablo llegó a Benissa llevado por dos monjes jerónimos de Sant Jeroni de Cotalba, monasterio donde residía Borràs.

Fuese como fuese, lo que importa es que Santa María es venerada en Benissa con el entrañable título de la Puríssima Xiqueta, «honor de nuestro pueblo» (Jdt 15:9) y la «bendita entre todas las mujeres» (Lc 1:42), signo de esperanza para la Iglesia y para nuestro mundo.

El Reino de València, ya desde sus orígenes, defendió la Concepción Inmaculada de María. Así Francesc Eiximenis, en su Vita Christi, defendió la Inmaculada Concepción de la Virgen y San Vicent Ferrer como teólogo, predicador y consejero de reyes y de papas, fue también un gran defensor de la Inmaculada, como lo fue también la abadesa Sor Isabel de Villena, así como los escritores Joan Roiç de Corella y Jaume Roig. Era tan grande la devoción a la Purísima en tierras valencianas, que el Archiduque Carlos de Austria proclamó a la Inmaculada Concepción de María, patrona del Reino de València, el 8 de diciembre de 1706

También la Festa d’Elx presenta un sustrato en la defensa la Inmaculada, cuando pone en boca de los Apóstoles este texto: «Vós, molt pura e defessa, reatus Patrum nostrorum». Para el Misteri, María es la mujer purísima, liberada del pecado de nuestros padres.

Por su parte, el obispo de Oriola, Lluís Crespí de Borja (1607-1663) se desplazó de Dénia a Roma, y con sus gestiones obtuvo del papa Alejandro VII, la bula Sollicitudo omnium ecclesiarum, donde se especificaba que María fue preservada del pecado original desde su concepción.

Como ha dicho el P. Abad Josep Mª Soler, «la Virgen María es como un faro luminoso que nos anima en la fe y en a esperanza«. Y por eso Santa María, embellecida por Dios con vestidos de victoria y de felicidad (Is 61:10) acompaña al Pueblo de Dios en el camino de la fe.

Que María, que es imagen de la Iglesia, tal como lo proclamó el Concilio Vaticano II, nos ayude con su oración, a ser como ella: dóciles a la voluntad de Dios, sembradores de esperanza y artesanos de paz.

Con unos Gozos a la Inmaculada, cantamos: «Vós sens dubte sou Aquella/ que ens porta lo gran consol,/ Verge pura més que el sol,/ i brillant com clara estrella/ Vós sou l’alta meravella/ que és cantada sens igual./ Concebuda sou Maria/ sens pecat original».

Que la Purísima Xiqueta sea la bendición de todos los hijos de Benissa, como cantan sus Gozos: «Esta vila per Patrona/ ja fa tems vos aclamà,/ y sols per Vos alcança/ tot lo bé que Deu li dona;/ com vatja sempre ben dreta/ lo que Vos vullgau tindrem».

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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